VIII
Al caer la noche, todos regresaron al centro comunitario.
Nadie habló de las ofertas recibidas.
Julián ocultaba su satisfacción.
Laura evitaba ciertas miradas.
Mateo parecía más cansado que nunca.
Tomás llevaba la carta en el bolsillo.
Olympe caminaba absorta en sus pensamientos.
Hipatia ocupó su lugar habitual junto a la estantería.
Abrió su cuaderno de Constructores de Sentido.
Durante unos segundos contempló la página en blanco.
Después escribió:
«La fuerza divide y endurece. La tentación disuelve.»
Cerró el cuaderno.
Nadie añadió nada más.