El juego de Caronte (Elena Carrasco 2) AÑO 2025 #2
9%

AÑO 2025 #2

—Más de trescientos mil votos. Maravilloso. Los espectadores han decidido con un 87% de los votos… Que Julián Marcos Vega, alias ‘El Pederasta’ es… ¡Culpable!

La cámara enfocó a Némesis.

—Vaya, Julián, ¿quieres decirle algo a ese 13% que cree que eres inocente?

—Que te den por el culo, zorra.

—Ay, pillín, no serás tú, soy muy mayor para tus vicios.

Némesis se movió un par de metros hacia la siguiente lona, la cual destapó.

—Nuestro segundo aspirante se llama Alberto Suárez Paniagua, tiene 38 años, empresario de éxito, y un borracho empedernido al que las vidas humanas no le importan más que el mojón que ha cagado hace unas horas. Os presento a ‘El Conductor’. ¿Unas palabras?

—No sé qué hago aquí, pero lo vais a pagar caro, pagué mi pena, no la voy a pagar dos veces.

—Te sentenciaron a dos años de prisión, cumpliste ocho, oh, qué chico tan bueno, que se portaba bien en la trena y le dejaron salir… ¿Para qué? Para que siga conduciendo bebido, sin remordimientos. Mató a cuatro miembros de una misma familia, por eso pagó esa birria de ocho meses con comida gratis, televisión… ¿Creéis que fue suficiente o merece un mayor castigo? Comienza la cuenta atrás para votar si ‘El Conductor’ es culpable o inocente.

Realización volvió a enfocar a Caronte.

—Alberto Suárez. Una noche de fiesta terminó con cuatro vidas destruidas, una familia compuesta por dos niños, uno de seis años y otro de doce, quien, junto con sus padres, terminaron con un coche explotado que cayó por un barranco intentando esquivar a un coche que iba haciendo eses en dirección contraria. Un coche que conducía este hombre. Dos años de condena, ocho meses cumplidos. Hoy maneja un BMW nuevo. Las tumbas de sus víctimas siguen vacías de justicia. Final de la cuenta atrás. Los espectadores han decidido con un 92% de sus votos en las redes sociales de “El juego de Caronte”… que ‘El Conductor’ es… ¡Culpable!

Una música agradable sonó de fondo. Némesis pasó a la siguiente lona, repitiendo el mismo ritual. Otros concursantes susurraban, como si hablasen entre ellos. Némesis les advirtió.

—Señores, estamos en directo —miró a Fernando, uno de los vigilantes de seguridad, o guardaespaldas, como Caronte prefería llamarlos—. Si vuelven a hablar dales una descarga. La prioridad son nuestros espectadores.

Prosiguió, quitando la tercera lona.

—Nuestra tercera aspirante es la doctora Silvia Montero, cuarenta y cinco años, cirujana plástica, tres pacientes muertas en su mesa de operaciones, le gustaba trabajar bajo los efectos del alcohol y esa cocaína buena que se aspiraba como una posesa. El Colegio de Médicos la protegió y el caso quedó archivado. Ahora trabaja en Madrid en una clínica privada con clientela VIP. Debes chuparla muy bien, encanto. Cuatro minutos quedan para votar, ¿la audiencia la protegerá como hizo el Colegio de Médicos? ¿O por el contrario tendrá que concursar?

La mujer no contestó. Tampoco se acercó a los barrotes, manteniéndose apoyada en la pared trasera. La cámara principal apuntó a Caronte.

—Doctora Montero, simplemente la hemos apodado ‘La Doctora’, no por falta de originalidad, nos gusta simplificar. Tres mujeres confiaron en ella, en su trabajo, el Colegio de Médicos miró para otro lado, y mientras, ella sigue operando, sigue adicta al crack, a la cocaína y sigue cobrando por seguir poniendo en riesgo las vidas de más mujeres. Tres, dos, uno… Resultados en directo, cuando son las 22:32h. La audiencia de “El juego de Caronte” a través de sus redes sociales ha dictado sentencia. Declaran con un 89% a Silvia Montero… ¡Culpable!

Némesis quedó pinchada en cámara.

—Ya tenemos tres concursantes confirmados. Vamos con la cuarta aspirante.

Fernando levantó la sexta lona y se escuchó seguidamente un grito. Masculino. Después, volvió el silencio.

—Vaya, parece que alguien quiere ser protagonista —se rió y levantó la cuarta lona—. Comienza la cuenta atrás para Rocío Blanco, cuarenta y un añitos, muy bien llevados, por cierto, pero tras esa mirada angelical esconde a nuestra cuarta aspirante, ‘La Estafadora’. Ex cuidadora, robó y estafó nada más y nada menos que a doce ancianos, algo más de dos millones. Con lo fácil que hubiera sido haber trabajado para Caronte, ¿verdad? Devolvió parte del dinero, y como si no hubiese ocurrido nada, se libró de la cárcel. Delito económico sin violencia dictó el juez. Vive en un chalet en Siero, rodeada de lujos, sin que nadie la haya investigado. Dicen que Hacienda somos todos, pero el día que alguien dijo esa frase ella debía estar dándose un bañito en su piscina de treinta metros de largo.

Realización volvió a poner a Caronte, con su máscara cadavérica, en primer plano.

—Doce personas confiaron en Rocío Blanco. Doce personas mayores, esa tercera edad a la que debíamos cuidar, el sistema les falló, comenzando por ‘La Estafadora’, les robó sus ahorros de toda una vida. Tres de esas personas inocentes murieron en la ruina, en la más absoluta miseria. Devolvió cuatrocientos mil euros, de dos coma tres millones, y el juez dijo que era suficiente. Hoy vive en un chalet de ochocientos mil euros, en la región más central y exclusiva de Asturias, en el concejo de Siero. Rocío, no solo robaste dinero, robaste tiempo también, y ahora contarás cada segundo de tu vida. Cuenta atrás terminada. Desvelemos qué quieren las redes sociales. Rocío, la audiencia cree en un 85% que eres… ¡Culpable!

Némesis volvió a ser pinchada por realización.

—Culpable, pero parece que tiene que decir algo —le puso el micrófono a unos centímetros de la mujer.

—Fui juzgada por ello, devolví lo que el juez me pidió.

—Y por eso, querida Rocío, existe “El juego de Caronte”, para que tengas tu juicio justo, el que no tuviste, pero vamos a ir con el quinto aspirante —levantó la lona—. Vaya, si es Óscar Prieto, se conserva bien con esos cuarenta y cuatro años que acaba de cumplir, ¿eh?

—Vete a tomar por culo, zorra.

—Uy, sí que le gusta amenazar y pegar a mujeres, sí. ‘El Maltratador’. Aquí donde le veis, Óscar le dio una brutal paliza a su esposa. Tras la paliza quedó en silla de ruedas. Después ha violado veintitrés veces las órdenes de alejamiento que había puesto ella, y ahí sigue, en la calle, reincidiendo. Desgraciadamente, casos como el de este quinto aspirante hay demasiados, sigue habiendo cientos de mujeres en nuestro país amenazadas de muerte, con sus maltratadores en la calle, viviendo cada día como si fuese el último. Las votaciones han comenzado, y con ellas la cuenta atrás. Hagámoslo por ellas, como mujer os lo pido, no lo dejéis suelto. Tres años sentenciado a prisión, a los dieciocho meses estaba fuera, violando esas órdenes de alejamiento, la víctima, paralítica de por vida, vive con ese miedo a que mañana esté bajo tierra.

Caronte en el plano principal pinchado.

—Óscar Prieto torturó a su mujer durante ocho años. Ella no denunció, por miedo. Por miedo han muerto muchas mujeres, demasiadas, cada número cuenta, son miles. La última paliza la dejó paralítica. Hoy vive a dos calles de ella sin que nadie le haya ayudado. Ella no puede huir. Él no tiene miedo. Al menos, no lo tenía, podemos verle —la imagen se dividió en dos, enfocando a Caronte por un lado y al maltratador por el otro—, y sí, tiene miedo.

El maltratador gritaba, insultaba, pero a nadie le importó.

—Tres, dos, uno… La audiencia en redes ha decidido que Óscar Prieto, desde ahora conocido como ‘El Maltratador’, con un 94% de los votos, sea declarado… ¡Culpable!

Marcos Villar sabía cómo debía llevar la situación. Némesis presentaba al siguiente aspirante, mientras ella hablaba de su pasado, Álex Ferrer metía una cuenta atrás de cinco minutos en las redes en las que el programa interactuaba con los seguidores. Este les iba mostrando en la pizarra las actualizaciones de audiencia. 2,4m. Superaban los dos millones y esto no había hecho más que comenzar. Marcos pinchó en la cámara de Némesis.

—Los lobos acaban siendo corderos cuando se les presenta la oportunidad idónea, como le ha ocurrido a Óscar, que ha pasado de ser un depredador a un cachorrito en apuros. Pero, señores, esto continúa, cuando son las 23:06h de la noche y en menos de una hora tendrán su primera prueba, el primer juego. Vaya odisea para quien aprecie su vida, lo que van a tener que pelear —al otro lado de la lona se escuchaban insultos—. Y aquí, escondido, se encuentra el sexto aspirante, podría ser un loro, porque no calla y se repite más que el pepino, pero no…

Némesis destapó la lona. Un chico joven, rozando la treintena, piel morena y tatuajes por toda su cara, escupió a la copresentadora.

—Un gesto muy feo, Kevin —se limpió con un pañuelo de papel que le dio el cámara—. Gracias, Pablo. Kevin Ramos Torres, veintinueve añitos y un historial maravilloso a sus espaldas. Traficante de drogas, actúa en San Lázaro, un barrio de Oviedo, y es que cuando la chusma entra por la puerta, la gente decente debe marchar por la ventana. Vendió droga adulterada y dos críos, sí, críos, quince y dieciséis años, murieron. Había testigos que en el juicio se retractaron por miedos y amenazas, el caso fue archivado, salió inocente, no pisó la trena, y ahí seguía el tipo, trapicheando cuando uno de nuestros gorilas lo metió en una furgoneta. Según el compañero, parecía un simple saco de harina, un mindundi, y miradle esa chulería tan maravillosa que tiene con sus dientes de oro, una sonrisa que se le va a borrar muy pronto, como las dos vidas que él borró por enriquecerse más.

Marcos pinchó en la cámara de Caronte.