El plano denso VI
35%

VI

De regreso a la biblioteca abandonada, Hipatia se sentó a solas en la penumbra.

Recordó a la enfermera exhausta en el pasillo del hospital, al entrenador de barrio, a la mujer cuidando a su madre, a Mateo afinando su guitarra con los dedos doloridos y a Olympe sentada con tres vecinos en una sala fría.

El patrón se reveló ante su mente con una claridad deslumbrante.

Su error inicial —y el error de toda la filosofía decadente del pasado— había sido tratar a la virtud como un concepto coercitivo, como una carga pesada que se imponía contra el placer.

No comprendía que las antiguas virtudes no competían contra el entretenimiento ofreciendo argumentos; competían ofreciendo significado.

La comodidad daba alivio, pero el alivio era hueco. La anestesia borraba el dolor, pero también borraba la vida. Lo único que podía competir contra la atracción de una cadena cómoda era la plenitud de una existencia que se sabía útil, vinculada y cargada de propósito.