XLII
Los ojos del capitán Chernishev seguían fijos en las frases escritas en la sección de comentarios de la cuenta falsa de Facebook «I Love My Country».
¡Gran hombre! ¡Ánimo, Trump! ¡Construid el muro! ¡Vamos a detener la invasión de Estados Unidos! ¡Tenemos que proteger a nuestras hijas! ¡Construid el muro! ¡Salvemos Estados Unidos! ¡Construid el muro! ¡Trump presidente! ¡Vamos a hacer América grande de nuevo! #votatrump
Señaló las líneas y se giró hacia Alastair.
—Espere un momento —le dijo—. Es usted quien ha escrito los cinco primeros mensajes, no el público estadounidense en general. ¡Y lo ha hecho aquí, en Rusia!
—Ese es nuestro trabajo —aclaró el hombre de Cambridge Analytica—. Los cinco primeros mensajes son falsos. No los ha enviado ningún estadounidense, lo he hecho yo, sí. ¿Por?
—Pero, entonces...
—No importa si los mensajes son míos, capitán —afirmó el británico—. Lo que importa es que parezca que los han escrito estadounidenses anónimos. Eso nos permite influir en las personas que han recibido los vídeos porque creen, erróneamente, que los mensajes son de compatriotas.
—¿De qué forma influyen esos mensajes? Queda claro que Trump tiene muchos seguidores, ¿y?
—Mire, imagínese que soy un estadounidense blanco de clase baja, reprimo mi pensamiento políticamente incorrecto y estoy en Facebook.
Si después de ver estos dos vídeos de Trump, entro en las redes sociales y muchas otras personas como yo, ciudadanos comunes, empiezan a perder el miedo y dicen lo que yo pienso, entonces también perderé el miedo a sentirme aislado socialmente y me atreveré a pronunciarme abiertamente.
A partir de un determinado momento, nuestras cuentas falsas ya no son las que comentan el vídeo, sino estadounidenses auténticos que ya no temen a la censura.
Si se fija, el sexto mensaje es así, lo que muestra que la técnica funciona.
El universo virtual se transforma en real y el discurso falsificado en genuino.
De esta forma, se crea una corriente que engorda y gana cada vez más fuerza.
Si muchas personas dicen a la vez lo inaceptable, se convierte en aceptable.
—Lo pillo.
—Aquí entran las frases que los algoritmos evolutivos señalan como vencedoras —añadió—.
Fíjese en esta frase usada por Trump: «Construid el muro».
¿Cree que lo ha dicho por casualidad? Mucho antes de que Trump fuera candidato a la Casa Blanca, Cambridge Analytica elaboró un estudio detallado y descubrió que la frase que más galvaniza al electorado estadounidense es, sorpresa, sorpresa, «construid el muro».
Es decir, Trump no la ha inventado. La inventamos nosotros.
Los estadounidenses reaccionaron extraordinariamente bien a esta frase y los algoritmos registraron esa reacción.
Trump solo está diciendo lo que le han dicho que diga.
Otras frases vencedoras son: «limpiad el pantano» y «haz que América sea grande de nuevo».
Por eso, Trump se pasa todo el tiempo repitiéndolas.
No es más que un actor, ¿lo entiende? Los algoritmos determinan cuáles son las frases que mejor funcionan, nosotros las detectamos... , él las repite como un loro.
—¡Increíble! —exclamó Dimitri, atónito—. Eso quiere decir que, de aquí en adelante, quienes deciden las políticas en las democracias no son en realidad los políticos ni los electores, sino los algoritmos y los usuarios de las redes sociales.
El hombre de Cambridge Analytica volvió a su cuenta en Facebook «I Love My Country» y realizó otra búsqueda. En realidad, se trataba de otro vídeo de Donald Trump.
—Ahora escuche esto.
Pinchó en el enlace: «Estamos construyendo un muro en la frontera de Nuevo México —decía Trump en ese vídeo—. Estamos construyendo un muro en Colorado».
Cuando las imágenes terminaron, el británico miró al ruso, esperando su reacción. Sin embargo, el capitán del FSB le devolvió una expresión opaca.
—Son más declaraciones sobre el muro —constató, casi con indiferencia—. ¿Qué tienen de especial?
—¿No lo ha entendido?
—¿Qué es lo que no he entendido?
—Ah, claro, usted es ruso —comentó Alastair al darse cuenta de que su interlocutor no estaba familiarizado con la geografía de Estados Unidos—. Si fuera estadounidense, lo habría entendido...
Y es que había un problema en esa declaración.