El Monasterio de la Niebla (El Código del Camino de Santiago 3) CAPÍTULO 13 — Alianzas Forzadas
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CAPÍTULO 13 — Alianzas Forzadas

BLOQUE 1

La llamada de Lucien llegó esa misma tarde, apenas un par de horas después de que Ilse Kessler abandonara la cafetería, con una noticia que complicaba considerablemente cualquier margen de maniobra que el equipo pudiera haber imaginado tener.

---Los abogados de Ilse ya presentaron una solicitud formal ante un juzgado de Santiago ---informó, con la voz tensa incluso a través del teléfono---.

Alegan que la parcela donde está el monasterio, al no estar inmatriculada, podría corresponder legalmente a la Fondation Kessler como heredera de derechos históricos documentados por su propia familia,

y solicitan una medida cautelar para paralizar cualquier excavación hasta que se resuelva la titularidad.

---¿Eso puede prosperar? ---preguntó Adrien, con evidente alarma.

---No lo sé con certeza, y ningún abogado consultado hasta ahora se atreve tampoco a asegurarlo del todo.

El sistema legal español no está exactamente preparado para litigios sobre fincas sin inmatricular reclamadas en base a documentación histórica privada de origen extranjero.

Podría tardar meses en resolverse, y mientras tanto, un juez bastante conservador podría perfectamente conceder la cautelar solo para evitar cualquier daño irreversible al patrimonio en disputa.

Gabriel sintió que la frustración se le acumulaba en el pecho, la misma sensación de impotencia que había experimentado meses atrás frente a la burocracia de Zaragoza, aunque esta vez con un componente adicional mucho más personal: Ilse Kessler no estaba amenazando con violencia directa,

sino con algo potencialmente mucho más efectivo a largo plazo, capaz de paralizar la investigación entera sin que nadie disparara un solo tiro.

---Entonces nos está obligando, indirectamente, a aceptar su propuesta ---dijo, finalmente---. Si peleamos esto en los tribunales, perdemos meses valiosos, quizás años. Si aceptamos su colaboración, al menos mantenemos cierto control sobre lo que se investiga y cómo.

BLOQUE 2

Padre Esteban, presente en la reunión que se organizó esa misma noche en la palloza de Amalia con todos los implicados, incluido Daniel, planteó una perspectiva distinta, más preocupada por las implicaciones institucionales que por la simple estrategia legal inmediata.

---Hay algo que me preocupa todavía más que la cautelar ---dijo, con la gravedad que solía reservar para los asuntos verdaderamente serios---.

Si Ilse Kessler obtiene acceso formal a este hallazgo, y resulta que el manuscrito confirma lo que empezamos a sospechar sobre la relación entre Prisciliano y el culto compostelano, ella no tiene ninguna obligación de manejar esa información con la misma prudencia que aplicaríamos nosotros.

Podría publicarlo de la manera más sensacionalista posible, precisamente para maximizar el impacto mediático que restauraría el prestigio de su familia, sin ninguna consideración por las consecuencias que eso tendría para millones de creyentes en todo el mundo.

Daniel, escuchando la preocupación de Padre Esteban, añadió su propia perspectiva, marcada todavía por la experiencia reciente de su secuestro a manos de la organización de Anton Kessler.

---También hay que considerar que, sea cual sea el acuerdo al que lleguemos, Ilse Kessler ya demostró, a través de su tío, que su familia no tiene ningún reparo en usar métodos bastante más agresivos cuando la vía legal no les da resultados lo bastante rápido.

Aceptar cooperar con ella no nos garantiza ninguna seguridad real, solo cambia la forma en que se ejerce la presión.

Lucía, que había permanecido en silencio escuchando ambas posturas, propuso finalmente un término medio que combinaba las precauciones de ambos.

---¿Y si aceptamos una cooperación limitada, con condiciones muy estrictas negociadas por escrito?

Acceso compartido a la documentación histórica que ella tiene, sí, pero con control conjunto sobre cualquier decisión de publicación, y con la Hermandad manteniendo la custodia física de cualquier objeto o manuscrito que se recupere.

BLOQUE 3

Adrien, tras consultar por teléfono con el resto del comité reducido de la Hermandad que había aprobado meses atrás el nuevo protocolo de transparencia progresiva, regresó con una posición que sorprendió a Gabriel por su pragmatismo.

---El comité está de acuerdo en explorar una cooperación limitada, bajo las condiciones que planteó Lucía ---informó---.

No por confianza hacia Ilse Kessler, sino porque el propio comité reconoce que litigar esto durante meses, mientras la cautelar sigue en pie, podría poner en riesgo la integridad física del propio hallazgo si nadie puede acceder legalmente para protegerlo mientras tanto.

Redactaron, esa misma noche, un borrador de acuerdo que Lucien revisó línea por línea antes de enviarlo a los abogados de Ilse: acceso compartido a la documentación histórica de ambas partes,

custodia física de cualquier hallazgo bajo control conjunto de la Hermandad y de un comité académico independiente todavía por designar, y un compromiso explícito de no publicar ni divulgar ningún hallazgo sin acuerdo unánime de todas las partes implicadas.

La respuesta de Ilse llegó a la mañana siguiente, más rápido de lo que cualquiera esperaba, aceptando las condiciones con apenas modificaciones menores, algo que a Gabriel le resultó, de algún modo, más inquietante que cualquier resistencia hubiera sido.

---Acepta con demasiada facilidad ---dijo, revisando el documento firmado que Lucien les había reenviado---.

Eso me hace pensar que, o bien confía en que puede incumplir el acuerdo cuando le convenga sin consecuencias reales, o bien tiene algún otro plan que no depende exclusivamente de este acuerdo formal.

Adrien no pudo ofrecerle ninguna tranquilidad al respecto.

---Probablemente ambas cosas a la vez ---respondió---. Pero por ahora, es el mejor camino disponible para seguir avanzando sin perder meses enteros en los tribunales. Solo nos queda estar más atentos que nunca a cualquier señal de que decide romper el acuerdo por su cuenta.

Afuera, la niebla seguía envolviendo O Cebreiro con la misma persistencia de siempre, indiferente por completo a los papeles firmados, las medidas cautelares y las alianzas incómodas que se tejían, capítulo tras capítulo,

alrededor del secreto que llevaba más de cuatro siglos esperando bajo aquella misma montaña.