Capítulo 88
Mario empuja a su hermano y le ayuda a superar el muro.
Después lo hace él sin ayuda de nadie. Todavía está en buena forma física.
Ambos están agachados y en silencio, detrás de una caseta de madera.
Acaban de caer cerca del lugar que poco antes ha saltado Nadia.
Y no por casualidad, sino porque la han seguido desde que salió de la librería de don Emilio.
El dúo Sacapuntas les avisó al instante y les dijo que la loca esa iba a por la rubia. Los dos hermanos no lo dudaron ni un segundo, no para salvar a Ruth de las garras de una asesina, sino para evitar que el colgante se lo quede cualquiera de las dos. Lo que les pase a ambas les da bastante igual.
Mario se asoma con cuidado y señala hacia la parte más alejada del jardín interior. Félix observa en silencio. Nadia acaba de entrar al interior de la casa.
Félix le pregunta a su hermano sin hablar.
No sabe qué hacer.
Mario le hace señales de permanecer quietos y en silencio.
La puerta corredera por la que ha entrado sigue abierta.
Los hermanos se acercan un poco más, asustando a un par de cotorras que levantan el vuelo y comienzan a chillar.