El Plan CAPÍTULO 33 #3
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CAPÍTULO 33 #3

—Hostia Clara, lo has dejado tieso.

Javi la mira entonces a ella.

—Bueno, siempre me quedará Marta.

Marta abre muchísimo los ojos ofendida.

—¿Perdona? ¿Soy el segundo plato?

—No, eres el postre.

—Ah bueno, entonces sí.

Todos estallamos riendo.

Mike me abraza por detrás mientras los observamos discutir como niños pequeños.

—Tus amigas son un puto caos.

—Y tus amigos parecen pacientes psiquiátricos.

—Por eso encajan tan bien.

Empiezan a correr las copas, la música sube un poco más y acabamos todos desperdigados entre la barra y la pista de baile.

Marta ya está bailando encima de Dani exageradamente solo para fastidiar a Aina y Dani no sabe dónde mirar.

Clara sigue ignorando olímpicamente a Javi mientras él insiste de forma cada vez más ridícula.

—¿Te puedo invitar a una copa?

—Ya tengo.

—¿Y a cenar?

—Ya he cenado.

—¿Y a enamorarte?

Clara finalmente lo mira seria.

—Eso sí que no me apetece.

Mike casi se cae de la risa encima de mí.

—Pobre Javi, nunca lo había visto sufrir así.

—Se lo merece por chulo.

Javi vuelve derrotado hacia nosotros.

—Voy a dedicarme a la vida monástica.

Marta le da una palmada en el hombro.

—No durarías ni doce minutos.

Aina aparece ya bastante cerca de Dani. Demasiado cerca. Y Dani intenta hacerse el duro mientras claramente está encantadísimo.

—Así que mafioso, ¿eh? —dice ella jugando con el borde de su copa.

—Empresario elegante.

—Claro. Y yo monja.

—Te pegaría el uniforme.

—Y a ti las esposas.

Mike se gira hacia mí inmediatamente.

—Vale, definitivamente van a follar.

No puedo evitar reírme apoyando la cabeza en su hombro.

La música cambia a algo más lento y por primera vez en muchísimo tiempo me permito simplemente disfrutar. Bailo con Mike en medio del casino mientras las luces doradas iluminan su cara. Él me rodea la cintura y me mira como si el resto del mundo no existiera.

Y quizá suene enfermizo...  pero siento que por fin pertenezco a algún sitio.

Hace meses era una chica rota que lloraba abrazada a sus perros pensando que jamás saldría de aquella vida. Ahora estoy aquí, rodeada de gente que me quiere, de amigas que jamás me soltaron la mano y de un hombre completamente loco que incendiaría el mundo entero por mí.

Miro a Mike mientras habla con Dani y no puedo evitar sonreír.

Sí, da miedo. Mucho. Tiene oscuridad dentro, secretos, violencia y cicatrices que probablemente jamás llegaré a conocer del todo. Pero también me enseñó algo muy importante.

Que no estoy rota.

Que sobreviví.

"Y que a veces, los monstruos

también pueden salvarte.”