El Jardín: Invasión (El Exterminador 1) Capítulo XI Eduardo resiste.
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Capítulo XI Eduardo resiste.

La tienda de Eduardo se había transformado en una fortaleza improvisada. Entre estanterías y cajas apiladas, se escondían provisiones, armas rudimentarias y algún que otro botiquín. Eduardo, con la frente perlada de sudor y los ojos llenos de determinación, organizaba lo que podía para resistir.

Frantxo y Álvaro acudieron para reforzar la defensa y llevar suministros. “Aquí no nos rendimos, mientras quede una bala y una bocanada de aire”, dijo Eduardo con voz grave, sujetando un bate de madera. La solidaridad se palpaba en el ambiente, pero también el cansancio acumulado.

Las horas pasaban lentas y tensas, y los ataques se volvían más frecuentes. Cada vez que una puerta crujía o un ruido extraño se escuchaba, el corazón de los defensores daba un salto. Pero nadie cedía. La resistencia era un acto de amor y coraje, un grito en medio del horror.

Eduardo recordaba historias antiguas de guerras y asedios, tomando fuerzas de aquellos relatos para no dejar que el miedo ganara terreno. “Que sepan que aquí estamos, y que no somos fáciles de quebrar,” decía con voz firme a quienes lo escuchaban.

En una esquina de la tienda, Frantxo preparaba munición improvisada, consciente de que cada bala contaba, y que cada instante podía ser el último. La tienda no era solo un refugio, era un símbolo de resistencia, y nadie quería verla caer.