El Legado de la Rosa (Academia Valrose 1) LA ROSA Y VALROSE #4
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LA ROSA Y VALROSE #4

—Ya habías estado aquí, ¿no es así? —preguntó Cedric.

El bibliotecario seguía sin usar su habilidad superior, pero Dara no le veía el caso a mentir. En cualquier momento él podía sacarle la verdad. Así que asintió.

—Fue un error mío. Esa noche dejé la puerta a la vista —dijo el bibliotecario—. Te escuché, pero cuando llegué, ya habías escapado.

Dara no entendía nada.

—¿Este cuarto es suyo?

Cedric rio.

—Nada en esta academia es mío, pero digamos que nadie puede acceder a este cuarto si no está a la vista —contestó y caminó hacia la mesa—. Eso no es importante ahora mismo. Ven, acércate.

Dara le hizo caso y se situó a su lado, justo frente a la mesa. Si su memoria no le fallaba, los informes de personas desaparecidas parecían haberse triplicado. Pero esa noche había un elemento nuevo en la mesa. Un enorme mapa de Liyia. Tenía algunas marcas en ciertos pedazos de tierra.

—¿Sabes por qué está temblando en Liyia, Dara? —preguntó Cedric—. ¿Sabes qué son todos esos desastres naturales que no se veían desde los tiempos de la guerra?

—Lo están investigando. Nadie lo sabe —contestó Dara como soldado bien entrenado.

Cedric suspiró. Fue un sonido lleno de cansancio y frustración.

—La archimaga lo sabe —dijo Cedric.

A Dara no le sorprendía ni un poco esa revelación.

—Y lo está ocultando porque, si el mundo se entera, podría desatarse un pandemonio que ni siquiera la Academia Valrose sería capaz de controlar —continuó el bibliotecario, sombrío.

—¿Qué está ocultando? —preguntó Dara, entre temerosa y ansiosa. El corazón le latía desbocado y lo sentía en todo el cuerpo.

Cedric puso ambas manos en el mapa.

—Estas marcas son pedazos de tierra que están desapareciendo en zonas remotas de Liyia.

Nadie lo reporta porque lo tienen prohibido.

Así como tienen prohibido reportar la desaparición de las personas.

La archimaga tiene autoridad total sobre el gobierno y los medios de comunicación.

Eso mantiene ignorante a la población. Va a llegar el día en el que nada de esto pueda ocultarse, pero será demasiado tarde. No tenemos tiempo.

¿Pedazos de tierra desapareciendo? ¿Cómo era posible?

—Pero ¿por qué desaparecen?

Cedric tardó unos segundos en responder. Se pasó ambas manos por el pelo y respiró hondo.

—Hace quinientos años, el Creador nos castigó con terremotos, huracanes, erupciones volcánicas y un sinfín de horrores más…

—Volvió a tomar una pausa, como si le costara revelar la información—.

En la actualidad, esos desastres se están repitiendo, pero no es por castigo divino, es algo mucho más grave.

El bibliotecario se giró para ver a Dara a los ojos.

—El Creador está muriendo.

Dara se tambaleó.

—¿Qué?

—Mi teoría es que los desastres naturales son un grito de ayuda para que la gente reaccione y entienda que algo anda mal —dijo Cedric, frenético—.

Las personas y la tierra están desapareciendo porque el Creador está muriendo.

Tanto Liyia como la humanidad fueron soñados por el Creador.

Si Él muere, todo va a desaparecer. Ya está comenzando.

El cuarto empezó a dar vueltas. O por lo menos, así lo sentía Dara. Todo estaba borroso y apenas podía entender lo que Cedric decía. No, eso no era cierto. No entendía nada.

—Eso no tiene sentido, el Creador es un dios. ¿Cómo puede estar muriendo? —preguntó Dara.

Cedric puso las manos en los hombros de Dara y la sacudió un poco. No usó fuerza, pero sí firmeza. Ella lo miraba con los ojos bien abiertos.

—Lo que estoy a punto de revelarte no puede salir de tu boca, ¿lo entiendes?

—dijo el bibliotecario—. Tú quieres venganza y yo quiero salvar a Liyia, pero nuestro objetivo es el mismo.

Tenemos queexponer a la Academia Valrose para que Liyia se quite la venda de los ojos y se dé cuenta de que llevan siglos escondiendo información para conservar el control que tienen sobre nosotros.

Dara asintió.

No tenía idea del peso que estaba a punto de echarse sobre los hombros.

—Esta es información clasificada de fragmentos no publicados del Diario de Valrose Monrae —dijo Cedric en un frenesí—.

El Creador necesita de los sueños de la humanidad para vivir.

Enia y Valrose pensaban que los sueños de los rompealmas serían suficiente para mantenerlo con vida, pero hay muy pocos rompealmas. No es sostenible.

Dara dio un paso brusco hacia atrás. Cedric la soltó.

—¿Qué está diciendo?

—El fin del mundo se acerca. Si la humanidad no recupera la capacidad de soñar, todos moriremos.

En la era oscura, la diosa Enia habló. La palabra de la diosa es la verdad y no hay verdad fuera de ella. Se comunicó con la humanidad a través de Valrose Monrae, la primera rompealmas, elegida entre todos los nacidos.

Los magos se convirtieron en sus instrumentos y sus siervos. Caminan según su voluntad, guiados por aquel a quien ella ha bendecido para preservar su palabra: el archimago. Que nadie olvide esto. Que nadie lo cuestione.

Su palabra es la palabra de la divinidad. Y, desde el santuario que es la Academia Valrose, se hará escuchar.

EL FUNDAMENTO, TEXTO ESTATUTO,

ESCRITO Y SELLADO POR EL ARCHIMAGO LOWEN MONRAE.