El Nombre Borrado (El secreto de la Catedral de Burgos: Tomo II) BLOQUE 2
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La posición de Alfonso se volvió todavía más clara cuando apareció en una actuación de Valladolid.

No contenía una resolución definitiva.

Sí conservaba su argumento.

Alfonso sostenía que Fernando nunca había renunciado formalmente a la sucesión y que la administración ejercida por Diego no podía convertirse por sí sola en una sustitución permanente sin un acto válido que la justificara.

La representación contraria respondía que el gobierno de la casa había quedado establecido:

“por determinación y necesidad”

durante un período de conflicto.

Las dos palabras importaban.

Determinación podía remitir al protocolo que todavía buscaban.

Necesidad sugería, al menos como posibilidad, una solución nacida de una circunstancia concreta y no necesariamente una sustitución sucesoria absoluta.

Todavía no podían decidirlo.

Pero la discusión histórica estaba claramente formulada.

Alfonso no reclamaba únicamente rentas.

Discutía la continuidad.

Inés seguía apareciendo como parte interesada y conservaba documentación con la que defendía a sus hijos.

Aquella no era una rama extinguida.

Era una rama que litigaba.

Clara apartó una hoja.

—Tenemos que dejar de hablar de ellos como “la descendencia de Fernando”.

Adrián la miró.

—¿Por qué?

—Porque así parecen una nota genealógica. Y no lo son.

Alfonso había crecido y comparecido.

Beatriz se había casado.

Inés seguía actuando.

Las genealogías posteriores dejaban fuera a personas que durante años habían generado documentos propios.

La investigación tenía que seguirlos como individuos.

Especialmente a Alfonso.

Si su línea continuaba después de él, la idea de una extinción se volvía todavía más difícil de sostener.

La prueba apareció en el testamento de un pariente lejano.

Entre disposiciones sin relación con la disputa se mencionaba:

“mi sobrino Alfonso de Valderrama y su hija Leonor.”

Clara dejó el bolígrafo.

Leonor ya había aparecido antes como una referencia dispersa.

Ahora quedaba incorporada a una cadena familiar clara.

Fernando.

Alfonso.

Leonor.

Tres generaciones.

Una genealogía posterior podía presentar a Diego como único continuador, pero documentos independientes mostraban que la línea de Fernando había seguido existiendo.

La fecha añadía otro problema.

El testamento era posterior a la genealogía de Olmedo.

Era posible que Leonor ya hubiera nacido cuando aquella rama quedó fuera de la representación del patronato.

Eso significaba que la exclusión podía afectar a una línea todavía viva y en crecimiento.

Martín respondió al hallazgo con un mensaje breve:

“Busca a Leonor fuera de Burgos.”

La indicación tenía sentido.

Si la rama de Fernando había perdido centralidad dentro del patronato, su documentación podía haberse desplazado geográficamente.

Las referencias conducían hacia Valladolid, Palencia y propiedades relacionadas con matrimonios posteriores.

Una rama permanecía asociada con Burgos y con la memoria institucional visible.

La otra podía continuar lejos de ese centro.

Con el tiempo, quien consultara únicamente los archivos de la rama dominante encontraría una historia perfectamente coherente sin Fernando ni sus descendientes.

No hacía falta destruir todos sus papeles.

Bastaba con que dejaran de incorporarse al archivo desde el que se contaba la historia de la casa.

Elena llamó esa misma tarde.

La segunda solicitud falsa que investigaban incluía también a Leonor.

El texto pedía:

“Documentación relativa a Alfonso de Valderrama, su hija Leonor y descendientes posteriores.”

La petición tenía nueve meses.

Era anterior a la muerte de Pablo.

Y también anterior a la reconstrucción que ellos acababan de realizar.

—Van por delante —dijo Clara.

—O parten de otra fuente.

Podía tratarse de documentación privada.

O de una ruta que todavía no habían localizado.

Pablo también conocía a Leonor.

Entre sus notas recuperadas aparecía:

“Si Leonor conserva papeles, la genealogía del patronato no sirve como historia completa.”

Había llegado al mismo razonamiento.

La búsqueda contemporánea seguía una pista muy parecida y, probablemente, desde antes.

Eso significaba que alguien ya conocía la continuidad de aquella rama.