El secreto de la Catedral Fortaleza Capítulo 63 Tras el torno
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Capítulo 63 Tras el torno

Teresa cruzó la calle de las Tiendas hasta llegar frente a la fachada del Convento de las Claras.

El edificio transmitía una serenidad distinta.

No imponía.

Desaparecía.

La puerta permanecía cerrada.

Una pequeña reja protegía el torno de madera.

Sacó el móvil y comenzó a buscar algunos datos históricos mientras observaba la fachada.

—Fundado hace siglos... —murmuró para sí—. Clausura desde el principio.

Volvió a acordarse la nota que Oliver había recibido.

"Mira donde ya nadie mira."

Todo parecía conducir hasta allí.

Respiró hondo y pulsó el pequeño timbre situado junto al torno.

Pasaron unos segundos.

Después se escuchó una voz al otro lado de la madera.

—Ave María Purísima.

Teresa sonrió con educación.

—Sin pecado concebida.

Hubo un breve silencio.

—¿En qué puedo ayudarla?

—Me llamo Teresa. Soy historiadora y estoy recopilando información sobre los conventos de clausura de Almería.

La voz respondió con amabilidad.

—¿Qué desea saber?

Teresa sacó una pequeña libreta.

—Me interesa conocer la historia del convento y cómo ha cambiado con el paso de los siglos.

La conversación fue tranquila.

La hermana explicó que la comunidad llevaba generaciones viviendo entre aquellos muros, que muchas dependencias se habían conservado prácticamente igual y que la clausura seguía siendo parte esencial de su vida cotidiana.

Teresa anotaba cada respuesta.

Después formuló otra pregunta.

—¿Se conservan espacios antiguos que ya no se utilicen?

Al otro lado hubo un instante de silencio.

—Algunas estancias han cambiado con el tiempo, como ocurre en cualquier edificio antiguo.

—¿Y pilares o elementos anteriores al convento?

La respuesta llegó con naturalidad.

—No que yo sepa.

Aquella contestación hizo que Teresa levantara la vista hacia la fachada.

Algo no terminaba de encajar.

Volvió a insistir.

—¿Nunca han aparecido restos ocultos durante alguna restauración?

—Las obras importantes siempre las han dirigido especialistas.

Nada más.

Ni una vacilación.

Ni una historia escondida.

Ni una frase extraña.

Teresa agradeció el tiempo que le habían dedicado.

—Muchas gracias, hermana.

—Que tenga buen día.

El torno volvió a quedar inmóvil.

Teresa permaneció unos segundos frente a la puerta.

Esperaba sentir que había encontrado el lugar correcto.

Sin embargo, ocurrió justo lo contrario.

Todo resultaba demasiado normal.

Demasiado limpio.

Demasiado lógico.

¿Por qué tenía la sensación de que seguía haciendo la pregunta equivocada?

Regresó al Hotel Almería.

Oliver la esperaba en la cafetería.

Nada más verla entrar comprendió la respuesta antes de que ella hablara.

Teresa negó despacio con la cabeza.

—No es ahí.

Oliver frunció el ceño.

—¿Estás segura?

Ella dejó la libreta sobre la mesa.

—No he encontrado ninguna mentira.

Hizo una pausa.

—Y precisamente eso es lo que no me cuadra.