El Mapa del Apóstol (El Código del Camino de Santiago 10) CAPÍTULO 4 — Andrés Roig Regresa
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CAPÍTULO 4 — Andrés Roig Regresa

BLOQUE 1

La propia planificación del regreso a Finisterre se vio interrumpida, apenas dos días después, por una llamada de Otero que ninguno del equipo había anticipado en absoluto: Andrés Roig, prófugo desde el propio operativo fallido de Finisterre hace ya diez años enteros,

se había presentado voluntariamente ante una comisaría de Vigo, solicitando específicamente hablar con Gabriel Llorente.

---Se entregó sin ninguna resistencia ---informó Otero, con una voz que revelaba la misma incredulidad considerable que sentía todo el equipo---. Después de diez años enteros sin ningún rastro localizable, simplemente entró caminando y pidió hablar con usted directamente, doctor Llorente.

Gabriel, procesando aquella noticia con una mezcla considerable de sorpresa, cautela, y una curiosidad que no había anticipado sentir hacia el hombre que había representado, diez años atrás, la primera amenaza real de toda aquella larga saga completa.

BLOQUE 2

---¿Mencionó por qué decidió entregarse ahora, después de tanto tiempo? ---preguntó, sintiendo el peso considerable de aquella pregunta pendiente desde hacía una década entera.

Otero, revisando sus propias notas del interrogatorio inicial, ofreció una respuesta que generó una complejidad emocional considerable en Gabriel.

---Dijo, textualmente, que "diez años son suficientes para que un hombre decida si quiere seguir huyendo de sí mismo, o finalmente enfrentar lo que hizo" ---citó Otero---. También mencionó algo sobre tener información que, según sus propias palabras, "les pertenece a ustedes más que a mí".

Lucía, escuchando aquella reconstrucción con una atención considerable, formuló la pregunta que representaba, para todo el equipo, la principal incertidumbre inmediata.

BLOQUE 3

---¿Creés que es sincero, o podría tratarse de alguna estrategia legal desesperada, similar a lo que vimos con Halvorsen?

Gabriel, considerando aquella pregunta con la misma cautela metódica que había aplicado a cada situación similar de toda la saga, ofreció una evaluación honesta sobre su propia incertidumbre.

---No lo sé todavía ---admitió---. Pero después de todo lo que aprendimos con Sotelo, con Xurxo, incluso con el propio Halvorsen al final, creo que le debemos, como mínimo, la oportunidad de escucharlo antes de asumir cualquier cosa sobre sus verdaderas intenciones.

Padre Esteban, ofreciendo su propia perspectiva pastoral sobre aquella situación excepcional, formuló una reflexión que ayudaba a situar aquel reencuentro dentro de un contexto más amplio.

---Diez años son, efectivamente, tiempo suficiente para que una persona cambie considerablemente ---observó---. No estoy diciendo que debamos confiar ciegamente, pero sí que merece, como cualquier ser humano, la oportunidad de demostrar quién es hoy, no solo quién fue hace una década.

Gabriel, procesando aquella reflexión con una determinación considerable, sintió que aquel reencuentro, tan inesperado como significativo, representaba exactamente el tipo de cierre que aquel tomo final necesitaba antes de completar la propia investigación decisiva que todavía tenían pendiente.

---Voy a ir a verlo ---dijo, finalmente---. Después de diez años enteros, creo que ambos merecemos, de alguna manera, cerrar esto correctamente.