El plano denso CAPÍTULO 11 LA CONTAMINACIÓN DEL MENSAJE
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CAPÍTULO 11 LA CONTAMINACIÓN DEL MENSAJE

I

La resistencia del pequeño grupo del centro comunitario frente a la campaña de ridículo desatada por las redes sociales produjo un efecto imprevisto en la dinámica del barrio.

Lo que el algoritmo del Magnate había diseñado como una maniobra de neutralización mediante la burla comenzó a volverse en su contra en ciertos sectores de la población.

La obstinación de Tomás y el trabajo silencioso de los vecinos terminaron llamando la atención de personas que, cansadas del cinismo dominante, encontraron en aquel local humilde algo que echaban en falta.

En cuestión de tres semanas, la pequeña sala de reuniones se quedó estrecha.

Donde antes se reunían diez personas alrededor de una mesa de pino, ahora se agolpaban más de cincuenta cada tarde.

La puerta no dejaba de abrirse: llegaban jóvenes universitarios con ganas de colaborar, activistas de otras zonas de la ciudad, profesionales que buscaban dar un sentido distinto a sus fines de semana y vecinos atraídos por la creciente repercusión del proyecto.

A primera vista, el crecimiento parecía un triunfo.

Olympe contemplaba el recinto abarrotado con entusiasmo, convencida de que la semilla de la transformación social comenzaba por fin a extenderse.

Hipatia, sin embargo, observaba el fenómeno desde el rincón de la estantería con una prudencia cada vez más marcada. Apoyada en la pared, tomaba notas en su cuaderno de Constructores de Sentido.

Algo estaba cambiando.

El ambiente que había caracterizado las primeras reuniones, centrado en el trabajo silencioso de Tomás y Youssef, comenzaba a llenarse de un ruido nuevo.