El latido de las aguas oscuras (Código Cruces 1) CAPÍTULO 22 — EL SABOTAJE EN LA BODEGA ANEGADA #2
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CAPÍTULO 22 — EL SABOTAJE EN LA BODEGA ANEGADA #2

—Tu voz en el intercomunicador me daba la fuerza en cada vuelta de la válvula, Miren. Hemos salvado el puerto y hemos salvado este mar.

Miren apoyó su cabeza en el hombro de Unai, respirando el aire limpio del Cantábrico con un alivio inmenso en el pecho.

—Lo hemos conseguido juntos, Unai. El mar está a salvo.

A las siete de la mañana, con el carguero completamente adrizado y asegurado, dos remolcadores de altura de la Autoridad Portuaria hicieron firmes los cabos de remolque en la proa del buque.

La nave fue conducida lentamente a través de la bocana del Abra exterior hasta quedar atracada en el Muelle de la Ampliación de Zierbena bajo la custodia armada de tres patrullas de la Ertzaintza.

La jueza Elena Orue, el Delegado del Gobierno y la Consejera de Seguridad recibieron a los mandos del operativo en el muelle.

—El mayor intento de sabotaje y envenenamiento de nuestras aguas ha quedado totalmente desarticulado gracias al heroísmo y la pericia técnica de nuestros buzos y médicos —declaró la magistrada ante los medios de comunicación.

A las diez de la mañana, en el laboratorio de toxicología forense del Instituto Vasco de Medicina Legal, los peritos químicos analizaron las muestras de agua tomadas en la sentina de la bodega tres.

—Las concentraciones de hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP) y benceno quedaron confinadas en el interior del casco gracias al cierre inmediato de las compuertas —certificó la toxicóloga jefa—. No ha habido fuga alguna a las aguas abiertas del golfo de Bizkaia.

Miren firmó el informe ambiental y sanitario con absoluta satisfacción profesional.

A las doce del mediodía, Miren y Unai visitaron en la quinta planta de Cirugía de Cruces al suboficial Joseba Agirre, que ya descansaba en una habitación individual con excelente aspecto clínico.

Joseba sonrió al ver entrar a sus dos amigos.

—Me han contado que os habéis bañado en fuel para evitar que el barco se fuera a pique, Unai...

Unai le estrechó la mano con cariño.

—Teníamos que asegurarnos de que el barco quedase a flote para que puedas volver a navegar en cuanto te den el alta, Joseba.

Joseba miró a Miren con gratitud infinita.

—Doctora... gracias por cuidarnos siempre.

Miren le acomodó la almohada con una sonrisa dulce.

—Es nuestro deber y nuestro mayor honor, Joseba.

A las tres de la tarde, en el parque central de bomberos de la Diputación Foral de Bizkaia en Artaza , los mandos de bomberos entregaron a la Unidad de Buceo de la Ertzaintza y al Servicio de Cirugía de Cruces la Hacha de Honor de Bizkaia .

—Por la coordinación perfecta en el control de la inundación y el rescate de la bodega de máquinas.

Unai y Miren recibieron la distinción entre aplausos unánimes de los bomberos de guardia.

En la base de buceo de Santurtzi, los técnicos instalaron cuatro nuevos sensores de nivel y presión hidrostática en las dársenas pesqueras.

El sistema transmitía alertas automáticas por fibra óptica directamente al centro de coordinación de SOS Deiak 112.

—Cualquier anomalía en los barcos amarrados será detectada en menos de treinta segundos.

En el gabinete de peritajes navales de la Capitanía de Bilbao, los ingenieros navales presentaron el cálculo de estabilidad hidrostática del carguero.

—La altura metacéntrica transversal ( GM ) llegó a descender a unos peligrosos quince centímetros durante la fase crítica de inundación libre —concluyó el dictamen—.

Si el oficial Etxebarria hubiera tardado diez minutos más en cerrar las válvulas maestras, el momento escorante habría superado el par adrizante, provocando la zozobra inevitable del buque en el canal.

La pericia técnica de los buzos fue incorporada como prueba de cargo decisiva en la causa judicial.

En los laboratorios de la Policía Científica en Erandio, los peritos metalúrgicos examinaron las marcas de herramientas en las barras de acero cortadas.

—El corte térmico previo y las muescas demuestran que los enclavamientos fueron fabricados a medida en un taller mecánico clandestino de Bayona —dictaminó el informe forense—. Todo estaba planificado para provocar el hundimiento inmediato en caso de intercepción policial.

En las instalaciones de entrenamiento de la Unidad de Buceo en Artimendi , Unai y Miren impartieron un taller teórico-práctico de rescate en aguas contaminadas por hidrocarburos para los nuevos agentes de la Ertzaintza.

Unai demostró las técnicas de navegación ciega con cabos de vida y el manejo de herramientas hidráulicas bajo presión, mientras Miren explicó el protocolo de descontaminación de materiales peligrosos y la prevención de la toxicidad por inhalación.

A las seis de la tarde, una delegación de patrones de pesca de la Cofradía de Bermeo llegó al caserío Mendiluze-Goikoa en Tolosa para entregar a Miren y Unai una talla de roble con el escudo tradicional marinero de Bermeo y varias cajas de bonito del norte embotado artesanalmente.

—Nuestros barcos faenan en aguas limpias gracias a vuestra valentía —declaró el presidente de la cofradía entre abrazos emocionados.

En los salones del Palacio de Miramar en Donostia, el Lehendakari y el embajador de Francia presidieron un acto de reconocimiento a los servicios de emergencias vascos y franceses.

—La colaboración entre la Ertzaintza, Osakidetza y la Gendarmería Nacional ha demostrado que el mar Cantábrico une a nuestras comunidades en una alianza inquebrantable de seguridad y ecología marina —proclamó el embajador entregando una placa de honor a Miren y Unai.

En el Museo Marítimo Itsasmuseum de Bilbao, junto a la emblemática grúa Carola, la doctora Mendiluze y el oficial Etxebarria hicieron entrega de la válvula de fondo saboteada y de la barra de enclavamiento cortada.

Las piezas pasaron a formar parte de la exposición permanente sobre la defensa ambiental y la seguridad marítima de la ría del Nervión.

—Estas piezas recuerdan el día en que la pericia de nuestros buzos salvó a la ría de una catástrofe sin precedentes —declaró el director del museo.

Bajo el sol suave de mediodía, las calles empedradas del Puerto Viejo de Algorta acogieron una comida marinera en homenaje a las dotaciones de rescate.

Grandes paellas de marisco, cazuelas de bacalao al pil-pil y porrones de txakoli llenaban las mesas corridas al aire libre.

Los vecinos y pescadores entonaron canciones populares vascas mientras los niños jugaban en la rampa del muelle con el agua limpia del mar.

Al caer la noche, Unai y Miren caminaron por el sendero que bordea los acantilados de Punta Galea , contemplando el destello rítmico del faro sobre las aguas oscuras y calmas del Cantábrico.

La brisa nocturna acariciaba sus rostros mientras el sonido suave de las olas rompía contra las rocas calizas.

Unai tomó la mano de Miren, entrelazando sus dedos con una fuerza dulce.

—Miren... mirar este faro encendido es saber que nunca más permitiremos que las sombras apaguen la luz de nuestro mar.

Miren apoyó su rostro en su hombro, sonriendo en la penumbra.

—Nuestra luz, Unai, brillará siempre para proteger a nuestra gente.

En los simuladores de maniobra y dinámica de fluidos computacional (CFD) de la Escuela Técnica Superior de Náutica de Portugalete , ingenieros navales y oficiales de la Ertzaintza recrearon con precisión milimétrica la hidrodinámica del hundimiento frustrado.

El modelo matemático tridimensional demostró que el flujo turbulento a través de las dos válvulas de cuatrocientos milímetros habría alcanzado un caudal de cuatrocientas veinte toneladas por hora a los dieciocho minutos del inicio de la inundación.

—El tiempo de reacción y la ejecución del corte hidráulico submarino por parte del oficial Etxebarria y el cabo Aldai evitaron el colapso estructural de los mamparos estancos transversales —certificó el catedrático de Arquitectura Naval—.

El ejercicio queda registrado como caso de estudio internacional en rescate subacuático.

En el hemiciclo del Parlamento Vasco en Vitoria-Gasteiz, la Presidenta de la Cámara y el Consejero de Seguridad impusieron la Medalla al Mérito Policial con Distintivo Rojo al oficial Unai Etxebarria y la Cruz de San Ignacio de Loyola de Osakidetza a la doctora Miren Mendiluze.

Todos los parlamentarios de la cámara se pusieron en pie para brindar un minuto ininterrumpido de aplausos solemnes a los dos servidores públicos.

— Vuestra pericia bajo las aguas negras de la bodega y vuestra excelencia en el quirófano representan lo más noble de las instituciones vascas: la entrega incondicional por la seguridad y la salud de nuestro pueblo.

Miren y Unai recibieron las condecoraciones con la serenidad humilde de quienes consideran el heroísmo simplemente el cumplimiento fiel de su deber.

A primera hora de la mañana, Miren y Unai visitaron la lonja de subastas de pescado del puerto de Ondarroa , donde las rederas tradicionales y los patrones de bajura los recibieron con cánticos marineros en euskera y aplausos emocionados.

Las rederas hicieron entrega a Miren de un chal bordado a mano con motivos marinos y un modelo de aguja de tejer redes labrada en madera de acebo centenario.

—Ustedes han cuidado de nuestros hijos y de nuestras aguas; que este manto les abrigue en cada guardia —dijo la presidenta de las rederas con lágrimas de emoción en los ojos.

Al anochecer, Unai condujo a Miren hasta la explanada del santuario románico de San Miguel de Aralar , situado a más de mil doscientos metros de altitud en el corazón de la sierra navarra.

El cielo nocturno, completamente despejado y limpio de contaminación lumínica, brillaba con millones de estrellas sobre las siluetas oscuras de los montes vascos.

Frente a la puerta milenaria del santuario, Unai tomó a Miren de las manos y la miró a los ojos con una pasión madura, devota y eterna.

—Miren... bajo este cielo sagrado y ante estas piedras que han visto pasar los siglos, quiero prometerte que cada día de mi vida estará dedicado a cuidarte, a honrarte y a caminar a tu lado en cualquier marea que el destino nos depare.