El Mapa del Apóstol (El Código del Camino de Santiago 10) CAPÍTULO 5 — Otra Vez el Pasado
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CAPÍTULO 5 — Otra Vez el Pasado

BLOQUE 1

Gabriel, viajando hacia Vigo al día siguiente para el propio encuentro con Roig, sintió una tensión considerable acumulándose durante todo el trayecto, procesando la magnitud completa de lo que aquel reencuentro representaba, no solo para la propia investigación en curso,

sino también para su propia historia personal, dado que Roig había estado directamente involucrado en los eventos que llevaron al secuestro de su propio padre, Daniel, hacía ya tantos años.

Daniel, insistiendo en acompañarlo a pesar de la propia complejidad emocional evidente de aquella situación, ofreció su propia perspectiva durante el trayecto compartido.

---No tengo que entrar contigo, si preferís hacerlo solo ---dijo---. Pero después de todo lo que aquel hombre significó en mi propia vida, siento que también merezco algún tipo de cierre personal con esto.

BLOQUE 2

Gabriel, considerando la propuesta de su padre con una comprensión considerable, sintió que la propia presencia compartida representaba, quizás, la manera más apropiada de enfrentar aquel momento tan cargado de historia personal acumulada.

---Entremos juntos ---decidió, finalmente---. Después de todo lo que vivimos juntos a lo largo de esta larga saga, me parece apropiado que cerremos esto también juntos.

La propia sala de visitas, considerablemente austera dentro de la comisaría donde Roig permanecía detenido mientras se resolvía formalmente su propia situación legal, los recibió con un silencio tenso apenas ambos tomaron asiento frente al hombre que, diez años atrás,

había representado la amenaza inicial de toda aquella larga investigación compartida.

BLOQUE 3

Roig, considerablemente más envejecido de lo que Gabriel recordaba, con el propio cabello completamente cano y una expresión que reflejaba un cansancio acumulado considerable, los observó durante varios segundos antes de finalmente romper aquel silencio inicial.

---No esperaba que vinieran juntos ---dijo, con una voz considerablemente más suave de la que Gabriel recordaba de su propio primer encuentro, tantos años atrás---. Gracias por venir, de todos modos, considerando todo lo que les hice pasar.

Daniel, procesando aquella disculpa inicial con una complejidad emocional considerable, ofreció una respuesta cautelosa pero genuinamente abierta.

---Diez años son mucho tiempo, Roig ---dijo---. Suficiente para escuchar lo que tengas que decir, antes de decidir qué pensar realmente sobre todo esto.

Roig, considerando aquella apertura con una gratitud evidente, asintió lentamente antes de comenzar, finalmente, el propio relato que llevaba una década entera preparándose para compartir.

---Entonces déjenme contarles dónde estuve, y qué hice, durante todos estos años ---dijo---. Y después, si todavía quieren escucharlo, déjenme mostrarles lo que traje conmigo, algo que debí haberles entregado hace mucho tiempo, en lugar de guardarlo egoístamente durante tantos años enteros.