CAPÍTULO 6
Me despierto a la mañana siguiente con las pilas cargadas. He dormido como un tronco; me hacía mucha falta.
Después de intercambiar algunos mensajes con Elena, bajo y me siento a desayunar con mi madre.
—¿A qué hora llegan Theodore y sus hijos? —pregunto.
—Quedamos a las 19:00 para poder charlar un poco antes de la cena. Los griegos suelen cenar entre las 21:30 y las 23:00, mientras que nosotros solemos hacerlo sobre las 20:00. Pensé en servirla alrededor de las 21:00. Sería un buen punto medio.
—Para mí es perfecto —digo.
Como un poco de todo. Emma siempre se esmera en ofrecer variedad.
—Acabo de llamar a Elena. Llegará un poco antes con Matteo. Quiere estar aquí cuando lleguen.
—Yo también llegaré pronto, lo prometo. Ahora será mejor que suba —digo, y me levanto después de dar un sorbo al café.
Voy a mi habitación y me ducho. Me pongo un bikini, un vestido suelto que también sirve de pareo, gafas de sol, y estoy lista para la fiesta en la piscina de Luca.
—Mamá, me voy —digo mientras bajo las escaleras.
Le doy un beso a mi madre y cojo las llaves del coche.
—Pórtate bien, pececito. Si bebes, no conduzcas.
—No te preocupes, señora Paola. No beberé. Quiero causar buena impresión a mi padrastro y a mis nuevos hermanos —digo, y le guiño un ojo con una sonrisa traviesa.
—¡Tranquila, jovencita! —dice mi madre sonriendo.
—¡Te quiero! —le lanzo un beso.
—¡Yo también te quiero!