El ídolo que devoró a su pueblo
© inepub.com
Prólogo
Todo comenzó con una traición.
No fue una epopeya heroica, ni un clamor de pueblos oprimidos, ni un despertar de conciencias dormidas.
Fue una ambición personal, un saqueo planificado, una mentira cuidadosamente sembrada en los corazones hasta volverse dogma, herida abierta, enfermedad hereditaria.
Y Venezuela, más que cualquier otro rincón de Hispanoamérica, fue el laboratorio perfecto donde el experimento del odio a la propia sangre se ejecutó con éxito brutal.
Se nos enseñó a venerar al verdugo como padre, a glorificar la desolación como nacimiento, a despreciar nuestras raíces para encadenarnos a mitologías ajenas.
Y al centro de esta gran farsa, como tótem supremo, se erige Simón Bolívar, piedra angular de la destrucción, icono hueco de una curiosa independencia que sólo trajo cadenas.
No se trata de ajustar cuentas con los muertos.
Se trata de arrancar la venda que los vivos aún llevan en los ojos.
Es un descenso sin concesiones al verdadero rostro de nuestras tragedias: el egoísmo disfrazado de libertad, la codicia enmascarada de justicia, el odio a uno mismo bautizado como redención .
No hay redención posible mientras persista el mito.
Por eso hay que demolerlo.
Piedra por piedra.