El rey Alfa y su Luna desterrada (Hombres Lobos el poder de la sangre nº 6) Capítulo 9
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Capítulo 9

Lealtad y tormentas

Ivanna

Caden acaba de soltar una bomba para mi salud mental, mi padre el gran Alfa y rey, obligo a Caden a aceptarme como su Luna,

—¿Que mi padre hizo qué? —grité, fuera de mí—. ¿Y sin consultarme? ¿Pero qué se supone que soy yo? ¿Una especie de herencia o algo así? Yo voy a conseguir a mi propio novio, ¡no necesito que me lo consigan!

Caden sonrió con una ironía aplastante.

—Bueno... si tienes otro novio, solo tienes que decirme cómo se llama y yo lo traeré para que ocupe su lugar, yo se lo advertí a tu padre, y le deje claro que, si tu estabas enamorada de otro, yo no me interpondría.

Me quedé callada de golpe, bajando la mirada.

La duda y la realidad me cayeron encima como un balde de agua helada.

—Bueno... es que... no tengo por el momento —murmuré, apretando las manos sobre la falda.

—¡JAJAJA! Entonces de que te quejas, tu padre te ahorro mucho tiempo de malentendidos, o situaciones incómodas te lo aseguro. —se río Caden con ganas, haciendo retumbar la camioneta.

—¡No te rías! ¡Puedo conseguir al hombre que quiera! —salté de inmediato, cruzándome de brazos—. Si no lo he hecho es, por que no he tenido tiempo para eso, han pasado muchas cosas...

De repente, Caden pisó el freno a fondo. La camioneta se detuvo con un chillido seco en medio del camino desértico.

El impacto me hizo saltar sobre el asiento, pero antes de que pudiera reclamarle, él se inclinó rápidamente hacia mí, redujo toda la distancia hasta que sentí la tibieza de su cuerpo aprisionándome contra el respaldo.

Aceró su nariz directamente a la curva de mi cuello, inhalando hondo, y susurró con una voz tan grave y áspera que hizo temblar cada fibra de mi ser:

—Es que... lo de tu pareja ya no podrá esperar más... y él lo sabía…

Sentí que la piel del cuello se me erizaba por completo.

—¿Por qué? —pregunté con un hilo de voz, tratando de sonar firme—. Si soy joven, apenas tengo 20 años... puedo esperar mucho tiempo más.

—¡NOOO! Ya no hay tiempo para esperar...

—dijo él, mirándome directamente a los ojos con ese destello dorado quemando en sus pupilas—.

El momento está a punto de llegar, porque tu loba necesita emerger...

Si no ocurre en los próximos días, tu cuerpo empezará a morir lentamente, tu reloj biológico está haciendo tic tac, y por si nunca te hablaron de tu propia naturaleza déjame explicarte que eres una Mujer loba, que tu cuerpo será controlado por la Luna llena, y para ello necesitarás algo que solo tu pareja debe darte...

Tragué saliva con dificultad, atrapada por la intensidad de su mirada.

—¿Y eso qué es? Se que soy una Loba, mi madre me lo dijo, pero nunca me he transformado…—pregunté.

Caden no respondió. Solo sonrió de una manera indescifrable, volvió a acomodarse al volante, encendió el vehículo y continuó la marcha a toda velocidad.

—Ya lo sabrás... muy pronto —dijo únicamente, mientras el motor rugía de nuevo—. Ahora solo te pido que no me contradigas cuando lleguemos, lo demás vendrá solo, de manera natural.