El Mapa del Apóstol (El Código del Camino de Santiago 10) CAPÍTULO 7 — Rastro de Diez Años
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CAPÍTULO 7 — Rastro de Diez Años

BLOQUE 1

Roig, continuando su propio relato ante Gabriel y Daniel, ofreció una reconstrucción considerablemente detallada de la propia década transcurrida desde su huida durante el operativo fallido de Finisterre,

revelando un camino personal considerablemente más complejo de lo que cualquiera de los dos había anticipado.

---Los primeros años los pasé escondido en Portugal, cambiando de identidad varias veces, viviendo con el miedo constante de que ustedes o la policía finalmente me encontraran ---relató,

con una honestidad considerable que contrastaba completamente con la propia frialdad calculadora que Gabriel recordaba de su primer encuentro---.

Pero después de un tiempo, ese miedo empezó a transformarse en algo distinto.

Empecé a preguntarme, genuinamente, qué sentido tenía seguir huyendo, si ya había perdido, de todos modos, todo lo que realmente importaba en mi propia vida.

BLOQUE 2

Daniel, escuchando aquel relato con la misma complejidad emocional considerable, formuló una pregunta que representaba, para él, la principal curiosidad pendiente sobre aquellos años perdidos.

---¿Qué hiciste, específicamente, durante todo ese tiempo?

Roig, considerando la pregunta con una vulnerabilidad considerable que contrastaba completamente con su propia versión anterior, ofreció una respuesta que generó una sorpresa considerable en ambos.

---Empecé a trabajar, bajo un nombre falso, como voluntario en distintos proyectos de restauración de pequeñas iglesias abandonadas por toda Portugal ---confesó---.

Al principio, lo hice simplemente porque necesitaba algún trabajo que no despertara sospechas.

Pero con el tiempo, empecé a sentir algo genuino en esa labor, algo que nunca había sentido durante todos mis años enteros de tráfico ilegal.

BLOQUE 3

Gabriel, procesando aquella confesión con una sorpresa considerable, sintió que empezaba a comprender, con una claridad creciente, la propia magnitud del cambio personal que Roig describía.

---¿Estás diciéndome que pasaste diez años enteros, en fuga, restaurando exactamente el tipo de patrimonio que antes traficabas ilegalmente?

Roig, asintiendo con una expresión que combinaba vergüenza genuina y una determinación considerable, confirmó aquella reconstrucción con una honestidad considerable.

---Cada iglesia que ayudé a restaurar se sintió, de alguna manera extraña, como una pequeña compensación por todo el daño que causé antes ---dijo---.

Nunca fue suficiente, lo sé. Pero fue lo único que se me ocurrió hacer, mientras decidía si algún día tendría el coraje de enfrentar lo que dejé atrás.

Daniel, procesando aquella revelación con una emoción considerable, ofreció una reflexión que capturaba, con notable precisión, la propia complejidad de aquel reencuentro inesperado.

---Diez años restaurando lo que antes destruías ---repitió, en voz baja---. Eso es considerablemente más de lo que jamás esperé escuchar de vos.

Gabriel, sintiendo el peso completo de aquella confesión, formuló la pregunta que representaba, finalmente, el propio motivo declarado de aquel encuentro decisivo.

---¿Y qué es exactamente lo que trajiste para mostrarnos?