El ojo de la novia frenopática (Carl el Mazmorrero 6) Capítulo 2 #3
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Capítulo 2 #3

¡Cupón de mercenario! El portador de este objeto puede comprar los servicios de un mercenario por un valor de hasta 100.000 de oro en cualquier establecimiento de Escudo Humano que participe en la promoción.

—¿Escudo Humano? —pregunté.

Mordecai se encogió de hombros.

—Es probable que sea el nombre de los mercados de mercenarios de este piso. Hay uno en el club Desperado y en el Vencedor. Y también es probable que haya uno en Larracos. Hablando del tema, tenéis que comprar una galería de entrenamiento de mercenarios para el gremio. Hablaré con Imani.

Dónut se bebió la poción de mejora cósmica. El cuerpo le brillaba como si se hubiese bañado en purpurina. Después resopló.

—¿Destreza? ¡Tendría que haber sido Carisma! Menudo chasco.

—No está mal —dijo Mordecai—. Aunque yo esperaba que fuese Constitución.

Después sacó el aro de pezón rojo y brillante. Soltó un quejido, pero Mordecai se quedó muy impresionado.

—Eso sí que es un premio… interesante.

—Es la descripción más sexista que he leído jamás, Mordecai.

Él gruñó.

—Tú ignórala y céntrate en las mejoras.

Dónut lo deslizó por la mesa y yo lo agarré para examinarlo.

Aro de pezón mágico de la criada de la demonio de fuego superior.

Solo puede equiparse en un cuadrúpedo.

Solo puede equiparse en una hembra.

Aviso: A menos que estés planeando hacerte una cirugía rara e innecesaria, será mejor que no te lo equipes.

Todos los aros de pezón deben colocarse manualmente la primera vez que se equipan.

Bueno, bueno. Deja que te cuente algo sobre las demonios de fuego superiores.

Esas zorras están como una cabra. Son peores que las demonios inferiores.

Lo sé, lo sé, suena machista e irrespetuoso.

Hoy en día no se pueden decir esas cosas.

Pero, como te decía: esas zorras están como una puñetera cabra.

Y ya. Si lo buscases en la Wikipedia, esa sería la primera frase.

Diría: «A estas zorras les falta una patata para el kilo».

No es una opinión, sino un hecho consumado.

Tenemos toda una jerarquía matriarcal de demonios que existen, pelean y compiten por el control del decimoquinto piso. Todas intentan hacerse con el ojo de uno de los cuatro hermanos, y las piradas de las demonios superiores siempre lo ponen todo patas arriba, que ya es decir.

Las demonios menores son normales en la mayoría de los casos, aunque yo no rompería con una de ellas por el móvil ni la llamaría gorda ni nada de eso.

Después tienes a las demonios inferiores, unas zorras para darles de comer aparte que no son nada en comparación con las demonios superiores.

Esas tipas están para encerrar, tanto que los señores y señoras demoniacos tienen que asignarles un engendro infernal que las siga a todas partes.

El trabajo de los engendros es protegerlas del resto de los demonios superiores y de ellas mismas.

Es como la versión del Sheol de un alprazolam.

Y dichos familiares también necesitan que se los proteja de las demonios superiores. Este aro de pezón de uno de los objetos que se usan para ello.

Llevar este aro en el pezón proporciona al portador los siguientes beneficios:

Te permite quitarte objetos malditos.

El portador es inmune al fuego natural.

El portador es inmune a los ataques de lava.

El portador es resistente a los conjuros de fuego.

El portador no perderá salud cuando se encuentre en Sheol.

Todos los conjuros con un ataque de fuego infligirán un (Inteligencia) % adicional de daño.

El portador puede lanzar ¿Qué dices, zorra? una vez al día.

Por ahora nos habíamos topado con dos demonios.

Brandy la Fogosa, quien no dejaba de dar a luz dentro del Expreso de Pesadilla en el cuarto piso y era una demonio menor.

Y luego estaba Raja, la demonio tamaño kaiju y maquillada como una puerta que quería matar a Samantha, que era una demonio feral inferior.

No podía llegar a imaginarme cómo sería una demonio superior.

—Guau —dije—. Te lo vas a poner ahora mismo.

—Esto… —comentó Mordecai—. Es una pasada y estoy de acuerdo con que se lo tiene que poner, pero deberíamos hablar del conjuro que tiene.

¿Qué dices, zorra?

Tipo: Conjuro de berserker + invulnerabilidad parcial.

Objetivo: Solo a uno mismo.

Coste: Conjuro de objeto.

Duración: 20 segundos.

Recarga: Una vez cada 30 horas.

Efecto: ¿Alguna vez has visto a una comadreja enfadada y en llamas en mitad de una habitación llena de pollos?

Te prendes fuego. Te vuelves invulnerable al daño contundente. Después te enfadas muchísimo y matas a todos los cabrones que te rodean. Es un conjuro de berserker. No lo lances dentro de un restaurante. Ni cerca de personas que te caigan bien.

—Guau —repetí, algo incómodo—. Mordecai, ¿has visto el conjuro este en acción?

—Lo he visto. Y tú también. ¿Recuerdas el elemental de furia?

Pues ellos lo tienen a perpetuidad. En realidad, se llama Berserker de fuego.

Se han puesto a cambiar más nombres de lo habitual.

Dónut, lánzalo solo cuando no tengas compañeros alrededor.

Ahora tienes tres conjuros de fuego: Bola de fuego, Proyectil mágico y Muro de fuego.

Los tres se volverán mucho más intensos, así que ten cuidado.

El aro es una pasada, pero estoy seguro de que el grimorio ese es mucho mejor.

El grimorio encadenado pegó un brinquito sobre la mesa, como si supiese que Mordecai acababa de nombrarlo.

Dónut levantó la pata y le dio una palmada felina al libro.

—¿Por qué tiembla? —preguntó—. Ya sabes lo que opino sobre las cosas que tiemblan.

—Es algo que pasa a veces con los tomos más poderosos —explicó Mordecai—. Sobre todo con los de invocación.

Lo cogí. Era blando y estaba caliente. Se agitó en mis manos, como si estuviese agarrando a un cachorrito.

Grimorio de Legionarios de los condenados.

Tipo: Conjuro de invocación.

Coste: 25 de maná.

Duración: (doble del nivel del conjuro + nivel de inteligencia) segundos.

Recarga: Un minuto. Solo puede haber uno activo a la vez.

Objetivo: Solo puede lanzarse en armas o armaduras que se hayan desequipado recientemente. El total de objetivos varía según múltiples factores.

Efecto: Hay muchas almas enfadadas por ahí. Pero muchas. Se rumorea que si alguien tuviese la capacidad de ver los espíritus quejumbrosos que se cuelan entre las grietas de nuestra realidad, podría llegar a volverse loco.

La IA soltó una risilla inquietante.

Muy muy loco, en realidad. Tanta muerte, tantas almas cayendo y cayendo y cayendo por el sumidero del más allá. ¿Adónde van? ¿Por qué no dejan de gritar?

Pero ni caso. Este conjuro sirve para reanimar las armas o armaduras corpóreas durante un periodo de tiempo determinado, y lo hacen vinculando un espíritu quejumbroso sacado directamente de ese río de almas. La fuerza de esos simbiontes invocados varía según múltiples factores.

Aviso: En la mayoría de los casos, las armas y las armaduras que se usan con este conjuro se desintegrarán cuando se acabe el conjuro. Algunos objetos mágicos y malditos podrían reaccionar de forma impredecible cuando este se termine.

—¿Recordáis los guardias espadachines del tercer piso?

—preguntó Mordecai—. Pues esto es algo parecido pero mucho más siniestro.

Los espíritus quejumbrosos dan mucho miedo.

Ahora que Dónut tiene el conjuro Día de colada a nivel 15, puede sembrar el caos solo con esos dos conjuros.

Si entrena este para subirlo de nivel, podrá quitarle todas las armaduras a un grupo de monstruos y luego reanimarlas usando espíritus, que harán papilla a las criaturas.

—Madre mía —dije. Volví a pasarle el libro inquieto a Dónut—. Estás que te sales.

La gata empezó a brillar cuando leyó el grimorio, que soltó un gritito al desaparecer entre una nube de humo púrpura.

—Siempre he estado que me salgo, Carl.

Mordecai asintió.

—La verdad es que el botín ha sido impresionante. Buenísimo.

—Sí —dije. El chat estaba a rebosar de personas comentando que les habían salido cosas buenísimas. Elle había conseguido un báculo de hielo del que no dejaba de hablar. Bautista se había hecho con un anillo que le permitía cambiar de forma.

—¿Ahora Bautista también es un cambiaformas? Apuesto a que Katia y él van a empezar a hacer cosas muy raras en la cama —dijo Dónut.

—Supongo que la IA intenta compensarnos por el piso que nos hemos saltado —explicó Mordecai, que ignoró el comentario de Dónut—.

Pero ya teníais algunas de esas cajas antes de que pasase, por lo que también es posible que sea su forma de responder a la subida de dificultad que han implementado los Valtay.

—Me han salido cosas muy buenas, pero nada para Mongo —dijo Dónut—. Y encima no he conseguido una caja celestial.

Mongo pio triste al oírla.

—Ese aro de pezón podría considerarse un objeto de categoría celestial. Y también el conjuro —aseguró Mordecai. Se giró hacia mí—. Y ahora le toca a Carl.