CAPÍTULO 11
LA ELECCIÓN
Adrián tenía dos opciones.
Entregarme.
O dejarme ir.
—Si te quedas —le dije—, vas a destruir tu vida.
—Ya está destruida.
—Por mí.
—No.
Se acercó.
—Por enamorarme de ti.
—Eso fue un error.
—El peor de mi vida.
Sonreí entre lágrimas.
—Entonces vete.
Él negó con la cabeza.
—No.
—¿Por qué?
—Porque todavía no me has contado toda la verdad.
Y entonces escuchamos un disparo.
Pero esta vez…
No vino de mí.