BLOQUE 2
El cambio siguiente fue más difícil de reconstruir.
No faltaban documentos.
Había demasiados.
Distintos archiveros habían preparado tablas de equivalencias utilizando abreviaturas diferentes.
Algunas signaturas antiguas aparecían corregidas mucho después con otra tinta, y una referencia retrospectiva podía indicar correctamente de dónde venía una pieza sin servir como prueba de cómo había sido clasificada originalmente.
Martín comparó manos y sistemas de numeración antes de aceptar cada equivalencia.
Clara le preguntó cómo distinguía una corrección contemporánea de otra realizada décadas después.
La respuesta estaba en el contexto material.
La tinta y la grafía ayudaban.
También la lógica del sistema utilizado en cada período.
Una anotación posterior podía servir como orientación.
No como testimonio directo del estado anterior.
Adrián sonrió.
Era exactamente el tipo de rigor que necesitaban.
Martín siguió trabajando.
La carpeta familiar sin número fue incorporada después a una sección llamada:
“Documentación histórica no incorporada.”
Allí recibió una nueva signatura:
DHI-32.
Su ficha decía:
“Cubierta antigua. Copias relativas a sucesión, propiedades y sepultura. Procedencia desconocida.”
Clara señaló las últimas palabras.
Ahí se había perdido definitivamente la relación explícita con Santillana dentro del catálogo operativo.
No necesariamente dentro de los documentos.
Solo en la descripción utilizada para encontrarlos.
Eso bastaba para que generaciones posteriores pudieran tener la cubierta delante sin reconocer su historia.
DHI-32 permaneció bastante tiempo bajo esa signatura.
Constaban dos consultas.
Una interna.
La otra externa y muy anterior a las investigaciones contemporáneas.
El investigador había solicitado revisar memorias funerarias burgalesas.
No dejó ningún estudio que indicara haber reconocido la naturaleza completa de la cubierta.
Adrián preguntó si podía haberla consultado sin comprender qué tenía delante.
Perfectamente.
Si buscaba epigrafía funeraria, podía haberse limitado a examinar las copias relacionadas con la sepultura.
No necesitaba estudiar la sucesión ni las cartas.
Clara observó que aquello hacía el recorrido más creíble.
No tenían que suponer que todas las personas que vieron la cubierta fueron incapaces de reconocer su importancia.
Bastaba con que hicieran preguntas distintas.
Un investigador podía interesarse por la inscripción.
Otro por la sucesión familiar.
Un administrador por los bienes.
El valor principal del Memorial estaba precisamente en algo que podía pasar inadvertido para cualquiera de ellos por separado.
La relación entre todos esos materiales.
Durante una intervención de conservación, DHI-32 recibió una anotación:
“Cubierta deformada. Papel interior frágil. Mantener agrupado.”
Después:
“Trasladar a históricos protegidos.”
Ahí aparecía por primera vez la referencia:
H-47.
Adrián preguntó por la letra.
Martín ya había comprobado su origen.
La H correspondía a Históricos.
No a Hernando.
El número era simplemente secuencial.
No había ningún símbolo secreto ni coincidencia significativa.
La documentación real era suficiente.
La ficha de H-47 decía:
“Cubierta con documentación diversa, siglos XV-XVI. Sucesión familiar, correspondencia, bienes, memoria funeraria. Procedencia antigua no resuelta.”
Adrián se detuvo en una palabra.
Correspondencia.
Ese contenido no figuraba en la descripción inmediatamente anterior.
Martín explicó que procedía de una revisión superficial realizada durante la conservación.
Eso significaba que la cubierta había sido abierta al menos parcialmente.
Existía un informe técnico.
No tenía como finalidad estudiar la historia de los documentos.
Evaluaba su estado material.
Pero contenía observaciones muy valiosas:
“Conjunto formado por varios cuadernillos y hojas sueltas mantenidas dentro de una cubierta antigua.”
Más abajo:
“No alterar orden.”
Y después:
“Se observa continuidad de mano en varios traslados.”
Era la primera observación paleográfica realizada sobre el contenido actual.
No podían afirmar todavía que aquella mano perteneciera a Hernando o a alguien de su escribanía.
Pero sí podían decir que varios traslados compartían una misma ejecución gráfica.
La cubierta no contenía únicamente papeles heterogéneos reunidos por casualidad.
Había señales materiales de un trabajo de copia coherente.
El informe conservaba fotografías exteriores y algunos detalles técnicos.
No suficientes para leer los textos.
El interior seguía esperando una revisión histórica adecuada.
La última gran reorganización sustituyó las antiguas signaturas de protección por cajas normalizadas.
H-47 fue trasladada a:
Caja 12. Carpeta 4.
La tabla era directa:
H-47 → C12/4.
Adrián consideró que el recorrido administrativo estaba cerrado.
Martín introdujo todavía una precisión.
Cerrar la sucesión de signaturas no demostraba automáticamente que el contenido hubiera permanecido íntegro.
Durante una restauración podían haberse retirado piezas.
Podían haberse separado hojas.
Podía conservarse el mismo contenedor con un contenido diferente.
Elena resumió el problema.
Habían reconstruido el contenedor.
Ahora tenían que reconstruir la continuidad material de lo que permanecía dentro.