El Monasterio de la Niebla (El Código del Camino de Santiago 3) CAPÍTULO 24 — Quiebra de una Fundación
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CAPÍTULO 24 — Quiebra de una Fundación

BLOQUE 1

La noticia llegó a través de Lucien, apenas tres días después del interrogatorio de Dvorak en Lugo, con una rapidez que sorprendió incluso a quienes llevaban meses siguiendo de cerca el proceso judicial contra Anton Kessler desde España.

---Un tribunal de Ginebra ordenó esta misma mañana la liquidación forzosa de la Fondation Kessler ---informó, durante una videollamada convocada de urgencia con todo el equipo reunido en la palloza de Amalia---.

El juicio contra Anton avanzó más rápido de lo que sus propios abogados esperaban, y el tribunal suizo, presionado además por las autoridades francesas y españolas que reclamaban activos vinculados a los delitos ya probados,

decidió congelar y posteriormente liquidar todo el patrimonio de la fundación, incluida cualquier entidad derivada, como el Kessler Legacy Trust que Ilse dirige.

Gabriel sintió una mezcla contradictoria de alivio y preocupación al escuchar aquella noticia, consciente de que la situación, lejos de simplificarse, probablemente se complicaba en direcciones nuevas e impredecibles.

---¿Eso significa que Ilse se queda sin recursos legales para seguir presionando? ---preguntó.

---Prácticamente sin ninguno, según lo que pude averiguar ---confirmó Lucien---.

Sus propios abogados, según fuentes que consulté en Ginebra, ya presentaron una solicitud para retirarse formalmente del caso, alegando impago de honorarios pendientes.

Y Reyes & Halvorsen, según la misma fuente, canceló el contrato de seguridad con efecto inmediato, también por falta de pago, apenas se conoció la orden de liquidación.

BLOQUE 2

Adrien, procesando la magnitud del cambio de circunstancias, planteó la pregunta que a todos les preocupaba en aquel momento.

---¿Qué hace alguien como Ilse Kessler cuando pierde de golpe todo el respaldo legal y financiero con el que contaba, justo en el momento en que estaba a punto de conseguir, según sus propias palabras, la única cosa que todavía podía darle sentido a tres generaciones de obsesión familiar?

Nadie tuvo una respuesta inmediata para aquello, aunque Padre Esteban, con la experiencia pastoral de haber acompañado a personas en momentos de crisis vital profunda, ofreció una reflexión que a Gabriel le resultó, de algún modo, más inquietante que cualquier amenaza directa hubiera sido.

---La gente desesperada, cuando pierde todos los caminos formales que tenía disponibles, no necesariamente se rinde ---dijo---. A veces, al contrario, se vuelve mucho más peligrosa, precisamente porque ya no tiene nada que perder dentro del sistema que hasta entonces la contenía.

Lucía, revisando en su propio teléfono las noticias financieras que ya empezaban a circular sobre la liquidación, encontró un detalle adicional que confirmaba la gravedad de la situación de Ilse.

---Aquí dice que la propia Ilse Kessler enfrenta ahora demandas personales de varios acreedores de la fundación, dado que actuó como administradora legal durante los últimos meses ---informó---.

Podría perder no solo el control de la fundación, sino también buena parte de su patrimonio personal, dependiendo de cómo se resuelvan las reclamaciones.

BLOQUE 3

El plazo de una semana que Ilse les había dado durante la reunión en la comisaría de Triacastela seguía corriendo, y Gabriel no pudo evitar preguntarse si aquella liquidación repentina cambiaría por completo los términos de cualquier decisión que tomaran respecto a incluirla o no formalmente en la

investigación.

---Si ya no tiene recursos legales ni financieros para seguir presionando por la vía formal ---dijo, pensando en voz alta---, ¿tiene sentido seguir negociando con ella los términos que propuso?

Prácticamente perdió toda la capacidad de cumplir con su parte del trato, sea cual sea el trato que finalmente firmemos.

---O eso nos hace pensar que quiere que creamos ---advirtió Daniel, con la cautela que la experiencia reciente le había enseñado a aplicar frente a cualquier miembro de la familia Kessler---.

No podemos descartar que esté exagerando o incluso fabricando parte de esta crisis financiera para generar simpatía de nuestra parte, justo cuando más la necesita.

Adrien, sin embargo, discrepó de aquella lectura, después de haber revisado él mismo la documentación pública disponible sobre el proceso judicial suizo.

---Esto no parece fabricado. Los tribunales suizos no decretan liquidaciones forzosas de esta magnitud por capricho, y la propia fiscal Mera, cuando hablé con ella esta mañana, confirmó de forma independiente buena parte de lo que Lucien nos acaba de contar.

Ilse Kessler, tal como la conocíamos hasta hace apenas unos días, ya prácticamente no existe.

Lo que queda es una mujer sin recursos, sin respaldo legal, y con una obsesión familiar de noventa años todavía sin resolver.

Gabriel miró hacia la ventana de la palloza, donde la niebla habitual empezaba a cerrarse de nuevo sobre O Cebreiro con la puntualidad de siempre, y sintió que aquella combinación específica --desesperación personal, ausencia de límites institucionales,

y una obsesión heredada durante generaciones-- representaba, quizás, el tipo de amenaza más impredecible de todas las que habían enfrentado hasta entonces en aquella larga investigación.

---Necesitamos anticiparnos a lo que sea que decida hacer a continuación ---dijo, finalmente---. Porque si Padre Esteban tiene razón, y la desesperación la vuelve más peligrosa en lugar de menos, no vamos a tener mucho tiempo antes de que intente algo que ya no le importe si es legal o no.