El poder oculto (Luna 2) Epílogo
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Epílogo

La bola de metal reposaba sobre la mesa de la biblioteca.

Celia y Jess la miraban, sin atreverse a levantar la vista hacia Lena. No, no sabían qué hacer en ese momento en que ella les había puesto frente la verdad.

—Vosotras lo sabíais, ¿verdad? —les preguntó Lena—. Sabíais que él era mi padre.

Se había prometido mantener la calma durante esa conversación, pero se encontró hablando con los dientes apretados.

—Secretos, misterios y enigmas, eso es todo lo que me dais. ¡Como si no tuviera ya bastantes!

Y, entonces, ella misma estaba ocultando cosas. Ni siquiera Uma sabía que estaba allí, enfrentándose a un pasado. No, su hermana y las demás creían que simplemente iba a entregarle la prisión de Mercurio a Celia para que la custodiara.

— Lo sabíamos —asintió al fin Jess frotándose el cuello.

—Es que te pareces tanto a… —empezó Celia. Su mirada se escurrió de la mesa hacia el dormitorio.

—¡No lo digas! —gritó Jess.

Lena sabía de quién hablaban. La foto. La cuarta integrante, la que le parecía tan familiar.

Pero no.

No. No se parecían en nada.

El móvil le sonó y Lena miró la pantalla.

—Esto me lo quedo por ahora. Tengo mucho en lo que pensar.

Se guardó la bola metálica en el bolsillo.

Recorrió la superficie pulida con los dedos de la mano mientras con la otra descolgaba el teléfono.

Ya se dirigía hacia el portal, de vuelta hacia su vida, esa vida que tanto le gustaba y a la que no estaba dispuesta a renunciar.

Con intención, se paró antes de cruzar. Quería que Jess y Celia la oyeran.

—¿Mamá? Sí, ya estoy de camino a casa.