OLIMPIA
Dovela se desliza entre mis piernas y se acerca a lamerme la cara. Huele el manuscrito, seguramente quede algo del olor de mi tía en él.
Miro hacia la puerta. Entiendo lo peligroso que era aquello y el valor, o la insensatez, que tuvo mi tía. Esta puerta de casa estaba cerrada. Nadie sospechó que fuera un asesinato; con todo, no lo dudo.
Estoy segura.
La puerta no estaba forzada.
Dovela sale al balcón a hacer sus necesidades. Mi tía le dejaba la puerta de la balconera abierta, siempre. Me pregunto si fue el acceso del asesino. Me levanto y observo la calle. Es un primer piso; aun así, se necesitaría una escalera bastante alta para lograrlo.
He pensado ponerme en contacto con Ilaria.
Ella vino al entierro de mi tía, pero no estoy segura de si conoce la existencia de este manuscrito.
Aunque pienso que casi todo lo que se ha escrito en él es real, me gustaría hablarlo con ella.
Me encantaría que me contara en primera persona los sentimientos de mi tía durante esos días. Necesito saber más.
Sigo leyendo.