El fantasma carmesí 5 #5
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No obstante, el deseo se le cumplió, la soledad sería un sueño muy lejano que le gustaría volver a rozar, añoraría la época en que podía elegir algo por sí mismo, atesoraría esos momentos en que los científicos seguían siendo fantasmas en su inocencia y que el padre era su dios bondadoso que le otorgaba el conocimiento, porque en el momento en que la puerta se abrió Phantom jamás volvió a conocer la soledad, para bien y para mal.

“Y jamás lo estarás”

susurró fugazmente aquella voz que se desvaneció tan rápido como vino, y no supo por qué, pero era como si se estuviera despidiendo de él para dar paso a otra criatura, sufriendo de una metamorfosis ruidosa que jamás lo abandonaría, pasando de ser solo un susurro para tener una figura.

Su cuerpo era pálido, pero no enfermizo, caminaba descalza y con los pies algo torcidos, poseía una figura frágil como él en sus primeras semanas de nacimiento, sin embargo, ella lucía tan hermosa y bien cuidada como una figura de porcelana, incluso le daba miedo el solo mirarla porque pensaba que podría romperla.

Tenía un vestido blanco bastante sencillo, pero que en ella lucía muy hermoso como la hija menor de una familia que sabía consentirla era una niña de ojos y cabello carmesíes igual que Phantom, aparentando ser menor que él conforme iba sosteniendo la mano del pequeño dron que la escoltaba hasta el interior de la habitación, permitiendo que él contemplara esa dulce figura que se asomó con su mirada sombría antes de volver a poseer esa expresión tan delicada.

Muy pronto el pequeño dron se marchó y la puerta se cerró detrás de él, dejando a los dos individuos del género opuesto en la habitación, siempre observados por los ojos vigilantes de las cámaras que vigilaban toda su interacción, del otro lado, todos aquellos hombres y mujeres del piso superior seguían atentos a lo que podría suceder de ese encuentro.

Sullivan estaba tan ansioso como Crane, aunque por motivos demasiado diferentes entre sí, pues el director esperaba ver el inicio de un acto biológico producto de sus necesidades como las de cualquier humano, pues esas dos criaturas contaban con los mismos órganos reproductores que ellos y las mismas posibilidades para tener crías, porque así los veía, como dos animales a punto de aparearse; no obstante, el doctor se aferraba a su teoría de que podrían desarrollar un vínculo más personal e importante que el mero hecho del apareamiento como Crane tanto insistía.

Phantom se levantó de su silla y examinó desde la distancia a esa niña: tenía los ojos carmesíes como él, al igual que su cabello el cual era mucho más largo, además de poseer un rostro y una figura femeninas, pero en todo lo demás era como verse en un espejo, era algo demasiado diferente a Sullivan o la señora Potter, la niña frente a él tenía una sangre brillante cuando intentaba ver en su interior, igual que su propio cuerpo, contaba con su propio genoma que no se parecía en nada al de los humanos… Ella era igual a él en muchos sentidos, por primera vez encontraba a alguien de su propia especie, si es que se podía considerar que pertenecía a alguna.

-Hola, mi nombre es Phantom.

-confesó, intentando sonar cordial a pesar de que su tartamudeo delataba lo que sentía en ese momento-.

¿Como te llamas?

Pero la niña no respondió, en cambio, ella comenzó a acercarse lentamente, notando cuanto miedo sentía por ser algo completamente nuevo para él, era algo extraño que ella podía descifrar sin necesidad de hablar o preguntarle al respecto, era demasiado claro para su rostro de emociones indescifrables que Phantom le tenía miedo por lo que los científicos le habían hecho, pudo saber todo de su pasado con solo mirar directamente en sus ojos.

La niña se acercó, pero en lugar de rodear la mesa se levantó sobre ella y comenzó a arrastrarse hasta llegar al borde donde el chico permanecía sentado nuevamente, incapaz de seguir en pie o de moverse de allí, apenado con descubrir que ella estaba desnuda por debajo de su vestido blanco, y realmente no parecía avergonzada de su desnudez frente a él, no le importaba si miraba sus pechos en crecimiento o su tentador torso, pues ella no veía ninguna intención maligna en el rostro del chico.

Para ese momento Crane estaba seguro de que ambos sucumbirían a su instinto primitivo, querrían aparearse como los únicos miembros de su especie, muchos científicos estaban de acuerdo en silencio con ese razonamiento, las actitudes que el segundo sujeto estaba demostrando indicaban que se estaba preparando para el apareamiento, lo veía como si fuera un documental de vida salvaje en temporada de celo; Sullivan parecía ser el único cuerdo de ese lugar, le repugnaba que vieran con tantas fascinación como dos niños, pues eran las formas que poseían, estaban siendo forzados a consumar un acto para el que ninguno tenía la madurez suficiente, sobre todo Phantom, al que todo le afectaba por la brutalidad con la que era tratado, un acto tan vulgar solo conseguiría corromper su mente de maneras que ninguno entendía.

La niña entonces se acercó lo suficiente a Phantom para que él pudiera sentir su respiración, ella lo estaba olfateando igual que un canino, olió sus mejillas y su cuello, buscó por todo su rostro aquello que la estaba llamando, y en cuanto se acercó más a su cabeza pudo detectar la sangre que fluía por las emociones del muchacho, algo que siempre sucedía cuando estaba estresado, muy nervioso o asustado, y al tener contacto con la sangre no dudó en lamer el rostro del chico, empezando por su barbilla y acabando en su cabeza para saborear hasta la última gota.

-Este sabor… -susurró con una voz melodiosa, mostrando una sonrisa en sus labios teñidos de sangre mientras pasaba su lengua por ellos; su voz era como la de un ángel, no poseía dolor o dudas, no había tristeza y mucho menos intriga por su propia existencia, parecía llena de una calma inspiradora para Phantom que seguía sin saber cómo reaccionar-…Este hedor, esta sensación, todo lo que siento.

-Disculpa, no te entiendo.

-tartamudeó el muchacho-

-Yo soy Ruby, y tú eres el hermano mayor.

-confesó nuevamente, bajando de la mesa para quedarse a su lado y abrazarlo, dejando caer su cabeza suavemente en el hombro el chico que seguía profundamente desconcertado-

Sullivan dejó salir un suspiro de alivio, su teoría acerca de la posible reacción que tendrían por sus similitudes resultó ser acertada, le preocupaba que tuvieran alguna relación indebida por la situación que Crane había forzado al solicitar que Ruby usara ese vestido tan inapropiado para una niña, pero al final esas criaturas de rostros humanos demostraron ser mucho mejores que las expectativas que esos científicos tenían sobre ellos, probaron tener otras intenciones más allá de la banalidad carnal que el director tanto esperaba para crear su propio sequito de seres incapaces de enfermarse.

No obstante, Crane estaba sumamente desilusionado, para él parecía una pérdida de recursos si no podía hacer que se aparearan y en su lugar desarrollaran una relación de hermanos; habían hecho cálculos, habían preparado el ambiente para ellos y le habían puesto un vestido revelador a Ruby, ¿Por qué no podían hacer que las condiciones fueran óptimas para que tuvieran relaciones? Sin embargo, había una variable que nunca tomaron en cuenta, algo que ni los expertos en reproducción podrían haber previsto: el amor.