El Monasterio de la Niebla (El Código del Camino de Santiago 3) CAPÍTULO 10 — Sospechas en Triacastela
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CAPÍTULO 10 — Sospechas en Triacastela

BLOQUE 1

La Guardia Civil de Triacastela, el pueblo más cercano con puesto permanente, a apenas veinte minutos en coche descendiendo por la carretera de montaña desde O Cebreiro, recibió la denuncia de Xoán con una mezcla de profesionalismo y cierto escepticismo inicial, hasta que Adrien,

con la autorización que todavía conservaba de investigaciones anteriores, contactó directamente con un mando superior que recordaba, aunque fuera vagamente, el nombre de Gabriel Llorente asociado al caso de Finisterre del año anterior.

---Esto cambia bastante las cosas ---admitió el sargento al mando, un hombre de mediana edad llamado Otero, tras escuchar el resumen completo de la situación---.

Si de verdad hay una conexión con investigaciones previas de tráfico de bienes culturales, vamos a tratarlo con la seriedad que merece, no como una simple denuncia de intrusos curiosos.

La descripción del vehículo, incompleta pero suficiente, permitió rastrear su alquiler hasta una empresa de coches de gama alta en el aeropuerto de Santiago, donde los registros mostraban una reserva a nombre de una consultora de seguridad privada con sede legal en Ginebra, contratada,

según la documentación asociada al alquiler, para lo que se describía genéricamente como "evaluación de riesgos patrimoniales".

---Ginebra ---repitió Gabriel, sintiendo que aquel nombre, después de todo lo vivido en Tomo 2, le provocaba una reacción física casi automática---. Otra vez Ginebra.

---No necesariamente significa lo mismo que la última vez ---advirtió Adrien, aunque su propia expresión revelaba que tampoco él lograba descartar del todo la coincidencia---.

Ginebra concentra buena parte del sector de seguridad privada y gestión patrimonial de toda Europa.

No es automáticamente sinónimo de Kessler.

---Pero tampoco lo descarta ---respondió Lucía.

BLOQUE 2

El sargento Otero, con la autorización correspondiente tramitada en tiempo récord dada la sensibilidad del caso, consiguió el nombre completo de la consultora contratante: Reyes & Halvorsen Security Consulting, una firma de tamaño mediano especializada, según su propia página web corporativa,

en "protección de activos culturales y patrimoniales para clientes privados de alto perfil".

---Suena exactamente igual de aséptico que cualquier otra empresa de este tipo ---comentó Adrien, revisando la web desde su teléfono---. Eso no nos dice nada por sí solo.

Fue Lucien, contactado esa misma tarde por videollamada desde Santiago, quien aportó el dato decisivo tras apenas media hora de investigación por su cuenta, apoyándose en contactos que mantenía desde los meses de colaboración con la Interpol.

---Reyes & Halvorsen trabajó, en más de una ocasión documentada, para clientes vinculados a fundaciones privadas de coleccionismo ---informó, con el rostro serio en la pantalla---.

Y hace apenas dos meses, según los registros mercantiles suizos que pude consultar, firmaron un contrato de asesoría con una entidad nueva, registrada bajo el nombre de "Kessler Legacy Trust", administrada legalmente por una tal Ilse Kessler.

El nombre cayó sobre la habitación con un peso que Gabriel sintió físicamente, como si la investigación entera acabara de dar un paso atrás hacia un terreno que ya creían haber dejado completamente cerrado meses atrás.

---¿Familiar de Anton Kessler? ---preguntó, aunque ya intuía la respuesta.

---Sobrina ---confirmó Lucien---. Según los registros públicos que encontré, heredó el control de lo que queda legalmente de la fundación familiar tras la detención de su tío, mientras el proceso judicial principal sigue su curso.

No está acusada de nada en este momento.

Legalmente, es una empresaria privada como cualquier otra.

BLOQUE 3

---Eso no la hace menos peligrosa ---dijo Gabriel, con una tensión que no intentó disimular---. Solo significa que va a operar de una manera distinta a como lo hizo su tío. Con abogados, en lugar de con hombres armados directamente.

Adrien asintió, procesando la nueva información con la cautela de quien ya había aprendido, por experiencia dolorosa, a no subestimar ninguna variante de aquella amenaza.

---Necesitamos saber exactamente qué sabe ella, y cómo lo sabe. Porque si contrató a esta consultora hace dos meses, antes incluso de que Xoán encontrara la abertura, eso significa que Ilse Kessler ya sospechaba algo sobre O Cebreiro desde antes que nosotros mismos.

Lucía, procesando aquella implicación con una inquietud creciente, formuló la pregunta que a todos les pesaba en el estómago.

---¿Y si tiene acceso a los mismos documentos que compró su bisabuelo hace noventa años, los mismos que mencionaban "el segundo nodo" y probablemente también un tercero?

Si esa documentación era más completa de lo que Kessler nos dejó entender en su momento, Ilse podría llevar meses, quizás años, investigando por su cuenta, en paralelo a nosotros, sin que supiéramos absolutamente nada al respecto.

El sargento Otero, escuchando el intercambio sin comprender del todo la magnitud histórica de lo que discutían, ofreció la perspectiva más inmediata y práctica disponible en aquel momento.

---Sea quien sea esta mujer, y sean cuales sean sus intenciones exactas, lo que tenemos documentado por ahora es vigilancia y una amenaza velada contra un guarda forestal y su abuela. Eso ya es suficiente para que abramos una investigación formal, independientemente de a quién termine llevando.

Gabriel asintió, agradecido por aquel ancla de procedimiento concreto en medio de tanta especulación histórica, aunque no pudo evitar mirar hacia la ventana de la comisaría, hacia la carretera que ascendía de vuelta hacia O Cebreiro,

perdida ya entre la niebla que empezaba a descender también sobre Triacastela con la caída de la tarde.

---Vamos a necesitar volver arriba antes de que oscurezca ---dijo---. Y esta vez, creo que deberíamos considerar seriamente pedir algún tipo de vigilancia adicional para la zona del monasterio, al menos hasta que entendamos mejor con quién estamos tratando realmente.