El latido de las aguas oscuras (Código Cruces 1) CAPÍTULO 14 — EL TESTIMONIO EN LA UCI DE TRAUMA Y EL COMITÉ DE CRISIS #4
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CAPÍTULO 14 — EL TESTIMONIO EN LA UCI DE TRAUMA Y EL COMITÉ DE CRISIS #4

En el puesto médico avanzado, la doctora Miren Mendiluze y el toxicólogo jefe doctor Xabier Ugarte revisaron por videoconferencia telemática los últimos gráficos de cinética del Neurocaine-7 .

—El compuesto presenta una semivida de eliminación bifásica con una fase de distribución alfa de tres minutos y una fase de eliminación beta de doce horas —detalló Ugarte desde el laboratorio central de Bilbao—.

Su alta afinidad por los lípidos miocárdicos provoca que el bloqueo de los canales de sodio Nav1.

5 sea dependiente de la frecuencia cardíaca: a mayor frecuencia cardíaca durante el esfuerzo físico o la inmersión en aguas gélidas, mayor es la penetración del fármaco en el poro del canal iónico, provocando el colapso ventricular fulminante en el minuto catorce de ejercicio.

Miren anotó la pauta de choque.

—Esto confirma que si algún buceador o rehén ha sido expuesto, la administración de lípidos y bicarbonato debe realizarse en los primeros seis minutos tras el contacto antes de que se produzca la disociación electromecánica irreversible.

El doctor Ugarte asintió desde la pantalla del laboratorio, remarcando la importancia de la monitorización electrocardiográfica continua en las doce derivaciones.

—Cualquier prolongación del intervalo PR por encima de doscientos milisegundos o un ensanchamiento del complejo QRS superior a ciento veinte milisegundos es un signo premonitorio inequívoco de taquicardia ventricular polimórfica tipo Torsades de Pointes .

Tened cargados los desfibriladores bifásicos a doscientos julios y las ampollas de sulfato de magnesio al cincuenta por ciento listas para inyección rápida.

En la esclusa de embarque, el suboficial Zabaleta verificó que cada uno de los ocho operadores de asalto y la doctora Miren Mendiluze llevaran fijada en el chaleco táctico una baliza de localización personal de rescate marítimo McMurdo SmartFind S20 AIS MOB .

El dispositivo, encapsulado en policarbonato estanco resistente a cien metros de inmersión marina, disponía de activación automática por sensor de contacto con agua de mar.

—En caso de caída al agua durante el abordaje o la inmersión en la sentina, la baliza transmite de inmediato una señal de socorro con las coordenadas GPS exactas vía transpondedor AIS en las frecuencias marítimas ciento sesenta y uno coma novecientos setenta y cinco y ciento sesenta y dos coma cero veinticinco megahercios, visible en todos los radares náuticos en un radio de cinco millas náuticas —explicó Zabaleta activando el diodo de comprobación verde—.

Incorpora además una luz estroboscópica LED de destello blanco de alta intensidad visible a más de dos millas en la oscuridad de la galerna.

El cabo especialista Aldai comprobó la señal del receptor AIS en la pantalla del patrullero.

—Todas las identidades MMSI individuales están codificadas y enlazadas con el sistema cartográfico Transas Navi-Sailor 4000 .

Si algún compañero cae a la mar brava, el piloto Goikoetxea tendrá el rumbo de rescate trazado en el plotter en menos de tres segundos con maniobra de evolución automática de Williamson Turn .

Unai verificó el anclaje de su baliza en el hombro izquierdo y ajustó el cierre de seguridad de su casco balístico.

—Todos los sistemas de salvamento y localización individual operativos al cien por cien.

El sargento Unai Etxebarria levantó el puño derecho frente a sus ocho operadores en la antesala de la cubierta.

—¡Por los caídos en el mar, por Cruces, por la justicia, por las familias de Bizkaia y por nuestra tierra! ¡Adelante, Berrozi!

— ¡Gure lurra eta gure itsasoa defendatuz! —respondieron los agentes con una convicción inquebrantable que vencía al rugido ensordecedor del temporal y llenaba la noche de una nobleza heroica.

El cabo Aldai presionó el disparador del lanzador neumático ResQmax .

Un silbido agudo cortó el temporal y el arpón de titanio de cuatro garras se clavó con fuerza demoledora en la regala de acero del Oceanic Leviathan , desplegando la escala de carbono sobre las aguas embravecidas del Cantábrico.

Unai Etxebarria enganchó su mosquetón de asalto y se lanzó hacia la escala en el primer salto vertical sobre el abismo de olas de ocho metros, seguido en orden riguroso por los operadores de Berrozi.

Bajo la lluvia gélida y el embate implacable de la galerna cantábrica, cada músculo, cada gramo de entrenamiento y cada pensamiento de los policías vascos estaban concentrados en la toma del castillo de proa, la protección de las aguas territoriales y la neutralización del buque nodriza, abriendo la batalla definitiva por el control del Oceanic Leviathan en el corazón de la tormenta.

Miren Mendiluze permaneció en el mamparo blindado con las manos sobre el maletín de trauma, elevando una oración silenciosa por la vida de los hombres que acababan de entregarse al mar.

La sirena de combate del patrullero emitió un destello rojo en la penumbra mientras los motores diésel rugían para mantener la posición en la fosa de Capbreton, sellando el destino de una madrugada que cambiaría para siempre la historia del litoral vasco.