El dragón del capitán (Caballeros Dragón 15) Epílogo
100%

Epílogo

En el lejano, lejano Norte, Loralie arrojó los huesos e intentó, una vez más, vislumbrar su propio futuro.

Una vez más, los huesos le hablaron de un dragón.

¿Sería él, entonces, su perdición? Llevaba muchos años previendo su llegada, pero nada le indicaba cuándo llegaría ni si le traería la libertad o la muerte, que, suponía, no dejaba de ser otra clase de libertad.

Observó con más atención. Esta vez había algo distinto en la forma en que habían caído los huesos.

Mostraban al dragón, sí, pero también un leve indicio de que se acercaba.

¡Gracias a la Madre de Todo! Por fin. Por fin algo cambiaba, después de tantos años de servidumbre y repugnancia ante el modo en que utilizaban sus poderes contra su voluntad.

Aquella noche, Loralie se acostó con el corazón algo más ligero.

Fuera lo que fuese a suceder, sucedería pronto.

No tenía miedo. Hacía mucho que se había resignado a su propia muerte, si eso era lo que hacía falta.

Solo tenía que asegurarse de que su criatura fuese libre y, después, acudiría a su destino con el corazón en paz.

Durmió más tranquila y soñó… Por primera vez en demasiados años para poder contarlos, la hechicera soñó con un hombre de cabello oscuro. Un dragón. Fuego y llamas. Pasión y furia.

Soñó con un dragón… y con un hombre…

*