Capítulo 3 #2
—No —confirmó Luka—. Llevaba su propio equipo. El cilindro recuperado pudo cambiarse después o tomarse en una emergencia.
—¿Hay una salida registrada?
Luka buscó la serie. Una línea mostraba una inspección. La siguiente, una devolución. Entre ambas, el número de Nikola aparecía en el informe de recuperación, pero no en el libro.
Volvió al principio de la página. Después a la anterior.
—Falta una entrada.
Petar se inclinó.
—Puede estar en el registro digital. Hubo una actualización de sistema.
—La copia certificada debía incluir ambos —dijo Ivana.
—Entonces pediré que revisen la exportación.
—La policía lo pedirá —corrigió ella.
Mara señaló una secuencia de fechas.
—Los números son continuos antes y después. Si una página no se exportó, faltarían varias operaciones, no una sola.
Petar la miró.
—¿Estás diciendo que alguien alteró mi registro?
—Estoy diciendo que una entrada necesaria no está aquí.
Luka escuchó la diferencia. Mara no acusaba. Marcaba el borde de lo que sabían.
Ivana pidió al agente que fotografiara la copia de trabajo y llamó a su oficina.
Solicitó el archivo digital directamente, bajo preservación, y una lista de permisos de acceso.
Petar se apartó para contestar una llamada del puerto.
Habló de una entrega de harina y de una grúa que no podía bloquear el ferry. Su voz no cambió.
Luka recordó otras mañanas con esa misma voz.
Petar resolviendo un amarre roto antes de un temporal.
Petar llevando comida a una familia después de un accidente.
Petar enseñándole, cuando era adolescente, que una lista de comprobación servía precisamente cuando una persona creía recordar cada paso.
La memoria no era una defensa legal. Tampoco desaparecía porque el registro tuviera un hueco.
Ese conflicto le explicó por qué Ivana había pedido que otra persona recogiera la copia.
Si Luka hacía una pregunta, Petar podía contestar al amigo de años y no al testigo técnico.
Si Petar mentía, Luka quizá buscaría la versión que le permitiera reconocerlo.
Si decía la verdad, la amistad podría parecer una razón para desconfiar.
—Ivana —dijo—, quiero que conste que conozco a Petar desde niño y que mi juicio sobre su conducta personal no debe sustituir la verificación.
Petar dejó de hablar por teléfono un instante.
Ivana anotó la declaración.
—También constará que usted señaló la solicitud antigua y entregó sus registros municipales por el canal correcto.
No lo elogió. Luka agradeció que no lo hiciera.
Mara escribió algo en su cuaderno y giró la hoja para que él lo viera: `relación declarada; fuente independiente necesaria`. No había acusación en la frase. Había una manera de seguir trabajando sin fingir neutralidad perfecta.
Ante entró para lavarse las manos. Vio la mesa y se detuvo.
—No necesito saber —dijo.
—No —respondió Ivana.
—Bien. El motor auxiliar está listo. Falta la prueba en agua.
Luka anotó la reparación. Aquella continuidad pequeña le produjo un alivio que no merecía. Nikola estaba muerto y, sin embargo, una bomba debía funcionar, una escuela esperaba provisiones y los barcos seguirían saliendo.
Mara lo acompañó a probar el motor desde el muelle. El sonido fue regular. Ante ajustó una abrazadera y se marchó hacia el astillero con su caja de aceitunas.
—¿Confiabas en Petar? —preguntó Mara.
Luka mantuvo la vista en el agua de refrigeración.
—Confío en lo que una persona hace muchas veces.
—Eso no siempre predice la siguiente.
—No. Pero vivir aquí exige recordar más de una versión de cada persona.
—¿Y de mí cuántas recuerdas?
La pregunta lo tomó sin equipo.
Recordaba a Mara a los dieciocho años, furiosa porque una carta antigua llamaba estable a una costa que cambiaba cada invierno.
La recordaba cinco años después, sentada en el extremo de un muelle, preguntándole si quedarse en un lugar era una decisión o una forma de cansancio.
La recordaba dieciocho meses atrás, con el rostro cerrado después de discutir con Eleanor, diciendo que debía tomar el último ferry.
—Demasiadas —dijo.
—Una respuesta muy eficiente.
—Me pagan por la eficiencia.
Ella miró el logotipo de la empresa municipal en su chaqueta.
—Te pagan por mantener equipos y dar apoyo técnico.
Luka casi sonrió.
—Has leído el dossier.
—He leído lo que evita que alguien me explique después que arrestaste a una persona con una llave inglesa.
—Ante se enfadaría si uso sus herramientas para eso.
La risa de Mara fue breve. A Luka le dolió más que la hostilidad.
Ivana salió de la base.
—El archivo digital tiene la misma ausencia. Conservaremos los registros y ampliaremos las solicitudes. Señor Kovač, deberá dar una declaración formal esta tarde.
Petar asintió desde el muelle.
—Por supuesto.
—Señor Marin, prepare una lista de todas las operaciones coordinadas en las que su equipo retiró material de esa reserva durante los últimos dos meses. Solo registros existentes.
—La tendrá al mediodía.
—Mara, necesito una nota técnica sobre por qué la ruta no coincide. Explique también qué datos podrían refutarla.
Mara guardó el cuaderno.
—Todavía no sabemos si la ausencia se relaciona con Nikola.
Ivana la estudió un instante.
—Correcto. Esa frase puede encabezar su nota.
Cuando la policía se marchó con los documentos preservados, la mesa quedó vacía salvo por dos vasos de café y la hoja en la que Ivana había dividido las tareas.
Luka debía localizar registros municipales ya existentes de cualquier retiro coordinado.
Mara debía explicar por qué la ruta de Nikola no coincidía con el lugar donde lo encontraron y qué datos podían refutarla.
Ninguno podía completar el archivo del operador ni volver a interrogar a Petar.
—Podemos trabajar separados —dijo Luka.
—Podemos. Pero necesito entender qué habría visto Nikola al llegar al cruce.
Luka eligió una zona seca del varadero y pidió permiso a Ante antes de usarla.
Con cabos destinados a una práctica y dos tablillas sin marcas oficiales, reprodujo solo la geometría general: entrada, cruce, ramal arqueológico y ramal lateral.
No imitó una instalación real ni explicó cómo alterar una guía.
Mostró la consecuencia espacial de una orientación equivocada.
Mara caminó la escala reducida. Desde el punto de decisión, ambas direcciones parecían plausibles si una persona confiaba en una revisión reciente. Más adelante, la equivocada empezaba a exigir correcciones que, dentro del agua y con visibilidad limitada, llegarían demasiado tarde.
—No necesitaban vencer su experiencia —dijo Mara—. Solo conseguir que la usara con una referencia falsa.
Luka sintió que la frase encontraba una culpa que llevaba años preparando para otra muerte.
—Yo revisé el plan de seguridad de esa ruta.
—No la orientación que encontró Nikola el último día.
—No lo sabemos todavía.
—Exacto. No cambies un vacío por una condena propia.
Ante apareció con una carretilla de piezas para el molino. Esperó a que recogieran los cabos antes de cruzar.
—Este paso mantiene dos trabajos abiertos —dijo—. Si lo bloquean con una investigación, alguien debe avisar a la cooperativa antes de que el aceite espere bajo el sol.
Luka anotó el horario y llamó al contacto municipal. Mara observó que una operación segura no consistía solo en equipos y permisos; también exigía que la investigación no ocupara sin aviso las rutas del trabajo común.
Petar pasó por el muelle mientras ellos guardaban el material. Se detuvo fuera del varadero.
—Podrías haberme preguntado por la discrepancia antes de llevarla a la policía —dijo a Luka.