El plano denso VI
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En la planta noventa de la torre corporativa, el Magnate Digital leía los informes de inteligencia con renovada tranquilidad.

Las pantallas mostraban discusiones entre la facción de Julián y los veteranos del movimiento.

Los analistas sonreían.

—Nuestra campaña de burla no los destruyó, señor —informó el director de estrategia—, pero el éxito cuantitativo los está desgastando desde dentro. Las luchas de ego han reducido su operatividad de forma significativa.

El Magnate dio un sorbo a su vaso de agua.

—El ser humano es un organismo predecible —dijo—. Dale a un grupo una causa noble y pronto aparecerán quienes quieran utilizarla para resolver sus propias carencias. No hace falta prohibir nada. Basta con dejar que la vanidad haga su trabajo.

Señaló la figura de Julián.

—Denle cobertura mediática. Entrevístenlo. Conviertan su rostro en el rostro del movimiento. Cuanto más visible sea el oportunista, más rápido se marcharán quienes realmente construyen.