El secreto de la Catedral Fortaleza Capítulo 43 La Orden
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Capítulo 43 La Orden

La Plaza de la Catedral todavía estaba medio vacía cuando Un vehículo de la Policía Nacional se detuvo junto a la portada principal

El motor quedó al ralentí unos segundos antes de apagarse. Dos agentes uniformados permanecieron fuera, sin prisa, observando la plaza.

Dentro de la Catedral, Don Fernando esperaba.

Permanecía inmóvil. Lo que sucedió con Oliver seguía resonándole en la cabeza.

La puerta del despacho se abrió sin necesidad de llamar.

—Buenos días, padre.

Don Fernando levantó la vista.

—Inspectora Lucía.

La mujer dejó una carpeta sobre la mesa. No llevaba gorra y el pelo recogido reforzaba la imagen de alguien acostumbrado a escuchar antes de hablar.

No era la primera vez que coincidían.

Años atrás habían colaborado en pequeños robos de patrimonio religioso. Se conocían lo suficiente para prescindir de presentaciones.

—Me dijo que era urgente.

Don Fernando asintió.

—Se llama Oliver Roth es arquitecto.

La inspectora abrió la carpeta.

—¿Ha robado algo?

—No.

—¿Ha entrado en zonas restringidas?

El sacerdote dudó un instante.

—No ha realizado el trabajo para el que se le llamo.

Lucía cerró la carpeta despacio.

—Eso no es un delito.

Don Fernando respiró hondo.

—Necesito que no vuelva a entrar en la Catedral.

La inspectora apoyó ambas manos sobre la mesa.

—Puedo vigilar el acceso.

Hizo una pausa.

—Puedo identificarlo si aparece.

Otra pausa.

—Y puedo impedir que entre si usted, como responsable del templo, retira su autorización.

El sacerdote asintió sin vacilar.

—La retiro.

Lucía sostuvo su mirada.

—Pero escúcheme bien, padre.

Su tono se volvió completamente profesional.

—No puedo detener a un hombre por hacer preguntas. Si permanece en la vía pública, puede estar aquí todas las horas que quiera.

Don Fernando tragó saliva.

—Con eso bastará.

—¿Está seguro?

Por primera vez, el sacerdote no respondió de inmediato.

—No lo sé.

La inspectora guardó la carpeta.

—Entonces haré una ronda periódica por la plaza. Si intenta acceder, hablaré con él.

Cuando salió al exterior de la catedral.

El otro agente preguntó:

—¿Todo tranquilo?

Lucía observó la enorme puerta de madera.

—Eso espera el padre.

Luego miró la plaza una vez más.

—A partir de hoy, si aparece Oliver Roth...

—...no entra.

había aprendido hacía mucho que los edificios históricos siempre ocultaban problemas.