Capítulo 49
No le dije nada a Dónut ni a nadie sobre la caja de benefactor. Quería ver qué había dentro antes de nada. Me marché tras comentarle a todo el mundo que necesitaba darme una ducha antes de regresar a la fiesta.
Tenía varias cajas que abrir. Respiré hondo y empecé a caminar de un lado a otro por mi habitación.
No solía estar a menudo en ella. Estaba sobrecogedoramente vacía, algo que por alguna razón me molestó de repente.
Saqué una maceta del inventario, una que no era la grande con los aliums, sino una pequeña que había cogido dentro de la caravana.
Era una especie de helecho. La coloqué sobre la mesa.
Después saqué uno de los dibujos hecho con lápices de colores de mi hermano. Uno de un avión. Lo colgué con cuidado de la pared usando cinta adhesiva. Después, la recreativa de Centipede y la coloqué en un rincón. La enchufé y la encendí.
Me senté y me preparé para abrir las cajas de botín.
Había muchas de aventurero, pero ninguna contenía nada interesante a excepción de esos pergaminos de Hacer trinchera y unas pocas pociones de invisibilidad.
También había una de Identificar, por suerte.
Era la primera vez que me había salido una en una caja.
Significaba que íbamos a recibir más en el futuro y que no tendría que intercambiárselas al tacaño de Prepotente.
La primera caja de oro era la caja de Glugluteo, que habíamos recibido después del enfrentamiento en el granero de pavos.
Esta tenía forma de pavo y contenía una freidora para pavos que seguía en su caja y todo, con varias jarras de aceite de cacahuete y una pila enorme de folios que eran todas las recetas de algún grupo de Facebook impresas.
Gruñí divertido. Me planteé por unos instantes entregárselas al bopca, pero era probable que ya hubiese terminado de cocinar los pavos.
La caja La comidilla del barrio de oro tenía forma de un periódico abierto sobre un pedestal y, al abrirse, encontré un nuevo parche en su interior. Este era un rectángulo de tamaño medio con un libro. El libro estaba en llamas.
En la caja de Varita había una varita de madera nudosa y simple que repiqueteó sobre la mesa y desapareció en mi inventario antes de que me diese tiempo a examinarla.
La caja de jefe del combate contra la hidra fue una basura en su mayor parte.
Contenía veinticinco mil de oro y un YELMO DORADO DE RESISTENCIA DE GUERRERO , equipamiento defensivo que no podía ponerme.
Cualquier objeto que tuviese «de guerrero» en el nombre significaba que la persona tenía que blandir una espada para poder ponérselo.
Cada vez salían más de aquellos, que iban directamente a mi pila de equipamiento mágico para el siguiente piso.
Eso y los cientos de objetos mágicos de calidad media que acababa de saquear iban a ser muy útiles, pero aún quedaba para eso.
Se abrió la caja de benefactor y vi un panfleto sucio y arrugado. Era una hoja de papel y nada más. Parecía pertenecer a un refugio para personas sin hogar llamado Homestead, Florida. Lo dejé a un lado un momento para tener espacio para la última, la caja Fue muy desagradable de platino.
Era una poción de habilidad.
—Anda —dije al tiempo que la cogía.
Habilidad Encontrar mazmorrero menor.
Al beberte esta poción conseguirás nivel 5 en la habilidad Encontrar mazmorrero.
Aviso: Esta poción no funcionará si ya tienes la habilidad a nivel 5 o superior.
Ni me lo pensé. Me la bebí de inmediato.
Luego cogí el parche. Estaba bordado en lugar de impreso. Sabía que a Dónut le iba a gustar.
Parche de mejora. Medio.
En este parche aparece un libro en llamas.
Creo que podría ser una metáfora que indica que el conocimiento puede llegar a ser peligroso.
O quizá sea una metáfora para decirte que quemes los libros que sean una mierda.
No lo sé. Solo porque me haya hecho con el control recientemente no quiere decir que conozca el significado de todo.
La mayoría de las metáforas son chorradas.
No tienen nada de inteligente. Solo se usan para que la gente pueda dárselas de ser más lista que otras personas. Ya está. Ya lo he dicho.
Cuando se añade el parche a una prenda con espacios, proporcionará las siguientes mejoras:
+15 % a la Inteligencia.
El beneficio Quemador de libros.
Aviso: Los parches de mejora son objetos efímeros. Puedes quitarlos, pero se destruirán al hacerlo.
Abrí el beneficio, que en realidad era una habilidad antimagia.
Quemador de libros.
Una vez al día puedes hacer que un oponente de tu nivel o inferior se olvide de un conjuro durante un periodo de 30 horas.
Por cada nivel superior al tuyo que tenga el oponente, el conjuro tiene una probabilidad acumulativa del 5 % de no funcionar.
Tienes que conocer el nombre exacto del conjuro que quieres que olviden o elegir el último conjuro que lanzó el oponente objetivo.
—Guau —dije. Era una pasada. Una pena que fuese solo una vez al día. Me hice con la varita nudosa.
Varita de Sueña con los angelitos. 10 cargas.
Deja completamente dormido a un oponente.
Lanza un conjuro de Sueño de nivel 10 a un objetivo único que no sea un jefe durante un periodo de 5 minutos.
El oponente volverá a despertar si recibe daño físico.
El efecto es acumulable sobre el mismo objetivo, razón por la que esta varita mola tanto.
Si no sabes lo que significa eso, pregúntale a un friki de las matemáticas.
La guardé de nuevo en el inventario y saqué el papel de la caja de benefactor. Era un folleto simple en el que aparecía una ilustración prediseñada de un regalo de Navidad y una mesa con una taza de café humeante.
La Casa del Pastor. No pases la Navidad solo. Ven y ponte cómodo. Comida, una cama caliente y compañía. Entrada abierta las veinticuatro horas. Desayuno navideño a las siete de la mañana. Todos son bienvenidos.
Las palabras «las siete de la mañana» estaban rodeadas con un círculo rojo varias veces. Si no me equivocaba, quedaban unas cinco horas. En la parte baja también había texto con varias normas, y una de ellas también estaba rodeada con tinta roja.
No se permiten mascotas. Lo sentimos.
Había una dirección. Abrí el mapa de la zona de Florida, pero no era como Google. No podía copiarla y pegarla.
C ARL : Louis, eres del sur de Florida, ¿verdad? ¿Sabes dónde está un lugar que se llama Homestead?
L OUIS : Eh, ¿adónde has ido? Dónut ha abierto su regalo. Era un gorro de majorette que Li Jun encontró en el piso anterior. También estamos enseñándoles a los estríperes la galería de entrenamiento de mercenarios. ¿Has visto lo grande que es ese sitio?
C ARL : Céntrate, Louis.
L OUIS : Ah, sí. Estáis en Los Cayos, ¿verdad? Puede que quizá esté como a unos cuarenta minutos al norte. Había una base de las Fuerzas Aéreas y una pista de carreras muy guapa por la zona. Ah, y a veces se pueden ver caimanes.
C ARL : Vale. Gracias.
Volví a mirar el mapa y vi el contorno de la base militar en la parte superior de la zona, al sur de Miami. Podía llegar fácilmente desde donde me encontraba.
Pensé en todo lo que se habían esforzado para que Dónut y yo eligiésemos la zona de Miami como nueva ubicación.
Había pensado que quizá Rosetta y la Organización Pacifista habían intentado protegerme y alejarme de Iowa o de las Bahamas, pero cuanto más pensaba al respecto menos sentido le encontraba.
Se habían esforzado muchísimo para que eligiésemos este lugar.
El precio de llevarnos a ese programa y el de la caja.
¿Y todo para proteger mis sentimientos? No.
Tenía que haber otra razón. Fuera lo que fuese, estaba decidido a pasarme por ese refugio para personas sin hogar a las siete de la mañana.
Tenía que hacerlo. Quedaban unas pocas horas.
C ARL : Dónut, diviértete esta noche. Yo voy a salir un rato. Necesito coger aire.
D ÓNUT : ME HAN REGALADO EL MEJOR GORRO DEL MUNDO. Y AHORA VAMOS A JUGAR A PONLE LA COLA AL KRAMPUS.
C ARL : Ja. No creo que ese sea un juego navideño de verdad, Dónut.
D ÓNUT : SÍ QUE LO ES. SALE UN KRAMPUS. ¿ADÓNDE VAS?
C ARL : A coger aire. No quedan enemigos a excepción de los zombis. Y ni siquiera están cerca.
D ÓNUT : ¿Y EL PAVO? EL BOPCA NOS ESTÁ OBLIGANDO A PONER LA MESA. Y TIENES UN REGALO. TIENE LA FORMA DE UN ESTÚPIDO LIbrO, ESO SÍ.
C ARL : Guárdame algo de pavo. Abriré el regalo después. No te preocupes por mí. Te mantendré al día.
D ÓNUT : VALE, PERO TEN CUIDADO Y NO ESTÉS MUCHO FUERA. OJO CON LOS POLLOS ZOMBI.
Salí a nuestra estancia principal, pero ahora estaba vacía a excepción del robot limpiador enfadado.
Todos se habían marchado a la sala común del gremio y oía las conversaciones estruendosas a través de la puerta.
Alguien había acercado el altavoz hasta esa puerta y había puesto una canción navideña de Alvin y las Ardillas a toda mecha.
El bopca también estaba por ahí, gritándoles que pusiesen la mesa.
Me dirigí hacia la salida principal de la estancia segura.
Z EV : Carl, espera un momento.
C ARL : Voy a hacerlo, Zev. A menos que me tires un rayo desde las alturas.
Z EV : Pero… ten cuidado, ¿vale?
C ARL : ¿Sabes lo que pretendo hacer?
Z EV : No. Nadie lo sabe. Creo que ni siquiera lo sabe la IA.
Y también es probable que ni siquiera deba estarte diciendo esto, pero tu patrocinador ha desaparecido después de enviarte esa caja.
De hecho, lo hicieron hace unos días, antes de que eligieseis Miami siquiera.
La caja se anuló y la organización benéfica al completo se esfumó sin más.
Nadie sabe adónde han ido ni qué les ha pasado.
Han desaparecido todos, incluso Rosetta.
Están pasando muchas cosas al mismo tiempo, y la gente parece creer que todo está relacionado con el lugar al que te diriges.
Apoyé la mano en la puerta, pero hice una pausa.
C ARL : Zev, ¿qué es el plan de respaldo? Cascadia lo mencionó en una ocasión y ahora lo acaba de mencionar otra persona.
Z EV : Lo cierto es que no sé qué es lo que hace. Ojalá no lleguemos a descubrirlo. No van a usarlo. No cuando hay tanta gente atrapada en el Sistema Solar. Todos estamos en cuarentena temporal y las personas más ricas y poderosas de la galaxia están en el planeta o en órbita.
«Probablemente no tendrías que haberme dicho eso, Zev».
No me atreví a decírselo en voz alta. Salí al exterior.
Empecé a sacar el Carruaje Real del inventario, pero se me ocurrió otra cosa. Saqué la moto de mi padre, metí las llaves e intenté arrancarla. Me quedé muy sorprendido al descubrir que el motor rugió al momento. El tanque de gasolina estaba lleno.
Me subí en ella y me marché.