El plano denso VI
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VI

Muy lejos de allí, en Aeterna, el silencio tenía una textura diferente.

Apolo observaba el Plano Denso desde la distancia de los inmortales. Hermes apareció a su lado. Durante largo rato ninguno dijo nada. Abajo, la ciudad respiraba: imperfecta, contradictoria, humana.

Finalmente, Apolo habló:

—Siguen siendo imperfectos.

Hermes sonrió.

—Siempre lo fueron.

Una pausa. Después, Apolo volvió a hablar:

—Subestimé algo.

Hermes no preguntó; simplemente aguardó.

—Pensé que las civilizaciones se sostenían sobre leyes, estructuras y jerarquías —dijo el dios del orden, volviendo a mirar hacia abajo—. Parece que algunas veces también se sostienen sobre personas.

Hermes no respondió. No era necesario.