El plano denso IV
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IV

Olympe tomó la palabra, desplegando los esquemas organizativos del Consejo Ciudadano y las actas de la comisión metropolitana.

No traía consigo presupuestos ni favores políticos. Traía la radiografía exacta del monstruo burocrático que había habitado desde dentro.

—Durante años creí que las instituciones eran fortalezas inexpugnables —explicó Olympe, apoyando los codos sobre la mesa—.

Pero estar dentro me ha enseñado algo fundamental: los sistemas no son invencibles; son simplemente burocráticos.

Dependen de miles de pequeñas validaciones, de la cobardía cotidiana de los mandos intermedios y del miedo a que alguien levante la voz.

Miró al grupo con una determinación renovada:

—Nada es más frágil que una mentira que necesita demasiadas firmas para sostenerse. Si atacamos los puntos de validación pública, el edificio no se derrumba por la fuerza, sino por el pánico de sus administradores a quedar expuestos.