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La institución asumirá la tutela provisional de la menor hasta que se determine una solución definitiva conforme a derecho.
Observaciones :
Se recomienda seguimiento periódico del estado físico y emocional de la menor durante su estancia en la institución.
Firma:
Lic. Adrián Velasco Iriarte
Coordinador de Protección y Resguardo de Menores del Consejo Estatal para la Protección Integral de la Infancia (CEPII)
Dirección General de Asistencia Social y Desarrollo Familiar (DGASDF)».
Camila Switz.
La Mila de la detective Northon estaba ahí. Registrada. Confirmada.
Todo coincidía.
Siguió revisando las entradas, los movimientos y el historial. Camila había vivido ahí, en ese orfanato. Eso no estaba en duda.
Marcus apoyó los codos sobre el escritorio, concentrándose más.
Si Mila estaba ahí, entonces…
Buscó el otro nombre.
Nirelle Northon.
Nada.
Probó con variaciones.
Nada.
Volvió a los sobrevivientes.
Cinco niños.
Cinco nombres.
Ninguno era Nirelle Northon.
Revisó registros anteriores al incendio. Ingresos. Listas. Archivos incompletos.
Nada.
Ni una sola mención.
Marcus se quedó inmóvil frente a la pantalla. El silencio en la habitación se volvió más pesado.
Recordó lo que la detective Northon le había dicho. Que ella y Camila eran huérfanas, por eso estaban juntas. Que pasaron por lo mismo y eso las había vuelto cercanas.
Pero los registros decían otra cosa.
Camila sí estaba en el orfanato de Los Hijos de la Luz.
Nirelle no.
No en ese incendio, no en la lista de sobrevivientes. Ni en ninguna parte.
Marcus se recargó lentamente en la silla, sin apartar la vista de la pantalla. No era un error simple, tomando en cuenta ese nivel de registro.
Algo no encajaba, estaba mal.
Y no sabía si lo que faltaba era información o si lo que tenía enfrente nunca había sido completo.
Su mandíbula se tensó.
Sin poder, ni querer evitarlo, siguió leyendo la información en su laptop. Los archivos no solo contenían menciones, más abajo había descripciones. Al principio eran vagas y confusas. Pero era normal, tomando en cuenta el trauma que debieron vivir los niños en medio del fuego.
Relataban cuartos cerrados y oraciones constantes. Castigos y purificaciones. Los niños hablaban de rituales, de encierros y mucho dolor. De cosas que no deberían haber conocido.
«Nos hacían quedarnos quietos.»
«Si llorábamos, nos castigaban.»
«Decían que la luz dolía.»
«Ella siempre estaba mirando.»
Marcus sintió el estómago revolverse.
Había detalles que los psicólogos habían marcado como posible fabulación traumática. Pero todos coincidían en lo esencial.
La estructura, repetición y el sistema bajo el que estaban gobernados. La doctrina del señor de la luz. Pero no la que practicaban en La Orden de la Luz.
No.
Esta era extremista, la que solo apreciaba una muy reducida parte de la población en Morvielle.
Los Iluminados.
Marcus no se movió durante unos segundos. Luego, buscó entre los archivos que había descargado días atrás. Prensa antigua, reportes digitales mal escaneados, artículos olvidados en hemerotecas en línea.
El incendio de Vioren en 1994 apareció rápido.
Titulares amarillistas. Fotografías borrosas. Declaraciones oficiales cuidadosamente redactadas. Desplazó sin leer del todo hasta encontrar lo que buscaba, lo que había seleccionado antes.
La sacerdotisa.
El recorte era antiguo y más deteriorado. El texto estaba incompleto en algunas partes, pero la frase central seguía ahí, intacta, como si alguien se hubiera asegurado de que no se perdiera.
«Luz del Señor encendió el fuego y las llamas limpiaron nuestros pecados.»
Marcus sintió un escalofrío.
El incendio había sido provocado, eso ya lo había leído muchas veces en los informes periciales, no estaba en duda.
Pero su mente completó la idea antes de que pudiera detenerla.
¿Y si…?
La descartó de inmediato.
No.
No.
Pero la pregunta ya estaba ahí, clara y persistente.
¿Podría Nirelle haber estado en ese orfanato y haber causado el incendio?
Marcus se levantó de golpe, como si alejarse físicamente del papel pudiera deshacer la idea. Caminó un par de pasos por la habitación, pasándose una mano por el cabello.
Agradeció que fuera tarde y que todos estuviesen disfrutando el haber salido temprano por las fiestas de vísperas de fin de año que serían al día siguiente.
Porque de otra forma, no sabría cómo explicar el cúmulo de ideas y emociones que se apoderaban de su mente.
Y no le gustaba.
No le gustaba en absoluto hacia dónde lo estaba llevando eso.
—No tiene sentido… —murmuró, aunque su voz no sonó convencida.
Volvió al escritorio.
Necesitaba algo más. Algo que desmontara esa línea de pensamiento. Algo que la volviera absurda. Tecleó con rapidez, entrando a una base de datos privada, una que no solía usar a menos que fuera necesario. Ni siquiera tenía cuenta propia para acceder, seguía usando la del detective Blanchard.
Vio los archivos antiguos, informes descartados, teorías que nunca llegaron a convertirse en líneas oficiales.
Buscó por fecha.
Orfanato_Vioren_1994
Los resultados aparecieron tras unos segundos. Uno llamó su atención de inmediato.
Un informe no oficial que había sido archivado. Firmado por un detective del cual no reconocía el nombre.
Marcus lo abrió.
Leyó rápido al inicio, luego más despacio a medida que avanzaba.