El secreto de la Catedral Fortaleza Capítulo 31 Encuentro en la Clandestinidad
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Capítulo 31 Encuentro en la Clandestinidad

El Cable Inglés, con su esqueleto de hierro sobre el mar, era el lugar perfecto para su encuentro clandestino. Oliver llegó primero, sintiendo la mirada de la ciudad sobre él.

Teresa apareció quince minutos después. Se saludaron con un asentimiento breve, la formalidad exigida por la nueva situación.

—Nos han cortado el acceso —dijo Oliver, resumiendo la llamada del Párroco—. Mañana revisan mis informes y sellan la obra con el nuevo arquitecto de Sevilla.

—El pergamino y la moneda son prueba del descubrimiento—dijo Oliver—. Pero ahora tenemos que entender a Pascual. ¿Por qué nos advirtió en lugar de simplemente delatarnos o detenernos?

Teresa tuvo una idea. —Si Pascual es el Vigía de la Cruz Florida, es un guardián, no un matón. Quizá él quería que alguien descifrara el código, pero en su propio tiempo y forma, no por nuestra curiosidad.

—La Sabiduría traída por el Mar —dijo Oliver, tocando la Serpiente en la moneda—. ¿Dónde la protegen ahora? El pergamino decía: revelado al Sol en la Fortaleza.

Ambos miraron la Catedral-Fortaleza, imponente en la distancia, pero Oliver notó algo más allá. Al fondo, elevándose sobre la colina, la silueta majestuosa de la Alcazaba de Almería, la antigua fortaleza árabe.

—Esa es la otra fortaleza —dijo Oliver, señalándola—. La Alcazaba. Si el secreto se ha movido para mayor protección, no iría a otro templo. Iría a la fortaleza más grande de la provincia.