Epílogo Dos
Tillie
Diez años después…
Cuando conocí a Benji, pensé que él era la estrella del espectáculo… pero ahora, tantos años después, soy yo la que está bajo los focos con él.
—Ha ido mejor de lo que imaginaba —digo en el camerino—. Benji y yo hemos estado aquí todo el día, grabando el episodio piloto de nuestro programa de televisión.
En la cocina con B nos dio más oportunidades de las que jamás hubiéramos imaginado.
—Estaba pensando —digo—. Los niños estarán con la niñera una hora más… no tenemos por qué salir corriendo hacia casa.
—Me gusta cómo suena eso —dice él—. Pero antes de que te quite esta ropa, hagamos una foto para Chatter.
Sonrío, rodeando la cintura de mi marido con los brazos. Saca su teléfono y se hace un selfie de los dos para nuestra cuenta conjunta. —Ponle este pie de foto —le digo—. «Lo seguiría a cualquier parte».
Él teclea las palabras y luego añade #AmorDeMiVida.
—Mírate, qué romántico —bromeo, cerrando la puerta del camerino con llave. Acercándome a él, le desabrocho la camisa.
—Y tú que pensabas que no era más que el Rey de las Salchichas.
—Oh, sigues siendo mi Rey de las Salchichas —digo, bajándole los pantalones y acariciando su gruesa polla, mirándolo hacia arriba, con todo mi cuerpo ansioso por satisfacer al hombre que me hizo su esposa—.
Gracias por seguirme, hace todos esos años, cuando todavía luchaba por vender mis lattes y mis magdalenas.
—Le beso la oreja, amando cómo huele, cómo me hace sentir.
Él me estrecha contra sí y me acaricia el pelo—.
Me alegro de que siguieras a tu corazón.
—Yo también —susurra—. Porque no podría imaginar una vida que no me llevara hasta ti.
El fin.