Mis hermanos reales me llaman el rey sifón. Una aberración destinada a drenar la esencia oscura de las almas corruptas.

En cada trabajo, la malevolencia es un canto de sirena que me invita al festín.

Mi firme resistencia flaquea cuando el deber me ata a ella, un alma atrapada por un mal profundo. Sus susurros, su tacto, me otorgan sensaciones prohibidas y despiertan cada sombra oculta en mi interior.

Estamos atrapados en un laberinto cuántico de poder, donde su presencia se entrelaza con la mía en una danza de tinieblas. Lo que me obliga a lo impensable... Liberar al monstruo que llevo dentro para proteger su destino.

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