CAPÍTULO 1
LA MUJER DEL VESTIDO NEGRO
La primera vez que lo vi, pensé que era peligroso.
La segunda vez, confirmé que lo era.
La tercera vez entendí que yo podía ser mucho peor.
Su nombre era Adrián Varela.
Treinta años.
Frío.
Calculador.
Y con una reputación que hacía que la mayoría de las personas bajaran la mirada cuando él entraba en una habitación.
Yo no bajé la mía.
Nunca lo hacía.
—¿Tú eres Valentina? —preguntó.
—Depende de quién pregunte.
Una sonrisa pequeña apareció en sus labios.
No era una sonrisa amable.
Era una advertencia.
—Alguien que quiere saber por qué todos los hombres que se acercan a ti terminan desapareciendo.
Sentí un pequeño escalofrío.
Pero no dejé que lo notara.
—Quizás tienen malas decisiones.
Adrián dio un paso hacia mí.
—O quizás tú eres la mala decisión.
Lo miré directamente a los ojos.
—Entonces aléjate.
—Eso debería hacer.
—Hazlo.
No lo hizo.