El Infierno en el Paraíso TERRY
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TERRY

De regreso a mi maldita rutina del vendaje, la pomada, el dolor, disimular y trabajar.

No puedo quejarme, ha sido un cumpleaños perfecto aun con la discusión que tuve con Dereck, siempre hace falta un poco de adrenalina; ojalá Sofi le hubiese dado una oportunidad, él la habría hecho muy feliz.

Llega el fin de semana después de una ardua semana laboral, lo único que quiero es relajarme y al parecer mi chica se siente igual.

Paty: Eso no es verdad y, bueno, la idea del jacuzzi con música suave entre velas e inciensos es demasiado tentadora, para terminar con una noche de películas y palomitas.

Terry: Tus deseos son órdenes, hermosa. (Al terminar de cenar, me adelanto a la habitación para prepararla con incienso, velas y un poco de jazz).

Paty: Es hermoso. (Suelta un suspiro).

Terry: Fue una semana ajetreada en la oficina, ya necesitábamos un poco de intimidad.

Paty: Tenemos intimidad todas las noches, mi Sr.

Terry: Estoy tratando de ser romántico, nena.

Paty: Me encanta cuando es romántico.

Me siento frente al tocador, la tomo de la mano y la guío para que se siente a horcajadas sobre mi regazo. El calor de sus mejillas se intensifica mientras me desabrocha la camisa y me deleito acariciando su espalda. Me inclino para besar su cuello.

Terry: Me encanta tu olor a chocolate.

Su respiración se agita con cada beso y caricia, me gusta sentirla así, vibrante entre mis manos, deseosa de que la posea, si por mí fuera, la tomaría en este momento, pero prometí una noche de jacuzzi, así que debo prolongar el placer.

La suelto una vez que deshace el vendaje, yo hago lo propio con su blusa y con fuerza atraigo sus caderas hacia las mías provocándole un jadeo, soy roca bajo los pantalones y me encanta la expresión de placer y deseo que se forma en su rostro al sentirme duro entre sus piernas.

La llevo al cuarto de baño entre mis brazos donde me desvisto bajo su mirada lasciva excitándome aún más.

Entro al jacuzzi y me pongo cómodo para contemplar el delicioso espectáculo que mi hermosa chica me ofrece al desnudarse lentamente frente a mí; es perfecta, hermosa y sensual.

Una vez sin ropa la ayudo a entrar a la bañera y se sienta entre mis piernas dándome la espalda, suelto su cabello de la coleta que lo mantiene atado.

Terry: Lo prefiero suelto. (Susurro a su oído y la siento estremecerse).

Paty: El agua está deliciosa. (Con la esponja froto sus hombros).

Terry: Tú estás deliciosa, nena.

Froto lentamente y con delicadeza cada parte de su cuerpo al tiempo que beso su nuca, escucho sus gemidos y pega su trasero a mi entrepierna que palpita por la necesidad de sentirse sumergida en su interior.

Capturo su boca y me pierdo en ella, con una mano pellizco sus duros pezones y con la otra me deleito acariciando ese punto lleno de terminaciones nerviosas que la hacen agitar con un placentero movimiento de caderas.

Aprieta mis muslos con sus manos, jadea, sus caderas poco a poco aumentan el ritmo.

Terry: ¿Quieres terminar con mi mano o prefieres sentirme dentro, nena? (Pregunto esperando que se decante por la segunda opción).

Paty: Quiero sentirlo dentro, mi Sr.

La giro, tomo mi miembro para dirigirlo a su entrada, pero ella coloca su mano sobre la mía, fijando la mirada en mis ojos, aparta mi mano y puedo sentir el calor de la suya aprisionándome, mis caderas se mueven instintivamente, cierro los ojos y dejo caer la cabeza hacia atrás disfrutando por primera vez de sus delicadas manos dándome placer.

Sin poder esperar más, la abrazo levantándola un poco para que se siente sobre mí, ella me dirige al lugar correcto dejándose caer lenta y tortuosamente, sin prisas, disfrutando centímetro a centímetro de nuestra unión.

Al llegar al final empujo y el choque de nuestros cuerpos me provoca descargas de placer, de intimidad, de lujuria. Recargo la espalda sobre el jacuzzi y hago gala de todo mi autocontrol dejando que guíe el ritmo por completo, mientras subo con las manos por sus muslos, vientre y senos.

Terry: Vaya que eres hermosa…

Su largo cabello enmarca sus delicadas facciones que entre gemidos me dejan saber lo mucho que disfruta, echa la espalda hacia atrás y apoya las manos sobre mis piernas, la inclinación que su cuerpo provoca aumenta el roce y el placer.

El agua se agita con nuestros movimientos, llevo el pulgar a su centro para estimular aún más su vaivén de caderas que se acelera más a cada segundo.

Mi sangre hierve, su garganta emite esa nota que me hace saber que está cerca de llegar al clímax. La abrazo con fuerza uniendo nuestros pechos.

Terry: Sigue, nena, voy a llegar contigo.

El agua sale del jacuzzi. Nuestros jadeos retumban en el cuarto de baño. Sus paredes se aprietan a mi alrededor exigiendo mi semilla y tras un par de estocadas me derramo en su interior, mientras sus contracciones aumentan el huracán de placer que se extiende por todo mi cuerpo.

Guío sus caderas con las manos en lentos movimientos, al tiempo que nuestras respiraciones se desaceleran y disfruto a plenitud de su belleza, sus facciones relajadas y extasiadas después de alcanzar el punto más alto.

Terry: Te quiero, nena…

Una vez que finalizamos nuestra sesión de jacuzzi, intentamos ver una película de acción que no pude acabar por las ganas de probar su sabor, terminamos haciendo el amor nuevamente.

Intentamos seguir con la película, pero al moverme sin precaución siento como si el hombro se me desgarrara tomándome por sorpresa. Paty lo nota y me ofrece una pastilla.

Terry: No es necesario, tú eres mi medicina.

La abrazo contra mi pecho y mi hermosa chica se queda profundamente dormida. Definitivamente la televisión no es para nosotros.

El fin de semana es perfecto; teatro, salsa, tragos, pasión, playa, caballos, mi chica y lo mejor: sin discusiones.

No aguanta más la curiosidad y finalmente pregunta por el pasado de Dereck y Sofi. Una historia complicada, que no es mía, por lo que no me parece correcto hablar de ella.

Terry: No hay mucho qué decir, nena.

Paty: Pero ¿qué pasó con ellos?, ¿Dereck le dijo que la quería?, ¿ella nunca le dio una oportunidad?

Terry: Nena, no me corresponde hablar de terceros, lo que te puedo decir es que fue complicado e incómodo, ambos son mis amigos y fue difícil lidiar con eso, algunas ocasiones discutí con Dereck por ella, pero supongo que nuestra amistad fue más fuerte.

Paty: Pero Sofi sabe que él la quiere, ¿verdad?

Terry: Sofi es una mujer inteligente, en varias ocasiones creí que terminaría perdiendo a alguno de los dos, pero como ves, seguimos siendo amigos.

Paty: ¿Por quién se habría decidido, si hubiera tenido que elegir?

Terry: No habría podido elegir a uno.

Paty: Pero si hubiera tenido que hacerlo.

Terry: No lo sé, creo que habría preferido irme, alejarme de los dos a tener que elegir a uno solo.

Paty: ¿De verdad?

Terry: Sí, llegué a pensarlo, cuando estaba… Tranquilo, pero afortunadamente no fue necesario.

Paty: ¿¿Tranquilo??

Terry: En ese tiempo, entrenaba como loco, el dolor no era tan intenso, buscaba los enfrentamientos.

Después de eso venía el dolor y era Sofi quien siempre estaba ahí cuando eso pasaba y, una vez que estaba bien, me iba de fiesta con los chicos, y en las fiestas me volvía a pelear con cualquier pretexto…

Al menos los dos primeros años de la universidad fueron así, no prestaba demasiada atención a los sentimientos de los demás, estaba cegado por la ira.

Cuando finalmente me percaté de lo que estaba pasando entre ellos, fue muy incómodo, pero los tres en un acuerdo silencioso, llevamos las cosas de la mejor manera.

Cuando Dereck no podía más con lo que sentía nos agarrábamos a golpes, pero nunca pasó a mayores.

Paty: ¿Por qué estaba enojado?

Terry: No podía sentir nada más.

Paty: ¿No me dirá qué lo provocó? (Sus ojos interrogantes se clavan en los míos esperando respuestas, respuestas que no quiero compartir, no puedo. La atraigo hacia mi pecho y pego la frente a la suya).

Terry: Es complicado, nena.

Paty: ¿Tiene que ver con sus pesadillas? (Su comentario me sorprende y me separo de ella).

Terry: ¿He estado hablando dormido?

Paty: Un par de ocasiones, pero se ha tranquilizado después de un rato y ha seguido durmiendo. (Vuelvo a abrazarla).

Terry: Soy un tipo complicado de día y ahora no te dejo descansar por las noches.

Paty: No diga eso. (Hunde los dedos en mi cabello). Yo solo quiero que usted esté bien.

Terry: ¿Sabes que podrías estar con el tipo que quisieras? Eres una mujer maravillosa, inteligente, tierna, hermosa. (Me regala esa sonrisa llena de seguridad que hace que mi Paraíso se ilumine).

Paty: Sí, lo sé… Pero yo solo quiero estar con usted.

Terry: Te has vuelto muy modesta a mi lado. (Añado con sarcasmo). Algo bueno debí hacer en mi otra vida y el universo me lo está recompensando contigo… En cambio, tú, debiste hacer algo muy malo.

Ambos sonreímos.

Marzo transcurre en un suspiro, sin faltar mi maldita rutina con el dolor que no cesa, sin embargo, lo disfruto. Cada acción gris, a su lado parece llenarse de matices; nos ejercitamos, visitamos a Homero, paseamos a caballo, nos disfrutamos, me deleito con sus sonidos…

Le enseño la buena pronunciación del francés entre sus piernas, aunque no estoy muy seguro de que me preste demasiada atención en las lecciones.

Recuerdo que una bella vedett francesa me hizo repetir un sinfín de veces la misma lección, en la misma posición cuando tenía unos diecisiete años, desde entonces mi acento francés es insuperable y, sin duda, las chicas me lo han agradecido.

Los chicos con sus tonterías de siempre, al parecer Dereck continúa viendo a la pelirroja.

El Doc ha estado comiendo con nosotros los domingos y yo cada día me siento más hipnotizado por mi hermosa chica; el sonido de su risa, sus hermosos ojos aceituna, su dulzura y sensualidad me desarman cada día más.

Falta semana y media para su cumpleaños, cuento los días mientras ella me coloca la pomada después de una agitada noche al ritmo de salsa.