CAPÍTULO 21 — LA CIRUGÍA DE COMBATE EN LA SALA DE MÁQUINAS #2
A las cuatro de la madrugada, en el Quirófano 2 de Cruces, el equipo médico inició la reexploración abdominal bajo condiciones de asepsia máxima.
Miren y el doctor Zubieta retiraron las compresas perihepáticas con irrigación tibia continua.
Con el bisturí ultrasónico Harmonic HD1000i , Miren completó una hepatotomía de desbridamiento no anatómica de los segmentos desvitalizados, ligando selectivamente los vasos sangrantes con clips vasculares y suturas de Prolene 4-0 .
La aplicación de sellador biológico de fibrina humana Tisseel sobre la superficie cruenta del hígado garantizó una hemostasia perfecta.
—Hígado estable, vía biliar principal intacta y ausencia de fuga biliar al test intraoperatorio —certificó Miren colocando dos drenajes de aspiración cerrada Jackson-Pratt y cerrando la pared abdominal por planos anatómicos.
A las seis y media de la mañana, Joseba Agirre fue trasladado a la cama número 4 de la Unidad de Cuidados Intensivos de Trauma de Cruces.
Los análisis de laboratorio urgentes confirmaron el éxito rotundo del rescate quirúrgico.
—Hemoglobina de diez coma ocho gramos por decilitro, plaquetas en ciento sesenta y cinco mil por microlitro, tiempo de protrombina en ochenta y cinco por ciento con INR de uno coma uno, lactato sérico normalizado en uno coma cuatro milimoles por litro y gasometría arterial con pH de siete coma treinta y nueve y exceso de bases de más cero coma dos —dictaminó la intensivista jefa de guardia—.
La estabilidad hemodinámica y metabólica es absoluta.
Miren se sentó junto a la cama del artificiero, retirando su mascarilla y contemplando el rostro sereno de su compañero con un alivio infinito en el pecho.
A las siete y cuarto de la mañana, el oficial Unai Etxebarria, todavía con el uniforme de faena y las botas limpias de la dársena, llegó al pasillo de la UCI de Cruces.
Vio a Miren apoyada contra el ventanal que daba a la ría de Bilbao, contemplando las primeras luces doradas del amanecer sobre las aguas del Abra.
Unai se acercó despacio, sin hacer ruido, y posó sus manos firmes y cálidas sobre los hombros de Miren.
Miren se giró y se fundió en su abrazo, apoyando la cabeza en el pecho de Unai y sintiendo el latido acompasado y protector de su corazón.
—Joseba está a salvo, Unai... Ha salido de la cirugía en condiciones inmejorables. No habrá secuelas funcionales ni pérdida de órgano.
Unai besó suavemente la coronilla de Miren, estrechándola con una fuerza que borraba todo el cansancio de la noche.
—Has salvado a uno de los nuestros en el fondo de una sentina a oscuras bajo el fuego de las balas, Miren. No hay palabras en ningún idioma para expresar lo que significas para todos nosotros... y lo que significas para mí.
Miren alzó el rostro y buscó los labios de Unai en un beso hondo, tierno y apasionado que selló la victoria de la vida sobre la muerte en aquella larga noche cantábrica.
A las diez de la mañana, en el laboratorio de Balística Forense del Instituto Vasco de Medicina Legal de Bilbao, los peritos judiciales cotejaron los tres proyectiles de nueve milímetros extraídos del chaleco y de los tejidos peritumorales de Agirre.
—Los proyectiles corresponden a munición blindada 9x19 mm Parabellum NATO con núcleo de plomo endurecido con antimonio, percutidos por subfusiles CZ Scorpion incautados a los mercenarios en la sentina —dictaminó el forense jefe—.
Las trayectorias confirman que el agente fue atacado a traición mientras realizaba la inspección técnica de los mamparos.
Miren y la inspectora jefa Irati Mendiluze firmaron las actas de cadena de custodia para su incorporación inmediata al sumario de la Audiencia Nacional.
A las dos de la tarde, el cabo Iker Aldai y seis operadores de Berrozi entraron en la UCI de Cruces con autorización médica especial.
Joseba Agirre, ya extubado y consciente, sonrió débilmente al ver a sus compañeros de armas.
Aldai se cuadró solemnemente frente a la cama y colocó sobre la mesita de noche la boina negra y el emblema de plata de la Unidad de Intervención.
—Joseba... has aguantado como un roble. La sentina está limpia y los atacantes están en los calabozos de la Audiencia Nacional.
Joseba miró a Miren, que entraba en el box con la gráfica médica en la mano, y le tendió su mano temblorosa pero agradecida.
—Doctora... gracias por no dejarme morir en esa sentina.
Miren le apretó la mano con cariño fraternal.
—Somos un equipo, Joseba. En tierra, en el mar y en el quirófano, nunca dejamos a nadie atrás.
A las cuatro de la tarde, en el aula magna del Hospital de Cruces, Miren presentó el caso clínico de la laparotomía táctica ante cincuenta cirujanos, anestesistas y médicos residentes de emergencias.
Proyectó las imágenes intraoperatorias del empaquetamiento hepático y las curvas de monitorización fisiológica.
—En trauma abdominal exanguinante en entorno táctico u hostil, la premisa fundamental es la cirugía de control de daños: hemostasia rápida con maniobra de Pringle, empaquetamiento con compresas perihepáticas, cierre temporal sin tensión y traslado inmediato a quirófano central para la reconstrucción definitiva una vez corregida la coagulopatía y la hipotermia.
El tiempo es el factor determinante entre la vida y la muerte.
La exposición fue recibida con una ovación cerrada de todos los facultativos presentes.
A las seis de la tarde, en el Palacio de Ibaigane en Bilbao, el Lehendakari y el Consejero de Seguridad mantuvieron una audiencia oficial con la doctora Miren Mendiluze y el oficial Unai Etxebarria.
El Lehendakari expresó el reconocimiento solemne de las instituciones vascas.
— La intervención de esta madrugada en la sala de máquinas del buque factoría representa la cúspide de la vocación de servicio público: el valor sereno de la policía y la excelencia científica de la medicina pública vasca han salvado una vida heroica y han protegido a todo un país.
Miren y Unai agradecieron las palabras con sobriedad y humildad institucional.
A las ocho de la mañana del día siguiente, la toxicóloga jefe del IVML presentó el informe ambiental de la sala de máquinas.
Los análisis de aire revelaron concentraciones de vapores de fuelóleo pesado IFO 380 y sulfuro de hidrógeno dentro de los márgenes de seguridad para el equipo de asalto gracias a la ventilación forzada previa.
—No se observan intoxicaciones pulmonares por inhalación ni efectos irritativos crónicos en los buzos ni en el personal sanitario interviniente —concluyó el dictamen toxicológico—. La descontaminación cutánea inmediata con agua y jabón neutro eliminó cualquier residuo de hidrocarburos.
En los astilleros de Murueta , en plena ría de Gernika, los buzos de la Sección Central completaron la inspección subacuática del casco del buque intervenido.
Unai y el cabo Aldai examinaron las tomas de fondo ( kingstons ), el túnel de la hélice de proa y los timones con cámaras de vídeo de alta definición.
—Casco íntegro, sin adherencias de explosivos magnéticos ni daños estructurales en las planchas de quilla —reportó Unai a la Capitanía Marítima—. El buque queda precintado y fondeado bajo custodia policial permanente.
En el centro de simulación quirúrgica de la Facultad de Medicina en Leioa, la doctora Miren Mendiluze dirigió un curso avanzado de cirugía de control de daños para médicos de la Ertzaintza, el Ejército de Tierra y el SAMUR.
Miren demostró sobre simuladores anatómicos de alta fidelidad la técnica de empaquetamiento perihepático en tres minutos y la maniobra de Pringle bajo visión directa.
—La precisión anatómica y la rapidez de decisión salvan vidas en el campo de batalla y en la calle. No hay margen para la duda cuando el pulso se apaga.
Los alumnos elogiaron la maestría docente y la claridad técnica de la cirujana vasca.
Días más tarde, la esposa de Joseba Agirre, Arantza, y sus dos hijos pequeños visitaron el caserío Mendiluze-Goikoa en Tolosa.
Bajo la sombra del nogal centenario del jardín, compartieron una merienda tradicional de bizcocho casero, queso Idiazabal y zumo de manzana recién prensado.
Arantza abrazó a Miren con lágrimas en los ojos.
—Doctora... le ha devuelto el padre a mis hijos. Nunca podremos agradecérselo lo suficiente.
Miren le sonrió con ternura.
—Joseba es un héroe, Arantza. Cuidarnos unos a otros es lo que nos hace una gran familia.
Aprovechando la tarde soleada, Unai ensilló dos caballos de monte vascos ( pottokas ) y guio a Miren por los senderos de hayas y prados que ascienden hacia la cruz del monte Hernio .
El aire puro y el silencio de las cumbres pirenaicas les ofrecieron una sensación de libertad absoluta.
Se detuvieron en un collado verde con vistas a toda la comarca de Tolosaldea y al mar Cantábrico en la lejanía.
Unai desmontó, ayudó a Miren a bajar del caballo y la tomó entre sus brazos con una pasión dulce y serena.
—Miren... aquí arriba, entre estas piedras milenarias, siento que nuestro amor es tan fuerte como estas montañas.
Miren acarició la mejilla de Unai, apoyando su frente contra la suya.
—Y tan hondo como el mar que defendemos cada día, Unai.
Invitada por la Organización Mundial de la Salud y el Comité Internacional de la Cruz Roja, la doctora Miren Mendiluze presentó en Ginebra el protocolo de cirugía de control de daños en escenarios navales hostiles.
Delegados quirúrgicos de veintiocho países aplaudieron el modelo de integración táctica vasco entre los servicios de emergencias de Osakidetza y las unidades de rescate subacuático de la Ertzaintza.
—La experiencia de Cruces y de la costa de Bizkaia establece un nuevo estándar de supervivencia en traumatología penetrante extrema en el mar —declaró el director del comité médico internacional en la clausura del congreso.
En la explanada principal de la Jefatura Central de Erandio, las unidades de Buceo, Berrozi y Helicópteros rindieron honores solemnes a todos los efectivos que participaron en la neutralización del buque nodriza.