BLOQUE 2
Pedro de Cuéllar no era un copista descuidado.
Sus otros trabajos lo demostraban.
Las fechas solían coincidir con los originales disponibles.
Los nombres secundarios aparecían bien transcritos.
Y cuando resumía un documento, normalmente lo advertía con fórmulas como “Extracto”, “Relación breve” o “Por resumen”.
En la copia Valderrama no había ninguna de esas advertencias.
La versión reducida se presentaba como una copia válida del contenido.
Eso la hacía mucho más significativa.
Adrián leyó el encabezado:
“Copia de la determinación tocante al gobierno de la casa.”
Aquello podía explicar una parte de la selección.
Si el objetivo era el gobierno, resultaba razonable que se privilegiaran las cláusulas relativas a esa función.
Pero no explicaba la reformulación de la reserva.
La frase:
“sin perjuicio de aquello que pudiere corresponder a Alfonso mientras fuere menor”
no era simplemente una sección recortada.
Había sido redactada de otra manera.
Alguien había redefinido el sujeto.
La matriz directa no se conservaba.
Pero las versiones anteriores coincidían en hijos, descendientes y línea de Fernando.
La copia atribuida al entorno de Cuéllar transformaba esa lógica.
Martín encontró entonces una versión preliminar.
La corrección ocupaba apenas unas palabras.
La primera redacción decía:
“sin perjuicio de los derechos de los hijos de Fernando…”
La frase estaba tachada.
Encima se había escrito:
“sin perjuicio de Alfonso durante su menor edad…”
Nadie habló durante unos segundos.
El cambio no había aparecido después de varias generaciones de copia.
Estaba ocurriendo dentro de un mismo proceso de redacción.
La primera mano era compatible con la de Cuéllar.
La corrección pertenecía a otra persona.
Eso cambiaba la naturaleza del hallazgo.
Cuéllar podía haber ejecutado una instrucción.
La intervención era consciente.
Todavía no sabían quién la había ordenado.
Elena Salcedo llegó con documentación recuperada de los archivos incautados a Llorca.
Habían encontrado otra copia de FV-17.
El informe se titulaba:
“Variantes de la cláusula de reserva.”
Rafael Landa había detectado el mismo problema años atrás.
Distinguía una tradición amplia, una versión reducida y una etapa posterior en la que la reserva desaparecía por completo.
La secuencia era clara.
Primero se hablaba de la línea y de los hijos y descendientes.
Después, únicamente de Alfonso durante su minoría.
Más tarde, ya no quedaba reserva alguna.
La desaparición documental no había ocurrido en un solo acto.
Había sido progresiva.
El informe de Landa contenía una observación especialmente precisa:
“La discrepancia no puede atribuirse únicamente a abreviación, pues la versión intermedia redefine el sujeto de la reserva.”
Era exactamente lo que ellos acababan de comprobar.
La siguiente instrucción de Landa decía:
“Localizar instrucción de copia asociada a Pedro de Cuéllar.”
Eso definía la próxima búsqueda.
No necesitaban todavía encontrar una orden explícita.
Ya sabían qué clase de documento podía explicar la intervención.