Eclosión, pluma, hogar
Rosemary entró en la sala de control y miró por la ventana.
Nada más que espacio vacío y un planeta anillado, Theth, colgando perezosamente en medio.
Cerca flotaban unas cuantas lunas desparramadas, justo tras la corona de anillos arenosos.
La Peregrina se dirigía a la quinta luna por la izquierda, Hashkath.
Rosemary levantó la mano y cubrió con el pulgar el planeta nativo aandrisk.
Era difícil creer que aquella canica reluciente verde fuera más grande que Marte.
Pero el espacio se las arregla para poner el tamaño en una perspectiva incómoda. Miró a la piloto.
—¿Algo va mal?
Las manos de Sissix se movieron con rapidez sobre el panel de navegación.
—No, ¿por qué?
—Porque vuelas en modo manual. Cuando haces eso tan lejos de la órbita, normalmente quiere decir que algo va mal.
Rocas. Nubes de gas. Basura. Otras naves. Más rocas. Nunca se acababan las rocas en el espacio.
—Estoy volando a casa —respondió Sissix—. Es algo que tengo que hacer por mí misma.
Rosemary se sentó a su lado.
—¿Por qué?
—Cuando los aandrisk salimos al espacio por primera vez, usamos esas horribles cápsulas de velas solares. Realmente inestables, con espacio para una sola persona. No aptas para claustrofóbicos.
—Las nuestras eran iguales. No las velas, pero aun así. Pequeñas.
Se estremeció.
—Sin embargo, vosotros tuvisteis suerte.
No hay nada flotando alrededor de vuestro planeta a excepción de lo que habéis puesto vosotros.
Vuestras lanzaderas pueden dar vueltas y vueltas indefinidamente.
Navegación tranquila. Pero nuestra luna tiene lunas propias, y orbita un planeta anillado.
Hay que maniobrar hilando muy fino, sobre todo cuando hablamos de una lata de metal con velas endebles.
Y esto fue antes de que descubriésemos la artigravitación, por lo que estás ahí flotando con la esperanza de volver a tocar suelo alguna vez.
Ser capaz de decir que has salido ahí fuera y que has conseguido volver sana y salva a casa…
Eso te convertía en una heroína. Implicaba que eras fuerte y hábil, que habías trabajado duro para asegurarte de que tu familia no te perdía.
—Ah —dijo Rosemary—. Así que es cuestión de orgullo.
—Supongo —respondió Sissix. Hizo una pausa—. Sí. En el buen sentido.
La vox se encendió.
—Sissix —dijo Kizzy. Sonaba cohibida—. Sabes que te quiero, ¿no?
Sissix suspiró.
—¿Qué has hecho?
—¿Cuánto me odiarías si Jenks y yo no vamos a cenar con tu familia esta noche?
—Profunda e infinitamente —dijo Sissix, con un tono que sugería lo contrario—. ¿Por qué?
—Bueno… Vaya, ahora me siento mal…
Se oyó un crujido en la vox. Sonó la voz de Jenks.
—Sissix, acabamos de enterarnos de que Estrategia Bañera están de tour y tocan en un enorme estadio en Reskit esta noche.
—¿El Aksisk? —Sissix parecía impresionada—. Tíos, os odiaría si no fuerais.
—¿Estás segura? —preguntó Kizzy—. Porque tampoco es para tanto, de verdad…
—Kizzy —dijo Sissix—. Id.
—Eres la mejor. —La vox se apagó.
—Puedes ir con ellos si quieres —dijo Sissix—. El Aksisk es un estadio impresionante.
—El Ruidoestelar no me va demasiado —contestó Rosemary—. Además, la cena con tu familia suena bien. Tengo ganas de ver de dónde vienes.
—Bueno, es mucho menos emocionante que el Aksisk, pero por lo menos será amistosa. —Las manos volaron sobre los mandos. La nave viró a la izquierda—. Nunca has estado en un hogar aandrisk antes, ¿no es así?
—No. —Se aclaró la garganta—. Y, ah, si no te importa, me vendría bien un curso de repaso.
Sissix rio.
—Los humanos sois adorables. —Miró a Rosemary a los ojos y sonrió—. No te preocupes, a todos os lleva una eternidad entenderlo. Bien, veamos. —Quitó una mano de los controles y fue contando con las garras—. Familia de eclosión, familia de plumas, familia de hogar. Cuéntame lo que sabes.
Rosemary se echó para atrás.
—Naces en una familia de eclosión.
—Correcto.
—Entonces creces y te vas a una familia de plumas.
—Para ahí. No es que te marches tan pronto como te salen las plumas. Te vas cuando has encontrado una buena familia de plumas, o cuando encuentras a otros adultos con los que vale la pena formar una familia de plumas.
—Una familia de plumas son amigos y amantes, ¿no?
—Correcto. Gente con la que puedes contar a nivel emocional.
—Pero las familias de plumas cambian a menudo, ¿cierto?
—No necesariamente a menudo. A menudo según tus normas, supongo.
La gente cambia de familia de plumas cuando lo necesita, y las personas necesitan cosas diferentes en distintas etapas de sus vidas.
Es casi inaudito que un aandrisk se quede con las mismas personas toda la vida.
Con dos o tres, a veces, pero no con todo un grupo. Los grupos cambian con regularidad.
—Entonces, ¿las familias de plumas acostumbran a ser gente de la misma edad?
—Uy, para nada. Los aandrisk jóvenes tienden a quedarse juntos al principio, pero una vez que ganan confianza y experiencia, se separan.
No nos preocupamos tanto por las diferencias de edad como otras especies.
Si tienes plumas, está bien. Y puede ser una gran experiencia para los jóvenes juntarse con un grupo de más edad.
Yo era de lejos la más joven en mi segunda familia de plumas, y…
—Sissix rio, la mirada perdida en el infinito—. Seh, aprendí un montón de cosas.
—¿Hiciste…? —Rosemary sintió que se sonrojaba—. ¿En una familia de plumas, todos…? Eh, ya sabes…
—¿Copulan? Hasta cierto punto, pero es diferente de lo que piensas.
Por lo menos una vez, casi seguro. Pero no todos en una familia de plumas tienen sentimientos románticos hacia todos los demás.
Es toda una red de sentimientos distintos.
Por lo que, sí, hay muchísima copulación…
Sobre todo durante las vacaciones, unas vacaciones sin tet es algo insólito.
—Rosemary se había aprendido la palabra.
Su traducción literal era «retozar», pero su uso coloquial implicaba algo mucho más subido de tono—.
Pero muchos miembros tienen una relación platónica con otros.
Se tocan mucho más que los humanos, pero sigue sin ser copular.
O, bueno, de nuevo, a veces puede que sí.
Tendemos a pensar sobre la copulación del mismo modo que, mmm, cómo explicarlo…
Vale, como cuando piensas en buena comida.
Es algo que siempre buscas, y es algo que todos necesitan y disfrutan.
En el punto más bajo de la escala, es reconfortante.
En el más alto, es trascendente. Y es como comer, puedes hacerlo en público, con amigos, o con extraños.
Pero aún así, es mejor cuando lo compartes con alguien que te importa a un nivel romántico.
—Entiendo —dijo Rosemary. Asintió—. Bien, ahora la familia de hogar. La familia de hogar cría a los pequeños. Pero no a los propios, ¿correcto?
—Correcto. Podemos procrear en cuanto tenemos la cabeza llena de plumas, pero no empezamos a pensar en la crianza hasta que nos hacemos mayores.
Es entonces cuando formamos familias de hogar.
Lo normal es que estén compuestas por los miembros más mayores de una familia de plumas, que deciden establecerse juntos.
A veces incluso contactan con favoritos de familias de plumas anteriores, para ver si se quieren unir.
Y no me malinterpretes, las familias de hogar también cambian de miembros de vez en cuando.
Puede que sean viejos, pero siguen siendo aandrisk. —Soltó una carcajada.
—Entonces, los aandrisk jóvenes entregan los huevos a una familia de hogar.
—Correcto.
—¿Buscan una familia de hogar donde tengan algún pariente?
—Está bien si es posible, pero lo habitual es que escojas la que te sea más conveniente. Cuando una mujer, a la que llamamos kaas , tiene una nidada fértil, se va al registro local y busca una buena familia de hogar con espacio para más.
—¿Y si no puede encontrar a alguien que los recoja?
—Entonces entierra la nidada. Recuerda, la mayor parte de esta morirá de todas formas. La mayoría ni siquiera eclosionará. No es porque no están sanos. Es como es. Estrellas, ni siquiera puedo imaginar cuántos de nosotros habría si todos los huevos eclosionaran. Demasiados. —Se estremeció.
Rosemary reflexionó sobre aquello.
—Espero no sonar ignorante, pero ¿por qué las familias de plumas no crían sus propias nidadas? ¿No hay gente suficiente ahí para ayudar?
—Claro, pero no es un tema de recursos o ayuda.
Es un tema de dónde estás en tu vida. Al comienzo de tu vida adulta se espera que queramos viajar o estudiar, y se supone que cambiaremos a menudo de familias según envejecemos.
Los ancianos no cambian tanto. Son más estables.
Y más importante, tienen experiencia en la vida.
Son sabios. Tienen conocimientos. —Sonrió—.
Nunca entenderé cómo el resto de vosotros espera que los que acaban de llegar a la madurez sean capaces de enseñar a los niños a ser personas.
—Eso es… Vale, tienes razón. —Rosemary cerró los ojos, tratando de ordenar sus ideas—. Entonces, la familia de hogar se convierte en la familia de eclosión para esos huevos.
—Correcto. Y una familia de hogar suele servir para dos generaciones de recién nacidos. Es habitual que los adultos de la primera generación lleven sus propios huevos a la familia que los crio. Es lo que hice yo.
Rosemary se levantó.
—Un momento. ¿Tienes crías? —Sissix nunca lo había mencionado, ni una sola vez.
La aandrisk rio.
—Tuve una nidada fértil.
—¿Cuándo?
—Hará unos tres estándares. Me dijeron que dos crías sobrevivieron. Pero eso no me convierte en madre. —Guiñó el ojo—. Todavía no soy mayor para eso.