El latido de las aguas oscuras (Código Cruces 1) CAPÍTULO 20 — EL COMBATE EN LAS BODEGAS CONGELADORAS
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CAPÍTULO 20 — EL COMBATE EN LAS BODEGAS CONGELADORAS

A las dos de la madrugada del dieciocho de septiembre, las alarmas volumétricas y térmicas de la Planta Frigorífica y Depósito Fiscal de Zierbena , ubicada en la zona restringida del Puerto Exterior de Bilbao, se activaron de forma simultánea en la sala de coordinación de la Ertzaintza en Erandio.

Tres cámaras de circuito cerrado de televisión registraron el corte de fluido eléctrico perimetral y la irrupción de seis individuos con uniformes tácticos negros, máscaras balísticas y armamento automático de supresión sónica.

El objetivo del comando era asaltar la cámara frigorífica acorazada número tres, donde permanecían custodiados bajo precinto judicial los diez contenedores criogénicos de neurotoxina incautados en el Nordic Star II .

El oficial Unai Etxebarria , al frente de la guardia nocturna de la Sección Central de Buceo y de la Unidad de Intervención de Berrozi, movilizó de inmediato dos furgones blindados y la lancha de asalto Itsas-Izarra .

Simultáneamente, en el Servicio de Urgencias del Hospital Universitario de Cruces, la doctora Miren Mendiluze recibió la llamada de prealerta de SOS Deiak 112.

—Miren, tenemos intrusión armada con rehenes potenciales en el depósito criogénico de Zierbena —informó Unai a través de la frecuencia táctica segura—. Salimos en código de asalto. Preparad equipo quirúrgico de trauma para entorno de frío extremo.

Miren tomó su maletín de soporte vital avanzado y su equipo de protección térmica.

—Salgo en la UVI móvil hacia el puerto exterior de inmediato, Unai.

A las dos y veinte minutos, los vehículos de la Ertzaintza y la ambulancia SVA de Cruces rodearon el complejo frigorífico de Zierbena bajo una niebla densa que cubría la dársena.

El suboficial artificiero Joseba Agirre confirmó que los sensores de gas indicaban una fuga controlada de amoníaco industrial en el pasillo exterior para dificultar el acceso de las fuerzas policiales.

Unai Etxebarria y los ocho operadores de Berrozi se ajustaron las máscaras autónomas Scott ProPak de presión positiva y conectaron los visores térmicos FLIR Breach .

—Equipo Alfa conmigo por el muelle de carga posterior. Equipo Bravo con Iker Aldai por la cubierta de compresores —ordenó Unai en el canal de radio—. Fuego selectivo, neutralización rápida y aseguramiento de los recipientes criogénicos.

Miren instaló el puesto médico avanzado en el vestíbulo del edificio administrativo con mantas térmicas convectivas Bair Hugger , soluciones de perfusión calientes a cuarenta y un grados centígrados y fármacos vasodilatadores periféricos ( Iloprost y Nitroglicerina ).

A las dos y treinta y cinco minutos, el cabo Aldai abrió la esclusa blindada de la cámara frigorífica principal mediante un gato hidráulico de rescate.

Una densa nube de vapor blanco a menos veinticinco grados centígrados salió al pasillo, congelando instantáneamente la humedad ambiental sobre los chalecos balísticos.

En el interior de la inmensa nave de hormigón de cuarenta metros de longitud, filas de estanterías de acero inoxidable con palés de pescado congelado creaban un laberinto de pasillos helados cubiertos de escarcha.

Unai avanzó con paso firme, sintiendo el crujido del hielo bajo las suelas de sus botas tácticas Salomon Forces .

A través del visor térmico, detectó dos firmas de calor humano parapetadas tras un palé de atún congelado a veinte metros.

—¡Ertzaintza! ¡Tiren las armas y al suelo! —gritó Unai.

La respuesta fue una ráfaga de fusil ametrallador B&T APC9 que reventó un bloque de hielo junto a su hombro izquierdo, lanzando esquirlas afiladas que impactaron en su hombrera balística.

Unai rodó sobre el pavimento helado, buscando cobertura tras la bancada de acero del compresor secundario.

Aldai y los operadores de Berrozi abrieron fuego de supresión con sus subfusiles HK MP5-SD , obligando a los asaltantes a replegarse hacia el fondo de la cámara.

Uno de los mercenarios intentó activar una carga de demolición plástica C-4 colocada sobre la válvula principal del tanque de nitrógeno líquido para provocar una explosión térmica devastadora.

Unai se incorporó en una fracción de segundo, apuntó su arma a través del visor holográfico EOTech y efectuó un disparo quirúrgico que atravesó la muñeca derecha del mercenario, desarmándolo y haciéndole soltar el detonador sobre el suelo escarchado.

Simultáneamente, el cabo Aldai neutralizó al segundo tirador con una descarga eléctrica incapacitante de Taser X26P .

Los cuatro mercenarios restantes, acorralados entre los muros de hormigón y sin vía de escape, arrojaron sus armas y se rindieron con las manos en la nuca.

—¡Cámara frigorífica asegurada! ¡Seis sospechosos neutralizados y bajo custodia! —reportó Unai por radio.

En una caseta anexa a la cámara frigorífica, los agentes encontraron al vigilante de seguridad de la planta, Gorka Etxabe , de cincuenta y dos años, atado y con una herida de bala en el hombro izquierdo con hipotermia severa.

La doctora Miren Mendiluze entró en la estancia con la mochila médica.

Miren evaluó de inmediato las constantes vitales de la víctima.

—Temperatura central medida con termómetro timpánico de infrarrojos en treinta y dos coma cuatro grados centígrados, frecuencia cardíaca en cincuenta y cuatro latidos por minuto con bradicardia sinusal de hipotermia moderada, y presión arterial de noventa sobre cincuenta y cinco milímetros de mercurio —dictaminó Miren iniciando el recalentamiento activo.

Miren cubrió al vigilante con la manta térmica activa de aire caliente forzado Bair Hugger , conectó dos vías venosas de gran calibre y comenzó la infusión rápida de dos mil mililitros de suero fisiológico a cuarenta y dos grados centígrados.

Con técnica aséptica, realizó la hemostasia de la herida por proyectil con compresión hemostática y apósito hidrocoloide estéril.

—No hay afectación de los vasos subclavios ni neumotórax asociado. El pulso radial está presente y simétrico —confirmó Miren trasladando al herido a la ambulancia medicalizada para su ingreso en Cruces.

En el registro de los asaltantes, el oficial Unai Etxebarria y el perito informático de la Ertzaintza hallaron un dispositivo criptográfico de seguridad Ledger Nano X y dos teléfonos satelitales rugerizados.

El análisis forense preliminar reveló que la billetera contenía las claves privadas de un depósito de cuarenta millones de euros en criptomonedas (USDT y Bitcoin) destinadas a pagar la extracción del arsenal químico y financiar una fuga aérea desde el aeródromo de Biarritz.

La magistrada Elena Orue, conectada telemáticamente con la sala de operaciones, ordenó la incautación cautelar de los activos digitales y la emisión de una orden europea de detención y entrega ( OEDE ) contra los apoderados suizos de las cuentas offshore.

—La evidencia financiera cierra el círculo penal de la trama internacional —declaró la jueza Orue—. Se decreta el embargo total de sus fondos y la clausura judicial definitiva de todas sus filiales.

A las cuatro de la madrugada, en el Quirófano 3 de Cruces, Miren Mendiluze y el equipo de Cirugía Vascular completaron la extracción del proyectil de 9 mm alojado en la fosa supraclavicular del vigilante Gorka Etxabe.

Miren exploró el plexo braquial y la arteria axilar bajo microscopio quirúrgico.

—La adventicia de la arteria axilar está intacta y no hay lesiones de los troncos nerviosos secundarios —confirmó Miren aproximando los planos musculares con sutura absorbible de Vicryl 3-0 y cerrando la piel con grapas quirúrgicas de titanio.

El paciente fue extubado en quirófano y trasladado a la Unidad de Reanimación con temperatura central normalizada en treinta y seis coma ocho grados y excelente evolución neurológica.

A las cinco y media de la madrugada, los bomberos de la Diputación Foral de Bizkaia y la Unidad NBQ de la Ertzaintza completaron el sellado de las tuberías de refrigerante industrial R-717 (Amoníaco Anhidro) .

Con trajes de protección química nivel A Trellchem VPS , los especialistas cerraron las válvulas maestras de seccionamiento neumático y neutralizaron los vapores residuales mediante cortinas de agua atomizada con ácido acético diluido.

—Atmósfera ambiental desgasificada y segura, con concentración de amoníaco por debajo de diez partes por millón —certificó el oficial de bomberos en el informe de intervención—. No existe riesgo tóxico para la población civil ni para las instalaciones colindantes del puerto.

En el centro de mando de Erandio, los analistas de la Policía Científica procesaron las grabaciones de las cuarenta y ocho cámaras de seguridad del recinto portuario.

El análisis de reconocimiento de matrículas identificó dos vehículos todoterreno Toyota Land Cruiser con placas dobladas pertenecientes a un concesionario de Hendaya.

—Los mercenarios accedieron al puerto aprovechando el cambio de turno de las patrullas marítimas de la Guardia Civil y la desconexión programada de una boya radar por mantenimiento técnico —explicó el analista jefe—.

La coordinación con la central de seguridad de la empresa armadora en Róterdam era directa y en tiempo real.

A las nueve de la mañana, la jueza Elena Orue tomó declaración indagatoria a los seis asaltantes en la sala de vistas blindada de Barakaldo.

El cabecilla del grupo, un exmiembro de fuerzas especiales de Europa del Este, confesó haber recibido un pago inicial de cien mil euros en criptomonedas para recuperar los contenedores y trasladarlos a un carguero con bandera de conveniencia que los esperaba en el canal de La Mancha.

— Nos dijeron que era un cargamento de catalizadores industriales de alto valor... No sabíamos que estábamos manipulando armas biológicas letales.

La jueza dictó auto de prisión provisional comunicada y sin fianza por delitos de pertenencia a organización criminal, tenencia ilícita de armas de guerra, tentativa de homicidio y tráfico de sustancias prohibidas.