El lugar donde aprendí a amar
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Hace seis años que nuestras vidas cambiaron, que elegimos caminos que algunos no esperábamos tomar y nos hicieron avanzar hacia nuestro propio futuro.
Porque hace seis años que nuestros mundos dejaron de ser uno solo.
—Necesito la atención de todos los presentes durante un momento.
—La persona que se encuentra hablando sobre el escenario es la única en todo el pueblo de Coralina que podría hacer que todos se quedaran callados para prestar atención.
—Este discurso empieza con unas palabras de agradecimiento hacia las personas que más me han impulsado para llegar hasta aquí, las que son todo para mí; mis abuelos.
Nunca han sido conscientes de que han sido mi faro en la oscuridad, algo que llevo diciendo desde que tengo doce años.
Porque tuvieron la fuerza a valentía de guiarme hacia el camino que hoy me ha conducido hasta aquí.
Gracias a su fortaleza y cariño, hoy; soy capaz de cumplir mi sueño, puedo empezar la carrera que tanto deseo en Raleigh.
—Respira y mira a todos los presentes. — Aunque, a decir verdad, no solo quiero agradecerles a ellos; este logro, en parte, es también mérito de todos los maestros que nos han acompañado en estos duros años.
Hace una pausa, le cuesta continuar y soy consciente cuando lo vuelvo a ver mirar hacia toda la sala, pero esta vez buscando a alguien en concreto.
Lo consigue, ni siquiera le cuesta mucho, en el momento en que nuestros ojos chocan por primera vez en todo el discurso, le sonrío para que continúe, algo que hace sin pensarlo.
—Y a mis compañeros, sobre todo quiero darles las gracias a ellos, a los que fuera de estas paredes han luchado para que sepamos lo importante que es el camino del aprendizaje.
Las lágrimas brotan de mis ojos. De verdad que he intentado por todos los medios no llorar; no quería estropear el maquillaje con el que Mackenzie se ha esmerado durante dos largas horas, pero sabía que en el momento que Luca Bay hablara, sería inevitable.
La principal razón es que, si hay alguien que comparte mi amor por las personas que consiguieron refundar este pueblo, ese es él, pero es que además hay que tener en cuenta que es la persona que mejor habla y transmite todo lo que sentimospor nuestras raíces…
Esa es una de las mayores razones por la que ha sido uno de los elegidos para poder decir unas palabras en un día tan importante como hoy.
—Pero volviendo a nuestro gran día y sin ponerme más sentimental.
—Todos los presentes nos reímos, porque ya ha conseguido que derramemos varias lágrimas de emoción—.
Le quiero ceder la palabra a mi compañera en toda esta aventura.
La que más esfuerzo ha puesto para que el día de hoy sea perfecto.
Ella es una persona demasiado especial para todos.
—Su mirada vuelve a encontrarse con la mía y en nuestro silencio solo nosotros entendemos todo lo que nos estamos transmitiendo sin necesidad de palabras—.
Quiero que le demos un gran aplauso a la persona que más ama este pueblo en todo el mundo.
Coral, el escenario es tuyo—. En el momento en que mi nombre resuena por el lugar, me siento más que preparada para cerrar esta etapa, es el momento de poder dar la bienvenida a un nuevo ciclo en nuestras vidas.
Mientras avanzo hacia el escenario siento tantos nervios que podría empezar a temblar en cualquier momento, pero no soy esa persona, al menos ya no.
Dentro de mí puedo notar cómo mi subconsciente me grita que ya he pasado por demasiado, que es hora de que sea fuerte, pues he conseguido llegar a este momento.
Así que mientras avanzo, todos los presentes me observan de manera orgullosa, todos son conscientes de lo que viví y, por tanto, siento que el camino que hago hacia el escenario me conduce hacia mi nueva vida.
Una que debo empezar con una sonrisa, porque aquí, en Coralina, todos somos familia y, por tanto, ellos me acompañan desde el amor.
Es el sentimiento que se desprende y lo más bonito que he podido experimentar nunca.
En cuanto subo al escenario una mano me ayuda a acabar de impulsarme y ponerme a su lado, una mano suave con un anillo muy importante para toda nuestra promoción, porque en él se encuentra el sello final a esta historia, de la generación que hemos sido.
—Si ves que no puedes, por lo que sea, avísame. —Luca me susurra al oído mientras me abraza para darme la bienvenida —. En serio Coral, ya no estás sola.
Lo sé muy bien, al menos ahora, aunque los dos últimos años fueron demasiado duros para mí, tanto que por momentos quise rendirme y desaparecer. Me quise alejar de todos, pero tanto él como Mackenzie no dejaron que me apagara por mi sufrimiento.
Por mucho que después él se fuera alejando, es quien me ayudó a empezar a hablar con Bella, mi psicóloga.
Ella fue mi motivación, mi ancla y mi apoyo; hoy le debo el mundo entero.
—Intentaré llorar lo mínimo posible —digo una vez estoy en el centro, con el micrófono en la mano.
Todos los presentes me sonríen; una sonrisa cálida porque todos ellos son conscientes de mi pasado, sobre todo del más reciente y el que más me marcó hace ahora exactamente dos años—.
No voy a mentir, estos años en el high school no han sido los mejores de mi vida, no desde aquel veintitrés de octubre de hace dos añosEse día todo cambió, mi mundo empezó a colapsar y solamente quería huir, pero también apareció la persona que me salvó de todo el dolor que me habrían podido causar.
—Me giro para mirar a Luca, que se ha quedado a los pies del escenario para darme apoyo.
— Sin siquiera ser los mejores amigos del mundo, él me salvó.
Pero no solo eso, me llevó hasta de mi ángel.
—Veo cómo desde unas filas más atrás los ojos de Bella se humedecen, consciente de que hablo de ella—.
Gracias a ella, pude entender que pedir ayuda no es malo y que los psicólogos pueden ayudarte a volver a vivir.
Ese es el mayor motivo por el que estoy aquí, porque después de estos dos años entiendo lo que me arrebató la vida y no podría haberlo hecho si no hubiera sido de su mano.
Me cuesta seguir hablando sin derramar ni una sola lágrima.
—Mi mayor propósito es ser como ella, poder licenciarme en Psicología y ayudar a todos los niños del pueblo cuando lo necesiten.
Supongo que por eso hoy doy las gracias a cada una de las personas de esta sala, por cada palabra, por cada aprendizaje y cada impulso que nos han dado a todos.
Porque sin el pueblo unido, las generaciones que estamos creciendo no seríamos nada.
Tengo que hacer una pausa, porque mis ojos empiezan a escocer por las lágrimas que quieren salir a través del gran aplauso que se forma en el auditorio del pueblo.
—Pero, sobre todo, como bien ha dicho Luca, quiero darles las gracias a Violeta y Alonso, mis abuelos.
—Siento que el nudo en el pecho se hace más grande a medida que hablo, porque si algo me cuesta en este mundo es hablar de ellos, de mis salvadores.
Tengo que respirar profundo tres veces y fijar la mirada en un punto fijo tal y como me enseñó una vez Bella, antes de poder seguir—.
Las personas más importantes de mi vida y las que no me dejaron desamparada.
Por último, hoy va por todos vosotros: ¡Enhorabuena la promoción del 2003! Lo hemos logrado.
En el momento en que acabo el discurso, todos mis compañeros se ponen de pie a aplaudir, a chillar, llorar… Y yo siento una mano entrelazada a la mía, una que, aunque aún me quema porque hay cosas que no puedo comprender ni perdonar, hoy la siento como una oportunidad.
Porque ahora empieza el gran camino, el más duro e importante de nuestras vidas, el que nos mantendrá a muchos de nosotros un poco más lejos de casa, pero sabiendo que volveremos.
Coralina siempre será nuestro hogar.
Actualidad…
Conducir de vuelta a casa después de cuatro largos años en los cuales solo he podido volver en vacaciones o fechas concretas, me hace sentir por fin en paz, sintiendo que es aquí donde debo estar.
Han sido cuatro años lejos de los míos, ahora por fin, a punto de cumplir veinticuatro años, puedo volver. Esta vez para quedarme definitivamente.
Siento que he llegado al lugar indicado, porque a veces, solo necesitas estar en el sitio correcto para poder ir en la dirección acertada.
Coralina no es un pueblo famoso mundialmente, pero para la mayoría del país es conocido como el pequeño pueblo marítimo, aunque también haymontaña, ya que tenemos la gran suerte de tener las dos versiones.
Nuestro mayor orgullo es el Faro Blanco y Coral, aunque en realidad lo que de verdad lo hace especial es su parte de abajo, allí encuentras pequeños dibujos que se han hecho a lo largo del tiempo, todos creados por la gente que vive aquí.
Si de algo vivimos es de tradiciones y la más importante fue creada hace casi cincuenta años.
La idea fue de mi abuelo Alonso y todos sus compañeros en aquella época.
Ellos tenían muy claro que habían venido a la vida para dejar un pedazo de cada uno de nosotros.
En ella querían que todos pudiéramos dejar nuestra propia huella, de esta manera nunca nos podríamos olvidar de nadie.
Así que, con el tiempo, se acabó convirtiendo en una de las tradiciones más bonitas del pueblo, la cual consiste en que, cuando una promoción acaba el instituto, todos los alumnos se reúnen para poder dejar su esencia, ya sea a partir de dibujos o escritos junto al faro.
Han pasado cuatro años desde que lo hice y aquí estoy de nuevo, conduciendo hacia el gran letrero que pone: WELCOME TO CORALINA en color azul celeste con dibujos que representan al pueblo.
Mi ventana se encuentra bajada desde hace un buen rato y eso me hace sentir el mar y su característico olor a salitre que te embriaga en cada esquina.
Aunque es algo que nos llena de orgullo, no somos solo conocidos por el mar y el faro, eso solo fue el principio de nuestra historia. Hoy en día, si oyes hablar de este pueblo escucharás que somos una familia; un sitio donde crecer, aprender y vivir rodeado de amor.
Y si todo esto es posible es gracias a todas las tradiciones que han creado las dos familias más influyentes en los últimos setenta años; los Mariner y los Bay.