CAPÍTULO 7
Llego a casa de Luca. Me ve y se acerca a saludarme.
—¡Qué bien que hayas venido!
—No me imaginaba que habría tanta gente —digo, echando un vistazo a mi alrededor.
—Ya sabes cómo es esto... —sonríe—. Invitas a una persona, que invita a otra, y antes de que te des cuenta, tu casa está llena de colados.
—Normalmente son los colados los que hacen la fiesta más divertida.
—Tienes razón —responde sonriendo.
Luca me presenta a varias personas. Debo admitir que tiene amigos muy divertidos.
Conozco a unas chicas muy majas que son amigas suyas desde el colegio. Majas y bastante locas, para ser más precisa. Son las 17:00 y ya están bastante borrachas.
Después de divertirme y reírme mucho, me despido y voy a buscar a Luca.
—¡Chiara! —reconozco la voz de Elisa—. No esperaba verte aquí.
—¡Vaya! —fuerzo una sonrisa—. ¿Cómo estás, Elisa?
—Bien. Estas son Eleonora y Camilla —dice señalando a las dos chicas que están a su lado.
—Hola, ¿qué tal? —les sonrío a las chicas, que me saludan con la mano.
—Eres dura de pelar, ¿eh? —dice Elisa—. Iba a llamarte para preguntarte si te apetecía ir esta noche al club de tu cuñado.
—No va a poder ser —fuerzo otra sonrisa—. Ya tengo planes para esta noche.
—Entonces, ¿podrías intentar conseguirnos unas entradas VIP para Eleonora, Camilla y para mí?
—Eso no va a ser posible, Elisa —digo sin rodeos.
Abre la boca como si quisiera decir algo, pero antes de que pueda hacerlo, Luca me aparta.
—Precisamente te estaba buscando —digo—. Tengo que irme. Le prometí a mi madre que llegaría pronto a casa. Esta noche tenemos una cena.
—¡Qué pena que te vayas ya!
—Sí —respondo—. Mi madre organiza una cena en casa para su novio y la familia de él.
—Lo entiendo —dice—. Pero antes, ven. Quiero presentarte a unos amigos que acaban de llegar.
Camino con él hacia donde están dos chicos muy guapos.
—Este es mi amigo Apollo —dice Luca señalando al chico de nuestra izquierda—. Y este es su primo Atlas —señala al otro, a nuestra derecha.
—¡Encantada de conoceros! —digo—. Soy Chiara.
—Giordano —dice Atlas.
—¿Qué? —pregunto confundida. No recuerdo haberlo visto antes—. ¿Ya nos conocemos?
—No —aclara—. Te he visto en las redes sociales. Debemos de tener amigos en común.
—Ah, claro.
—Qué raro que los dos seamos amigos de Luca y nunca nos hayamos visto —dice Apollo.
—Es la primera vez que Chiara acepta una invitación a una de mis fiestecillas —explica Luca.
—No es exactamente así. He estado estudiando mucho estas últimas semanas —digo en mi defensa.
—Chiara estudia en dos universidades —comenta Luca.
—¡Vaya! ¿Cuándo encuentras tiempo para divertirte? —pregunta Atlas.
Su voz y su acento me resultan familiares.
—Durante las semanas de exámenes no puedo tener mucha vida social, pero el resto del tiempo siempre me las arreglo para hacer algo los fines de semana —respondo.
Atlas me mira de forma extraña y me siento incómoda.
Se aparta para hacer una llamada, y esa es mi señal para irme.
—Chicos, tengo que irme —digo.
—¡Quédate un poco más! —pide Atlas.
—No puedo —respondo—. Tengo un compromiso ineludible.
—De acuerdo. Ha sido un placer conocerte.