Capítulo 13
La estación de policía olía a papel, aire acondicionado y café que nadie había tenido tiempo de beber.
Luka se sentó frente a Ivana con las manos sobre las rodillas.
Mara ocupaba una silla a su derecha, no como abogada ni como autoridad, sino porque Ivana necesitaba que ambos comprendieran los límites del informe técnico.
—El examen acreditado del cilindro y del equipo asociado encontró una alteración deliberada compatible con un gas respirable comprometido —dijo Ivana—.
El informe post mortem posterior apoya esa conclusión.
Ningún resultado aislado basta. Juntos, y relacionados con la ruta, justifican tratar la muerte como homicidio.
Luka sintió que la palabra llegaba con retraso. Homicidio. Nikola no había cometido un error. Alguien había convertido un objeto de seguridad en una trampa.
—¿Qué sustancia? —preguntó.
—No compartiremos contaminante, cantidad, preparación, tiempos de efecto ni método de detección. No es necesario para entender la prueba y no se publicará una receta reproducible.
Mara asintió.
—¿El cilindro era el de la reserva?
—El número y los registros de recuperación lo vinculan con el stock de operaciones. La entrada de salida sigue ausente. La cadena de custodia del cilindro y los informes permanece con la policía.
Ivana giró una hoja para que ambos vieran una cronología reducida.
No contenía datos técnicos del análisis, solo estados del objeto.
El cilindro figuraba en el inventario mensual, después desaparecía de los registros regulares y volvía a aparecer cuando el equipo de recuperación lo entregaba a la policía.
Entre esos puntos había un vacío administrativo, no una explicación.
—La ausencia de una anotación no demuestra por sí sola una sustracción —dijo—. Puede ser error, retraso o manipulación. Estamos comparando accesos físicos, credenciales y testimonios.
—¿Quién podía entrar? —preguntó Mara.
—Más personas de las que le gustaría y menos de las que permitiría un relato sobre toda la isla. Tendremos una lista verificada.
Luka reconoció en la cronología su propia firma junto a una revisión anterior. Era de tres semanas antes de la muerte. Había comprobado cantidades, no cada pieza. La fecha le produjo una culpa instantánea.
—Yo firmé esto.
—Firmó el estado del inventario ese día —respondió Ivana—. No firmó que vigilaría la sala durante las tres semanas siguientes.
—Si hubiera anotado números individuales…
—Habría otro registro que alguien podría intentar alterar. Los controles importan. También importa no pedir a una persona que convierta retrospectivamente un procedimiento imperfecto en omnisciencia.
Mara leyó la hoja sin acercarse.
—¿La sala se usaba solo para inmersiones de apoyo?
—Compartía acceso con material de entrenamiento y mantenimiento. La empresa municipal corregirá ese sistema. Esa decisión no espera el resultado penal.
Luka pensó en Ante, en dos empleados temporales, en Petar pidiendo llaves cuando una entrega llegaba fuera de horario. Cada recuerdo buscaba convertirse en sospecha. Se obligó a decirlo en categorías.
—Puedo preparar una lista de ocasiones en que vi accesos excepcionales. No sé cuáles están documentadas.
—Hágala por fecha aproximada y diga cuándo no recuerde —ordenó Ivana—. No llame a nadie para completar su memoria.
Mara escribió en su cuaderno: `recuerdo propio / registro independiente`. Luka sintió gratitud y resistencia. Quería que ella lo mirara, no que construyera columnas. Al mismo tiempo, las columnas eran la razón por la que podía hablar sin que cada frase se volviera prueba.
Luka miró la pared. Había revisado equipos junto a esa reserva muchas veces. El conocimiento técnico se volvió una acusación contra todos sus recuerdos.
—Debí verlo.
—No —dijo Ivana—. Usted no tuvo el cilindro antes de la inmersión de Nikola según la evidencia disponible. No convierta su profesión en una confesión.
Mara no lo tocó. Su voz llegó firme.
—La ruta, el marcador, el stock y el registro siguen siendo necesarios. El gas prueba una acción, no una persona.
Luka la miró.
—Alguien sabía qué hacer.
—Alguien tuvo acceso y eligió hacer daño. No es lo mismo que todas las personas con formación sean sospechosas iguales.
Ivana abrió otra carpeta.
—La pieza del timón fue manipulada. El examen del teléfono indica que la amenaza utilizó un servicio de ocultación, pero conservamos datos del dispositivo y solicitudes en curso. Son líneas activas.
Mostró una segunda cronología. La manipulación del timón se situaba después de que Mara anunciara una entrada autorizada y antes de la salida del barco.
La policía había recogido imágenes del muelle, declaraciones y registros de trabajo.
Una cámara cubría el acceso principal, pero no el costado desde el agua.
—¿La misma persona? —preguntó Luka.
—No podemos afirmarlo. Tenemos dos actos deliberados que benefician a quien quiera impedir la búsqueda. La relación es una hipótesis, no un hecho.
—Y la amenaza —dijo Mara—. Tres acciones posibles, tres niveles de evidencia.
Ivana señaló una columna.
—Exacto. El mensaje está vinculado al teléfono de Mara. La manipulación está vinculada a la embarcación. La alteración del cilindro está vinculada a la muerte de Nikola. Trabajamos para identificar autoría y conexión sin unirlas solo porque la historia queda mejor.
Luka recordó la noche del sabotaje. Petar había estado en el puerto durante una parte del intervalo; también Marija, dos mecánicos y varios conductores. Sabine había cenado cerca de la plaza. Marko podía haber salido del museo. Convertir presencia en oportunidad habría señalado a media comunidad.
—Tengo una pregunta que puede ser injusta —dijo—. ¿La digo?
—Diga también por qué puede serlo —respondió Ivana.
—Petar controla horarios de carga y conoce los puntos sin cámara. Eso no significa que tocara el barco. Puede que mi enojo por su trato hacia Nikola esté eligiendo el nombre.
Ivana anotó la observación y la reserva en líneas separadas.
—Comprobaremos su función igual que las demás. No le informaremos del momento de una entrevista ni lo usaremos para provocar una reacción.
Luka asintió. Nombrar la sospecha sin actuar sobre ella redujo su poder.
La puerta se abrió y un agente entregó una carpeta sellada. Ivana verificó el identificador y firmó la recepción. No les mostró el contenido.
—Es un resultado complementario —explicó—. Cambiará las preguntas que hacemos, no las instrucciones que reciben ustedes.
—¿Podemos saber si cambia el riesgo? —preguntó Mara.
—No de manera inmediata. Mantengan las medidas actuales. Nadie accede a la reserva sin dos personas autorizadas. Ninguna operación relacionada con la cueva se realiza fuera del plan escrito.
Luka pensó en cuánto deseaba una orden sencilla que acabara con la incertidumbre. En cambio, recibía límites, esperas y tareas modestas. Así se parecía la justicia real a una decepción para quien quería una respuesta.
—¿Petar? —preguntó Luka.
—Será entrevistado de nuevo. También otras personas con acceso. Usted no se acercará a ellas para comprobar una reacción.
—No pensaba hacerlo.
—Lo pensó durante tres segundos.
Mara bajó la vista para ocultar una sonrisa. Luka no tuvo energía para ofenderse.
Ivana les entregó una versión autorizada y resumida de las conclusiones.
Luka leyó cada frase. El lenguaje era deliberadamente limitado: compromiso intencional, apoyo conjunto de análisis acreditado y hallazgos post mortem, relación sujeta a investigación.
No había detalles que permitieran reproducir el daño.
—¿Quién recibe esta versión? —preguntó Mara.
—La familia de Nikola tendrá una comunicación propia. La autoridad laboral recibirá lo necesario para revisar controles. La comunidad no necesita conocer el mecanismo. Cuando podamos confirmar que investigamos un homicidio, lo diremos sin detalles técnicos.
—Petar va a pedir que el puerto mantenga operaciones —dijo Luka.
—Y Marija va a pedir que la clínica reciba suministros. No cerraré una isla entera sin necesidad. Habrá controles específicos.
Ivana asignó a Luka una tarea: reconstruir el flujo normal de material de apoyo con documentos existentes, sin visitar el almacén solo ni corregir registros antiguos.
Mara compararía ese flujo con los horarios costeros y los movimientos ya autorizados.
Anaïs y Leonie podrían aportar análisis de procedencia y finanzas, pero no accederían a los datos personales completos.
—Nadie tendrá la historia entera por comodidad —dijo Ivana—. Yo la tendré por responsabilidad.
Luka aceptó la diferencia.
—Nikola confió en ese equipo —dijo.
—Confió en un sistema —respondió Mara—. La persona que lo alteró cuenta con que culpemos al sistema entero o a nosotros mismos. Ambas cosas ocultan la decisión individual.
Al salir, el sol le pareció ofensivo. El puerto seguía lleno. Una furgoneta entregaba medicamentos. Ante probaba el motor reparado. Petar hablaba con un conductor bajo la grúa. Nada en su postura revelaba un asesinato.
Marija los interceptó antes de que bajaran al muelle. Había oído que la policía preparaba una comunicación y quería saber si debía cambiar los turnos.
—Ivana hablará contigo —dijo Luka—. Yo no puedo darte detalles.
—No pedí detalles. Pregunté si debo impedir que alguien trabaje solo.
Mara respondió con el límite autorizado:
—Sí. En las áreas de material vinculadas a operaciones, dos personas y registro de entrada desde ahora.
Marija anotó la regla.
—Eso reduce personal disponible.
—Lo sé.
—Entonces Ante cubrirá mañana temprano y yo cambiaré la descarga de combustible. No anuncien un horario que no podamos cumplir.
No dramatizó la noticia. La convirtió en turnos, nombres y una consecuencia que la isla debía absorber.
Ante levantó la vista desde el motor. Luka deseó contarle que Nikola no había cometido un error. Ivana aún no había hablado con la familia ni publicado la clasificación. Guardó silencio.
Petar terminó con el conductor y se acercó.