El secreto de la Catedral (El secreto de la Catedral de Burgos: Tomo V) BLOQUE 2
3%

BLOQUE 2

La existencia del libro quedó confirmada esa misma tarde.

Todavía no podían consultarlo.

Pero una hoja de transferencia interna registraba varios instrumentos antiguos enviados a un depósito auxiliar.

Entre ellos figuraba:

“Libro de entradas extraordinarias y papeles sin serie.”

También aparecían un número antiguo, una fecha aproximada y una palabra especialmente importante:

“Conservado.”

El volumen no se había perdido.

Solo había quedado fuera del catálogo corriente.

Martín solicitó acceso.

Clara preguntó cuánto podía tardar.

Dependía del estado de conservación.

Adrián sonrió apenas.

Después de siglos de movimientos documentales, la siguiente etapa de la investigación dependía simplemente de que un libro pudiera consultarse sin dañarlo.

Elena llegó una hora después.

Había pasado la mañana con el equipo que seguía trabajando sobre el atropello de Martín y la cadena contemporánea que unía a Navas con distintos intermediarios y con Julián Velasco.

Martín le explicó la nueva pista.

La primera pregunta de Elena fue si alguien vinculado con la búsqueda privada había llegado ya a ese volumen.

No encontraron consultas asociadas a Velasco.

Tampoco a Navas.

Martín revisó además las notas recuperadas de Julián Rojas.

Rojas había avanzado mucho en las transferencias administrativas hacia Burgos, pero nada indicaba que hubiera localizado aquel libro antes de su accidente.

Elena pidió mantener reservado el acceso hasta saber qué contenía.

No solo por la investigación histórica.

El intento de homicidio seguía sin resolver.

Habían podido reconstruir cómo circuló la información sobre las consultas de Martín, pero aún faltaban el conductor y la persona que había dado la orden.

Velasco continuaba dentro de la investigación por motivos concretos.

Había dinero documentado.

Existían comunicaciones y años de interés en la búsqueda.

También estaba probado que recibió información sobre determinados avances.

Nada de eso bastaba todavía para atribuirle el ataque.

Elena no iba a convertir una acumulación de indicios en responsabilidad criminal sin el eslabón necesario.

Mientras hablaban, Martín recibió la autorización.

El libro podía consultarse a la mañana siguiente.

El volumen llegó dentro de una caja neutra de conservación.

Sus tapas habían sido sustituidas durante una reparación posterior y, a simple vista, no tenía nada excepcional.

Era un instrumento administrativo utilizado durante años.

Algunas entradas ocupaban varias líneas.

Otras estaban reducidas a una breve descripción.

El responsable del archivo explicó las condiciones de consulta.

Martín comenzó por el índice.

La fecha que buscaban aparecía hacia el último tercio del libro.

Avanzaron lentamente por entradas de procedencias muy diferentes hasta encontrar la correspondiente al patronato:

“Remesa recibida con papeles antiguos y escrituras sin uso actual.”

La relación incluía documentación administrativa y patrimonial.

Al final aparecía una unidad distinta:

“Una cubierta antigua con memoria de sucesión, bienes y sepultura, procedente de Santillana.”

Martín detuvo la mano.

No era una referencia genérica.

La estructura coincidía con aquello que habían seguido durante meses.

La descripción continuaba:

“No corresponde a la administración de la obra pía, aunque vino con sus papeles.”

El dato era decisivo.

El propio archivo reconocía que la unidad no había sido creada por el patronato.

Había llegado acompañando su documentación.

La siguiente frase explicaba por qué fue aceptada:

“Se recibe para guarda por ser antiguo y no convenir que permanezca entre las cuentas corrientes.”

La función era nuevamente de custodia.

Separarla del uso cotidiano para conservarla.

Clara pidió comprobar si existía una descripción exterior.

El asiento decía:

“Cubierta gastada, sin rótulo bastante.”

Parecía terminar allí.

Pero debajo había una anotación posterior, escrita con otra tinta:

“Tiene señal de dos trazos y letra antigua.”

Clara miró a Adrián.

La coincidencia era extraordinariamente fuerte.

Santillana.

Sucesión.

Bienes.

Sepultura.

Dos trazos.

Una letra antigua.

Aun así, Adrián no quiso adelantarse.

Era una cadena cada vez más precisa.

Todavía no habían abierto la carpeta actual.

En el margen del asiento aparecía además:

“Puesta provisionalmente entre papeles de memorias recibidos de fuera.”

Otra mano había añadido después:

“Pasada después a históricos.”

Ahí estaba el primer movimiento interno.

Ya podían enlazar el ingreso de la cubierta con la serie histórica sin depender únicamente de tablas posteriores.

El Memorial no había desaparecido al entrar en la Catedral.

Había sido reclasificado.