Capítulo 59 #2
Callum deja de ejercer tanta presión en el cuello de Blake, aunque sus hombros siguen contraídos.
Blake suspira.
—¿Crees que yo quería esto? Soy bastante celoso de mi privacidad, por si no te habías dado cuenta.
Ambos se miran durante un instante, hasta que Callum lo suelta.
—Más te vale encontrar la forma de romper esta… conexión.
Lo genuino de la conducta de Blake no me impide saborear la diversión al fondo del paladar.
—Créeme, esto me duele a mí más que a ti —dice Blake.
Sonríe.
—Te odio —le digo.
—Créeme, lo sé.
Blake se alisa la camisa. Callum, con la mandíbula en tensión, se sienta en la cama a mi lado.
—Mientras tanto, ambos podéis quedaros en mi castillo —dice Blake—. Te ayudaré a reunir a los clanes antes de que desafíes a James por el trono. Sin su apoyo no serás capaz de hacerte con él.
—¿Me vas a ayudar? —Las cejas de Callum se arquean de sorpresa.
Observo a Blake. Sabría que está tramando algo incluso sin las oleadas de satisfacción que emanan de él.
—¿Qué sacas de esto, Blake? —le pregunto.
—Prefiero a Callum como rey. Y la política se me da mejor que a él. No tiene ni idea de cómo se juega a este juego.
Los fantasmas de nuestras conversaciones previas planean sobre nosotros. Por un instante desearía captar sus pensamientos igual de bien que sus emociones.
Se gira y abre la puerta.
—Voy a ver si hay alguna nueva de parte de mis exploradores. Lo más probable es que James esté lamiéndose las heridas en estos momentos, pero no viene mal estar alerta. Empezaremos a reunir a los clanes mañana.
—De acuerdo. Está bien. Eres un capullo insufrible, Blake, pero has salvado a Rory y te lo agradezco.
Blake me lanza una mirada y una sensación que no sé identificar del todo cae sobre mí. Se encoge de hombros y sale al pasillo.
Callum suspira.
—Hazme sitio —me pide con un suave toque en mi cadera.
Coloca las piernas en la cama junto a mí y me toma entre sus brazos.
—Perdona por haberte dejado. No volverá a ocurrir.
Aspiro su fragancia y me abrazo a la solidez de su cuerpo.
—No quiero volver a sentirme impotente nunca más. Quiero aprender a luchar. A defenderme.
—¿Sí? —Capto orgullo en su tono—. Según creo, no lo hiciste nada mal. Pero te enseñaré.
—Bien.
Me tenso al recordar la conversación que Callum y Blake mantuvieron mientras me moría.
—¿Soy una loba?
—Es… Eh… Parece que sí. —Se mordisquea el labio inferior—. Blake cree que tu madre lo era. Por cómo murió…, cree que la envenenaron con acónito y que también a ti te lo suministraron durante un tiempo.
Se me congela el alma. El hielo se esparce por mis venas.
—Sebastian dijo que mi padre la mató.
Callum suspira. Su expresión es amable.
—Sí, Blake también llegó a esa conclusión. Lo lamento, princesa.
Sacudo la cabeza, intentando asimilarlo todo, hasta que el miedo desplaza la ira.
—¿Y eso qué significa? ¿Me transformaré la próxima luna llena?
—No lo sé, princesa. La mordedura de James podría haber despertado a tu loba interior, y lo que hizo Blake puede haberla adormilado. No lo sé. Si te transformas, yo estaré a tu lado. —Me aferra el hombro con fuerza—. No hay nada que temer. Te lo juro.
Hundo la cabeza en el hueco de su hombro. Él se recuesta más en el colchón sin dejar de acariciarme el cabello. Suspiro.
—¿Vas a desafiar a James por el trono? —pregunto.
Él duda.
—Sé que te dije que te llevaría a Highfell…
—No —digo, con los músculos tensos—. Vamos a por su trono. Tengo tanta necesidad de venganza como tú. Quiero que pague.
Callum esboza una sonrisa. Roza mis labios con los suyos.
—Mi temible y salvaje criatura —musita contra mi boca.
—Mi lobo —respondo yo antes de responder a su beso.
Algo me despierta. Tal vez se trate del dolor sordo de mi costado, allí donde James me mordió, o tal vez sea la ausencia de Callum, que noto al instante por la falta de calor, de comodidad, de seguridad. En su lugar percibo un aura oscura que me inunda los sentidos.
Me incorporo de golpe entre las sábanas. Con una mueca, presiono la zona de la mordedura.
La habitación está a oscuras, aunque las ascuas moribundas todavía persisten en la chimenea, además de un par de velas titilantes sobre la repisa.
Blake se detiene en seco junto a la cama, a medio camino de colocar algo junto a la mesilla de noche.
—No pretendía despertarte —dice.
—¿Qué haces aquí?
—Te he hecho un té. —Deja una taza desportillada en la mesilla—. Para el dolor.
Recelosa, observo cómo se yergue. Intento detectar la broma, el engaño, pero solo percibo sinceridad. Tomo la taza y me la llevo a los labios, envuelta por su aroma a corteza de sauce.
—Puedo sentirlo, sabes —dice—. El dolor.
Dejo la taza en su sitio.
—Bien.
—¿De verdad eres tan cabezota? —Él, al ver que me limito a mirarlo, suspira—.
Muy bien. Me he visto en peores situaciones.
—Retrocede unos pasos y se apoya en la chimenea—.
Callum está sacando a su gente del castillo de Madadh-allaidh —dice—.
Le preocupa que James averigüe que estamos tramando algo y vaya a por Fiona y Ryan.
—¿Por qué lo hiciste?
Él coge el escanciador que hay sobre la chimenea y se sirve un trago de whisky.
—¿Salvarte?
—Sí. No, todo. ¿De qué te sirve colaborar con Callum para conseguir lo que quieres?
¿Por qué me capturaste y conspiraste contra él si al final has acabado salvándonos a los dos?
No tiene sentido. —Frunzo el ceño—. Planeaste todo esto, ¿no?
—Rescato de mi memoria lo que ha pasado antes: la sensación de triunfo de Blake en cuanto Callum ha declarado que iría a por el trono—.
Todo este tiempo tu intención era que Callum desafiara a James, ¿verdad?
—digo—. ¿Por eso querías que me pidiera matrimonio?
Iba a mandarme con Sebastian de todos modos.
Habría bastado para que Callum quisiera pelea.
Blake se encoge de hombros mientras mece su copa.
—Si James te hubiera devuelto a Sebastian, Callum habría arrasado el mundo entero con tal de recuperarte.
Pero, en el fondo, habría entendido los motivos de James.
En cambio, si él se hubiera casado contigo…
Si James se hubiera apoderado de la que Callum considera que es su…
No, Callum nunca lo habría perdonado por eso.
Sacudo la cabeza.
—¿Por qué? ¿Por qué quieres que Callum sea el próximo rey de los lobos?
¿Y por qué ibas a… vincular nuestras vidas de esta manera?
¿Cómo beneficia eso a tus propósitos? —El alma se me vuelve de piedra.
Percibo la sombría caricia de su oscuridad en torno a ella al tiempo que algo me viene a la mente.
En las mazmorras, Blake me dijo que quería gobernar sobre los lobos—.
Porque así Callum ya no puede matarte —murmuro horrorizada—.
Te ganarás el respaldo de los clanes mientras finges apoyar a Callum y, en cuanto él se deshaga de James por ti, en cuanto consiga el trono, serás tú el que lo desafíe.
Callum se rendirá. No tendrá más remedio.
Porque has ligado nuestras vidas. No puede herirte a ti sin herirme a mí. Es eso, ¿no? De eso iba todo esto.
Y, pese al arrebato de ira que me asciende por la garganta como si fuera bilis, también me asalta una sensación triunfal. Porque ahora que conozco su juego, puedo intentar vencerle.
Los ojos de Blake destellan a la luz de las brasas moribundas. Sé que capta el desafío que me inspira. Sé que lo recibe con agrado.
Alza la copa. Despacio, una sonrisa se abre paso por sus labios.
—Larga vida al rey —dice.